La mitad de las maternidades públicas catalanas aplicará un nuevo modelo de parto

La mitad de las mujeres teme el dolor y pide la epidural, mientras que la otra mitad no quiere anestesia, tanto entre españolas como entre inmigrantes. Hay la que dice que le duele menos parir de pie, quien prefiere moverse, quien tumbarse… Cada mujer tiene sus deseos y de eso se trata, de que vivan, en lo posible, la maternidad como deseen y de la manera más natural. La experiencia que hay en Catalunya indica que las mujeres si pueden decidir quedan más satisfechas, señala Alícia Ferrer, supervisora de comadronas del hospital Santa Caterina de Salt (Girona), de los primeros que aplicaron el protocolo del parto natural y menos medicalizado.
“Es un cambio de filosofía que reconoce a la mujer el papel central de su maternidad y, para ello, se pasa de un modelo de atención más intervencionista a uno en que se interviene sólo si existe riesgo para la madre o el bebé. Se trata de aprovechar que hemos conseguido unas muy bajas tasas de mortalidad perinatal, algo a lo que no se va a renunciar, para buscar una mayor calidad asistencial, humanización y dejar decidir a la mujer”, resume Dolors Costa, adjunta a la dirección de Planificació del Departament de Salut. “En otros países – agrega- se ha hecho apostando por el parto en casa o casas de partos, aquí se ha preferido mantenerlos dentro del hospital”. En Catalunya, los primeros pasos se dieron en el 2005 y a finales de este año, 23 de las 43 maternidades públicas aplicarán el nuevo modelo de atención. Aunque sólo 1.762 mujeres hicieron el año pasado el plan previo de nacimiento para un parto natural, casi todas las maternidades van adoptando pautas menos intervencionistas en sus partos, afirma Comas. Núria Torras, de la Associació Catalana de Llevadores, corrobora que la aplicación del nuevo modelo “es imparable”. De los centros que ofrecen el parto natural, algunos han habilitado espacios diferentes, en que la sala de dilatación y de parto están juntas y tienen un aire menos hospitalario. Hasta una cama de madera y una mecedora hay en una sala del Santa Caterina. Se permite a la mujer poner música, que coma… según sus deseos y cada caso. Los centros incorporan una bañera donde la mujer puede dilatar para el parto de manera menos dolorosa; también se usan como ayuda pelotas elásticas o una especie de columpio para que la postura sentada en vertical facilite la salida del bebé… Todo pensado para que cada mujer escoja la forma en que el dolor es menor. El cómo se quiere dar a luz se suele decidir en las semanas previas, en los cursos de preparación con la comadrona. Se hace el plan de nacimiento con los deseos de la gestante. Su aplicación quedará sujeta a lo que la comadrona y el obstetra observen al controlar su estado y el desarrollo del parto. Si ven que una mujer no aguanta el dolor o cualquier complicación, actuarán como consideren apropiado. La mayoría de partos no tienen complicación y se pueden llevar a cabo sin apenas medicalización. Incluso algunos partos de riesgo (mujeres con diabetes, bebés con retraso de crecimiento uterino) pueden desarrollarse como parto natural si están bien controlados, señala Ferrer. Eso sí, la actuación va ligada a las limitaciones de un hospital público. Por ejemplo, aunque las maternidades incluyan bañera para un parto en el agua, como suele requerir dos comadronas, si coinciden diversos partos, no siempre es posible. “En general, las gestantes no piden rarezas”, dice Ferrer. Un indicador destacado es que ha empezado a descender el porcentaje de cesáreas en Catalunya. Es dispar según los centros: en los públicos se situó en el 2008 en una media del 21% (en Santa Caterina fue del 14,7%) y entre maternidades públicas y privadas, en el 25%, aunque en alguna supera todavía el 50%.

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