“El primer grito”, una película sobre el nacimiento


La leyenda talmúdica cierra Le premier cri, documental francés que Gilles de Maistre estrenó en 2007, y que cubre la crónica de diez partos registrados en Francia, Estados Unidos, México, Brasil, Nigeria, Tanzania, Japón, Vietnam, India y Siberia el 29 de marzo de 2006, día de eclipse solar.

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Cuenta el Talmud que, mientras permanece en la panza de su madre, un niño posee todo el saber acumulado en sus vidas anteriores. Por eso antes del nacimiento aparece un ángel que sella el labio del afortunado con un dedo, conminándolo así a mantener ese saber en secreto.

La intervención angelical deja una huella en el rostro del bebé: la pequeña hendidura entre el labio superior y la base de la nariz. En ese preciso instante, el niño ingresa a la vida olvidándolo todo… y grita por primera vez.

El largometraje vale por su calidad cinematográfica, por su interés antropológico, por su fuerza testimonial y por su capacidad para darle al nacimiento un significado poético pero no cursi, estético pero no publicitario, universal pero no unidimensional.

El primer grito busca rescatarnos de la vorágine actual y concienciarnos sobre la necesidad de recuperar el contacto con la naturaleza, al menos con sus tiempos, sus pausas, sus espacios. En este sentido aparece un primer contraste entre, por un lado, los partos atendidos en la maternidad más grande del mundo (que queda allá lejos en Hanoi) y en una clínica parisina y, por el otro, ambientes no médicos ni institucionales (desde una cabaña en la campiña estadounidense hasta el desierto africano de Kogo).

En ningún momento de Maistre pretende retomar el ideal de “buen salvaje” que imaginó Jean-Jacques Rousseau. Pero sí se permite cuestionar los fundamentos de un sistema que “confunde a las madres con máquinas y a los bebés con productos”, según señala un viejo neonatólogo japonés.

Un segundo contraste se establece entre las condiciones de parto en el Primer Mundo (o para una pareja con poder adquisitivo, como sucede en el caso mexicano) y en el Tercer Mundo (o para una pareja perteneciente al estrato social más bajo, como sucede en el caso indio). Por supuesto, las conclusiones que podamos sacar de esas imágenes exceden la cuestión cinematográfica e incluso el homenaje al primer llanto del recién nacido.

Le premier cri cuenta con una excelente fotografía, una banda sonora deliciosa, donde se destaca la canción “A new born child” interpretada por Sinéad O’Connor y un guión que logra amalgamar diez historias diferentes. Son los tres ejes de esta crónica sobre una primera vez que todos protagonizamos e -¿intervención angelical mediante?- nunca podremos recordar.

Página oficial: www2.disney.fr/FilmsDisney/lepremiercri/
Información obtenida de: El blog de Sina: http://asociacionsina.org/

http://espectadores.wordpress.com/2009/07/27/el-primer-grito/

El desastre de parir

Artículo publicado por Rosa Montero en El País el 13/08/06

Durante muchos años he ido posponiendo en mis artículos un tema verdaderamente lastimoso: las malas prácticas médicas que se aplican en España, de manera casi generalizada, a la hora del parto. A lo largo de este tiempo decenas de mujeres me han contado diversas situaciones indignantes que han tenido que soportar para dar a luz. Supongo que, como yo no tengo hijos, he estado esperando a que otra escritora que sí hubiera pasado por ello contara lo que ocurre con el añadido de su testimonio personal. Hace un par de años, Lucía Etxebarría me explicaba exasperada lo que había sufrido cuando nació su niña, y se prometía escribir algo al respecto. Pero creo que todavía no lo ha hecho.
Y resulta que acabo de recibir un libro luminoso y formidable sobre el tema. Se titula La revolución del nacimiento, está escrito por Isabel Fernández del Castillo y acaba de ser publicado por Granica. Todo lo que cuenta el libro es de una sensatez apabullante; y aún así, Isabel, a quien sólo conozco a través de un par de cartas por
e-mail, me comenta la resistencia de los medios a tratar este tema y de qué manera el peso del poder obstétrico dificulta que salgan a la luz opiniones distintas.
En las opiniones distintas de Isabel, que en el libro aparecen bien desarrolladas y documentadas, resuenan todas las quejas, todos los gritos y todas las lágrimas de las muchas mujeres que, como digo, me han ido contando durante todos estos años su triste historia. Porque el problema, como bien señala Fernández del Castillo, es que aquí la mayoría de las veces se utiliza un sistema erróneo. Resumo las ideas del libro: el parto, como es obvio, es un acontecimiento involuntario dirigido por la parte más primitiva de nuestro cerebro. De manera que no puedes ayudar a que se produzca (de la misma manera que no puedes ayudar a que alguien se duerma), sino que lo único que puedes hacer es crear las condiciones idóneas para que suceda.
Sin embargo en España, y en Latinoamérica, continúa imperando una visión del parto patológica, intervencionista y jerárquica. A la parturienta se la considera una enferma (y no lo es); y además una enferma privada de derechos que en otras especialidades médicas sí se pueden ejercer. Lo necesite o no, sobre la parturienta a menudo se aplican rutinas desaconsejadas por la Organización Mundial de la Salud. Por ejemplo, la episiotomía (el corte vaginal) o el goteo (que acelera el parto y provoca mayores sufrimientos en la madre y el niño), sin información de las consecuencias de las mismas y de que existen otras alternativas.
Pero prefiero contarlo en positivo, desde el otro lado, porque se puede dar a luz de otra manera y porque el parto no tiene por qué conllevar el trauma, la pesadilla y la sensación de maltrato que a menudo se experimenta en España (aquí también hay médicos sensatos, pero son los menos y no están demasiado bien vistos por el entramado oficial médico). Y es que en Europa (es decir, en la UE), dar a luz es algo muy distinto.
De nuevo sigo el libro de Fernández del Castillo: en otros países, la mujer no tiene que parir en la atmósfera fría y quirúrgica de los paritorios españoles, sino que lo hace en la intimidad de su habitación. En Europa no se rasura, no se pone enema ni se rompe la bolsa, y se procuran realizar los menos tactos posibles. No existe ese arcaico instrumento de tortura llamado potro obstétrico, y mientras dura la dilatación las madres pueden moverse a su gusto y hacer uso de medios naturales para paliar el dolor: darse un baño, recibir un masaje, sentarse en grandes pelotas de goma. Además pueden adoptar la postura que les sea más cómoda para parir: en el taburete obstétrico, en cuclillas, a cuatro patas… Y desde luego, y salvo que sea imprescindible, no se les pone ese terrible goteo acelerador que aquí reciben casi todas y que tan cómodo es para médicos y enfermeras, que así ajustan la hora del nacimiento para cuando les conviene. El parto está dirigido naturalmente por la hormona oxitocina, cuya secreción se bloquea con la adrenalina. El enorme estrés con que se hace parir a las mujeres en España dispara la adrenalina, comenzando así un círculo vicioso que aumenta la necesidad de recurrir a la cesárea y los fórceps, y desde luego a la epidural, una supuesta conquista femenina que a menudo tan sólo sirve para paliar el desastre de dolor y trauma que han creado con un sistema obstétrico obsoleto.

Un parto más humano. Sanidad respetará los deseos de la mujer

Noticia publicada en La Vanguardia.es
http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20090608/53718938093/un-parto-mas-humano-elena-sanchez-cid.html
Pudo intervenir en su parto? “¡Pero si no podías abrir la boca! Aquello era como una cadena de montaje en la que te iban diciendo lo que tenías que hacer y, además, al estilo militar, según las matronas, para que no te descontrolaras. Y, a la mínima que levantabas la voz, ya había alguna que te decía eso de ¡mujer, que por ahí pasamos todas; no seas quejica!”. Belén Cid, de 43 años, recuerda “con horror” su primer parto en un hospital público. El segundo fue mejor, “pero no porque hubiera cambiado la cadena de montaje, sino porque yo ya sabía de qué iba la cosa”, asegura.
Su experiencia no es en absoluto única. Se ha repetido miles de veces al día durante las últimas décadas. Pese a que el parto es el acto más personal de la mujer, se ha convertido en algo completamente institucionalizado, en que la voz de la protagonista apenas es audible. Para paliar esta situación, el Ministerio de Sanidad acaba de editar un documento destinado a las maternidades de los centros hospitalarios con una batería de recomendaciones dirigidas a reforzar la información y la toma de decisiones de la parturienta. Este texto se enmarca dentro de la Estrategia al Parto Natural de Sanidad, y recomienda, entre muchos puntos, que se permita a la mujer elegir la postura a la hora del parto.”Siempre dicen que cuando ves al bebé, todo se te olvida… Pues a mí, doce años después del nacimiento de mi hijo, aún no se me ha olvidado el dolor tan inhumano de riñones que sufrí. Estaba tumbada, inmovilizada con cables metidos (monitorizada) y los riñones me estaban matando, mientras la matrona me regañaba por no estarme quieta. ¡pero si no podía!… Al final accedieron a que me pusiera de pie. Y el dolor fue más llevadero”, dice Elena Sánchez, de 44 años.La estrategia de parto natural se plantea como objetivos “incorporar la participación activa de las gestantes en la toma de decisiones informadas, para que las mujeres sean y se sientan protagonistas”, así como fomentar “la consideración del parto como un proceso fisiológico a la vez que su reconocimiento como acontecimiento singular y único en la vida de las mujeres”. Objetivos que, de puro obvio, revelan que, en España, hace muchos años que parir es de todo menos un proceso natural.Y para que la mujer recupere ese momento con todas las garantías y seguridad, se propone que se evite la “práctica rutinaria” de actividades que, en ocasiones, resultan desagradables e, incluso, denigrantes, como los enemas o la rasuración del periné. En este caso, se recomienda que si hay que realizar una sutura, se proceda “en ese momento” al afeitado parcial del vello pubiano. En cuanto a la episiotomía (corte en el perineo), se pide que se realice de manera selectiva y que no suturen “los desgarros leves”.Un punto destacado se refiere a la elección de la postura, tanto en el proceso de dilatación, como en la expulsión, siempre y cuando no haya riesgos para la gestante y el bebé. Se insta a permitir a la mujer a deambular mientras está dilatando, así como ingerir líquidos. Y se recomienda a los profesionales que no realicen amniotomía (romper la bolsa amniótica) si no es necesario, ni usen oxitocina si el progreso del parto es el adecuado.”Todavía no he podido olvidar la cara de la auxiliar mientras me limpiaba el vómito que me sobrevenía cuando me llegaba una contracción. Yo intentaba poner en práctica lo que me habían enseñado en las clase de parto sobre la respiración, pero las contracciones eran tan rápidas que no me daba tiempo… Me habían puesto oxitocina. ¿Por qué?, pregunté. Su respuesta fue que la noche era tranquila y que era mejor adelantar los partos en previsión de que vinieran más parturientas… ¡Y yo que pensaba que parir era algo natural!”, explica María López.

La mitad de las maternidades públicas catalanas aplicará un nuevo modelo de parto

La mitad de las mujeres teme el dolor y pide la epidural, mientras que la otra mitad no quiere anestesia, tanto entre españolas como entre inmigrantes. Hay la que dice que le duele menos parir de pie, quien prefiere moverse, quien tumbarse… Cada mujer tiene sus deseos y de eso se trata, de que vivan, en lo posible, la maternidad como deseen y de la manera más natural. La experiencia que hay en Catalunya indica que las mujeres si pueden decidir quedan más satisfechas, señala Alícia Ferrer, supervisora de comadronas del hospital Santa Caterina de Salt (Girona), de los primeros que aplicaron el protocolo del parto natural y menos medicalizado.
“Es un cambio de filosofía que reconoce a la mujer el papel central de su maternidad y, para ello, se pasa de un modelo de atención más intervencionista a uno en que se interviene sólo si existe riesgo para la madre o el bebé. Se trata de aprovechar que hemos conseguido unas muy bajas tasas de mortalidad perinatal, algo a lo que no se va a renunciar, para buscar una mayor calidad asistencial, humanización y dejar decidir a la mujer”, resume Dolors Costa, adjunta a la dirección de Planificació del Departament de Salut. “En otros países – agrega- se ha hecho apostando por el parto en casa o casas de partos, aquí se ha preferido mantenerlos dentro del hospital”. En Catalunya, los primeros pasos se dieron en el 2005 y a finales de este año, 23 de las 43 maternidades públicas aplicarán el nuevo modelo de atención. Aunque sólo 1.762 mujeres hicieron el año pasado el plan previo de nacimiento para un parto natural, casi todas las maternidades van adoptando pautas menos intervencionistas en sus partos, afirma Comas. Núria Torras, de la Associació Catalana de Llevadores, corrobora que la aplicación del nuevo modelo “es imparable”. De los centros que ofrecen el parto natural, algunos han habilitado espacios diferentes, en que la sala de dilatación y de parto están juntas y tienen un aire menos hospitalario. Hasta una cama de madera y una mecedora hay en una sala del Santa Caterina. Se permite a la mujer poner música, que coma… según sus deseos y cada caso. Los centros incorporan una bañera donde la mujer puede dilatar para el parto de manera menos dolorosa; también se usan como ayuda pelotas elásticas o una especie de columpio para que la postura sentada en vertical facilite la salida del bebé… Todo pensado para que cada mujer escoja la forma en que el dolor es menor. El cómo se quiere dar a luz se suele decidir en las semanas previas, en los cursos de preparación con la comadrona. Se hace el plan de nacimiento con los deseos de la gestante. Su aplicación quedará sujeta a lo que la comadrona y el obstetra observen al controlar su estado y el desarrollo del parto. Si ven que una mujer no aguanta el dolor o cualquier complicación, actuarán como consideren apropiado. La mayoría de partos no tienen complicación y se pueden llevar a cabo sin apenas medicalización. Incluso algunos partos de riesgo (mujeres con diabetes, bebés con retraso de crecimiento uterino) pueden desarrollarse como parto natural si están bien controlados, señala Ferrer. Eso sí, la actuación va ligada a las limitaciones de un hospital público. Por ejemplo, aunque las maternidades incluyan bañera para un parto en el agua, como suele requerir dos comadronas, si coinciden diversos partos, no siempre es posible. “En general, las gestantes no piden rarezas”, dice Ferrer. Un indicador destacado es que ha empezado a descender el porcentaje de cesáreas en Catalunya. Es dispar según los centros: en los públicos se situó en el 2008 en una media del 21% (en Santa Caterina fue del 14,7%) y entre maternidades públicas y privadas, en el 25%, aunque en alguna supera todavía el 50%.

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El misterio de la Vida

¿Qué es el nacimiento?
El misterio de la Vida abriéndose paso por nuestro cuerpo.A veces nos olvidamos de que el misterio forma parte de la Vida y tratamos de entenderlo todo sin querer ver que siempre nos toparemos con algo que no puedo conocer, que el misterio tiene derecho a existir, es lo que nos conecta con lo sagrado, con la esencia de la Vida.

A veces nuestros partos, los nacimientos de nuestros hijos, no acaban como los habíamos planeado y nos preguntamos mil veces ¿por qué? ¿por qué yo? ¿por qué tuvo que acabar así? El sentimiento de frustración es tan grande que tratamos de buscar culpables y respuestas por todos los rincones de la casa y del mundo. Y acabamos culpándonos a nosotras…

…Y, quizás, sólo quizás, no hay una respuesta. A veces es un misterio el por qué la Vida nos pone delante experiencias tan intensas y extremas. Ante ello sólo nos queda confiar y aprender. Confiar en que todo lo que nos sucede en la Vida es para nuestro bien y para nuestro crecimiento personal. Y aprender de la parte positiva que a buen seguro SI ha habido. Dicen que si algo nos hace sufrir es que no lo estamos mirando desde el prisma adecuado.

La pregunta sería ¿qué he obtenido con lo que no he obtenido?
La respuesta no es inmediata, normalmente tarda en llegar, hay que tener paciencia y la conciencia despierta para poderla coger cuando llega en forma de inspiración, y entonces siempre llega… De esta manera la experiencia vivida nos puede servir para profundizar más en nuestra alma y también para acompañar a otras mujeres a que vean la luz antes de dar a luz (como dicen desde el parto es nuestro).

Dedicado a todas las mujeres que han vivido un parto traumático en cualquiera de sus modalidades y al 10ª día mundial de los derechos del nacimiento el próximo 7 de Junio.

El misterio de la Vida

¿Qué es el nacimiento?
El misterio de la Vida abriéndose paso por nuestro cuerpo.

A veces nos olvidamos de que el misterio forma parte de la Vida y tratamos de entenderlo todo sin querer ver que siempre nos toparemos con algo que no puedo conocer, que el misterio tiene
derecho a existir, es lo que nos conecta con lo sagrado, con la esencia de la Vida.

A veces nuestros partos, los nacimientos de nuestros hijos, no acaban como los habíamos planeado y nos preguntamos mil veces ¿por qué? ¿Por qué yo? ¿Por qué tuvo que acabar así? El sentimiento de frustración es tan grande que tratamos de buscar culpables y respuestas por todos los rincones de la casa y del mundo. Y acabamos culpándonos a nosotras…

…Y, quizás, sólo quizás, no hay una respuesta. A veces es un misterio el porque la Vida nos pone delante experiencias tan intensas y extremas. Ante ello sólo nos queda confiar y aprender. Confiar en que todo lo que nos sucede en la Vida es para nuestro bien y para nuestro crecimiento personal. Y aprender de la parte positiva que a buen seguro SI ha habido. Dicen que si algo nos hace sufrir es que no lo estamos mirando desde el prisma adecuado.

La pregunta sería ¿qué he obtenido con lo que no he obtenido?
La respuesta no es inmediata, normalmente tarda en llegar, hay que tener paciencia y la conciencia despierta para poderla coger cuando llega en forma de inspiración, y entonces siempre llega… De esta manera la experiencia vivida nos puede servir para profundizar más en nuestra alma y también para acompañar a otras mujeres a que vean la luz antes de dar a luz (como dicen desde el parto es nuestro).

Dedicado a todas las mujeres que han vivido un parto traumático en cualquiera de sus modalidades y al 10ª día mundial de los derechos del nacimiento el próximo 7 de Junio.