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REPRODUCCIÓN ASISTIDA: la historia de superación de Virginia Márquez

Hoy os traigo otro post de la sección Mamás que inspiran en los que hablamos de historias de superación y coraje en relación con la maternidad.

Llevo muchos años acompañando la maternidad y nunca antes habíamos atravesado un momento donde tantas parejas acuden a la reproducción asistida en busca de ayuda para tener un bebé. Hoy en día la reproducción asistida se ha introducido en nuestra sociedad como algo prácticamente imprescindible.

La parte más dura del proceso es la emocional, conseguir gestionar las emociones y mantener la confianza es primordial. Para hablarnos sobre ello en primera persona, he entrevistado a Virginia Márquez. La historia de superación de Virginia puede ayudar e inspirar a muchas parejas que están pasando por el (largo) proceso de reproducción asistida a tener confianza y a creer que todo es posible.

Virginia es mamá de unos hermosos mellizos: un niño y una niña de 3 años.
Pasó junto con su pareja por un largo proceso de 5 años hasta que tuvo a sus hijos en sus brazos.
5 años con 5 FIVS (fecundación in vitro), 2 intervenciones quirúrgicas -una de su marido y otra suya-, y 2 pérdidas gestacionales.
Virginia es además enfermera en la Maternitat de Barcelona y además ha sido alumna mía de la formación de doulas. Te dejo con ella:

  • Hola Virginia, me gustaría que nos contaras un poco más en profundidad tu historia.

Hola Mónica, mucha gente al decir que he pasado por 5 FIVS se sorprende y juzga rápidamente, aunque esto en realidad no es algo que me importe. En esos 5 años mi marido y yo nos cuidamos mucho, tanto a nivel mental, como de pareja e individualmente. Hacíamos yoga, acupuntura, medicina ortomolecular…, y hablábamos mucho entre nosotros.

Tanto en nuestro entorno como a nivel familiar, decidimos no esconderlo. Los médicos nunca nos dijeron que lo tuviéramos difícil, y que más bien, teníamos mala suerte, ya que teníamos muchas cosas a nuestro favor, como nuestra juventud.

Las dos pérdidas gestacionales fueron mucho más duras que pasar por los tratamientos. La primera hija que perdimos fue con 19 semanas, a causa de una listeria. Por esta infección, sufrí un shock séptico que me llevó a la UCI varios días. La segunda pérdida fue a las 10 semanas por un aborto diferido. Fue otro golpe importante.

Finalmente, en el último tratamiento, conseguimos embarazo de mellizos. Pasé un embarazo tranquilo en mi casa, cuidándome mucho, aunque con muchos miedos, por supuesto.

Por fin tuvimos a nuestros preciosos gemelos, llenándonos de amor infinito.

  • ¿Cómo lo hiciste para gestionar tus emociones, seguir teniendo la moral elevada y seguir confiando y creyendo que podía ser posible a pesar de tantos intentos de reproducción asistida y además las pérdidas?

Bueno, uno en realidad no piensa que el camino puede llegar a ser tan largo y con tantas dificultades. Pero a medida que pasa el tiempo te das cuenta que es una carrera de fondo, y lo que va sucediendo lo vas aceptando y asumiendo. Pero es cierto que mientras se pasa por ello es un camino intenso donde la incertidumbre y ansiedad por el futuro es algo constante.

Recuerdo mirar el calendario en mi trabajo – trabajo con bebés – y siempre iba contando reglas, haciendo suposiciones y pensando siempre en un embarazo en el futuro. Puede sonar como una obsesión visto desde fuera pero en realidad es parte del camino y la lucha. Siendo ésta una forma de llevarlo.

Hablándolo con mis amigas virtuales ellas lo vivían muy parecido incluso recuerdo que teníamos una lista para saber en qué momento concreto nos encontrábamos del tratamiento y así comprender mejor cómo se encontraba cada una en cada fase. Hablar con ellas casi a diario fue un pilar muy importante de sostén.
Por otro lado salir a caminar cada día por la playa con mi marido y hacer acupuntura me ayudaron muchísimo en toda esa ansiedad que iba generando.

  • Y por fin tienes a tus bebés contigo. Me gustaría que nos explicases cómo fue el primer año después de la llegada de los mellizos. O sea, ¿cómo fue tu vivencia del posparto?

Fue muy intenso y con mucho trabajo. Los dos primeros meses fueron de un cansancio extremo, que además nos liamos -en pleno posparto- a hacer una mudanza.

Los amamanté de forma exclusiva, sin ningún solo biberón, y continuamos con la lactancia durante tres años. Esto me llena de satisfacción y orgullo, haciéndome sentir que la lactancia ha curado todas las heridas pasadas. También iniciamos la alimentación complementaria con BLW (Baby Lead Weaning), que fue otra etapa muy divertida.

El tema del sueño también fue una etapa muy complicada, ya que todo se multiplicaba por dos, incluidos los despertares. Poco a poco fue pasando esa etapa, por suerte.

  • ¿Cuáles han sido los retos más grandes en tu camino de madre?

La lactancia con dos bebés ha sido un reto importante; aunque fluyó muy bien desde el principio, el esfuerzo y el cansancio fueron importantes. El recuperarme –tanto a nivel emocional como físico- y asumir una cesárea programada, para mí no era algo ideal ni agradable. No era una situación que me gustase, y tuve que digerir y trabajar este hecho desde que me lo “plantearon” en el embarazo.

  • ¿Cómo lo digeriste y trabajaste?

Pues de nuevo me encontraba que un proceso supuestamente natural como es la concepción y el parto se convertía en algo completamente medicalizado, incluso me planteé cambiar de hospital pero mi historial médico estaba en contra y sería lo mismo en otro hospital. Así que asumí la cesárea programada con anestesia general y me planifiqué mi plan de partos. Solo nacer mis gemelos hablamos con la comadrona para que mi marido pudiera hacer piel con piel y una vez yo despertara de la anestesia hacer yo piel con piel e iniciar la lactancia con los dos.
Intenté sacar lo positivo aunque como digo no fue plato de buen gusto y pensé que al menos sabía el día que nacerían.

  • ¿Cómo te ha transformado como mujer y como persona la maternidad?

Replantearme la crianza de mis hijos de como lo hicieron mi madre, mi abuela y mis antepasados, y ver que en cada generación algo cambia y se transforma. El querer evolucionar y sanar cuestiones que van pasando de generación en generación. Siguiendo con la transformación, destacaría también el hecho de empoderarme con la crianza y lactancia de mis hijos, conocer el amor infinito y sentir el instinto maternal.

  • ¿En qué etapa te encuentras en tu maternidad? ¿Por qué se caracteriza?

Aunque lo sigo viviendo con mucha intensidad, porque aún siguen siendo muy pequeños, es una etapa más relajada que las anteriores. Verlos crecer juntos, cómo son cada día más independientes, cómo juegan, su nuevo vocabulario, ver cada día cómo aprenden algo nuevo –y yo de ellos-, es precioso.

  • Eres enfermera de un conocido hospital de Barcelona, ¿cómo has podido compaginar tu profesión con la maternidad?

Por un lado, es agotador, porque tengo turno de noche. Pero por otro, me permite pasar muchas horas con mis hijos, pudiendo conciliar con la vida familiar. Pero lo más importante es tener un marido maravilloso, que me apoya 100%, tanto a nivel profesional como en la implicación de la crianza, haciéndolo todo mucho más fácil.

  • ¿Cómo has complementado la formación de doula con tu carrera de enfermería?

Llegué a la formación de doula de casualidad, y descubrí un mundo maravilloso de compañerismo, de búsqueda interior y del poder femenino. El acompañamiento en la maternidad y de las familias en su hogar, viviendo y conociendo la diferencia frente a la situación en el hospital.
La formación ha sido completa en muchos sentidos, tanto a nivel de crecimiento personal como de adquisición de nuevos conocimientos, sobre todo a nivel de lactancia materna, pudiendo aplicarlo en mi profesión.

Para terminar, ¿qué consejo darías a las madres que se están planteando empezar un proceso de reproducción asistida?

Que se apoyen mucho en su pareja y dialoguen muchísimo. Cuidarse mentalmente es importante ya que nunca sabes lo largo que puede ser el camino hasta tener a tu hijo contigo. A mí me ayudó realmente buscar otras mujeres en una situación parecida a la mía y que lo estaban viviendo al mismo tiempo que yo. A través de foros conocí mujeres maravillosas. Al principio nos conocimos de manera virtual pero luego nos conocimos físicamente. Esto nos ayudó a sobrellevarlo bien. La solidaridad entre nosotras a muchos niveles fue importante y siempre intentábamos animar cuando alguna decaía.

Doy las gracias a Virginia por su generosidad al hablar con tanta honestidad sobre un tema tan íntimo como la reproducción asistida.

Si resuenas con su historia, si tú también estás pasando por un proceso parecido, o si simplemente quieres comentar alguna cosa, te invito a hacerlo a través de los comentarios del blog. Muchas mujeres cada semana vienen en busca de inspiración o consejo y tu historia puede ser de gran ayuda.

Mónica Manso

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Nuevas Maternidades para el día de la madre

En estos días en los que se celebra el día de la madre y en los que nuestra labor se hace visible, reconocida y valorada por el mundo de afuera (la sociedad), me gustaría señalar la importancia que tiene que este reconocimiento nos lo demos el resto del año a nosotras mismas. Recordar ofrecernos las palabras dulces, el cariño y los pequeños detalles con la misma compasión y devoción con la que cuidamos de nuestros hijos.

Por eso recupero hoy un texto titulado ‘Nuevas Maternidades’, para romper un poco con este día tan ‘ideal’ y bajar la maternidad al mundo real. Está escrito por Elena Plaes, colaboradora habitual de este blog. Os dejo con él.

Nuevas Maternidades. Por Elena Platillero

“La maternidad en el siglo XXI es difícil, muy difícil. Nuestra identidad como madres en la sociedad actual está constantemente condicionada. Vivimos cuestionadas por la familia, la pareja, el entorno laboral, los amigos, el sistema médico, el político, la Iglesia, la televisión y un larguísmo etc.

Nuestro rol como mujer-madre está bajo una supervisión constante. Nacemos mujeres, crecemos, y en algún momento de nuestras vidas nos planteamos ser madres, o no: ¿Quiero serlo? ¿Cuándo? ¿Me juzgarán? ¿Seré demasiado joven o demasiado mayor? ¿Podré hacerlo sola?

El deseo de la maternidad por la maternidad ha sido relegado a un tercer o cuarto puesto, incluso puede que más allá, en la larga lista de preguntas que nos hacemos ante este acontecimiento.

Ante esta soledad y falta de apoyo, las nuevas tecnologías y redes sociales ofrecen soporte. Los grupos de Facebook, Whatssap, blogs o webs sobre maternidad son información e intercambio de ideas y experiencias que vuelven a dotar a la mujer de aquella sabiduría heredada durante generaciones y que nos robaron en algún momento de los últimos cincuenta años.

Cincuenta años de medicalización del parto, de desinformación y alienación de la energía femenina en pos de su emancipación/realización dentro del sistema laboral patriarcal… Todo ésto provoca que las nuevas madres se planteen “nuevas maternidades”, intentando cambiar patrones heredados, cosa que a su vez crea conflictos internos, dudas y vacíos existenciales.

Estos nuevos círculos de mujeres cubren esos vacíos, aunque en cierta manera lo único que hacen es validar las propias intenciones de las madres y conseguir hacernos sentir menos solas en este viaje sin retorno que es la maternidad.

Las nuevas maternidades son una lucha constante entre la herencia cognitiva, la historia y las nuevas investigaciones. Es una auténtica “guerra de madres”: ¿colecho sí o no? ¿ mochila, carrito, foulard? ¿daré el pecho, o el biberón, ambas, de qué manera? ¿tendré un parto en casa o en el hospital? ¿alimentaré a mi hijo con papillas o utilizaré otro método?

El verdadero problema no son las múltiples opciones de las que dispone una madre hoy en día a la hora de plantearse su camino en este trance vital, sino los juicios, fáciles y gratuitos, externos e internos (¡ay, los internos!) repetidos como un mantra a lo largo de su infancia y adolescencia y que ahora, en plena madurez femenina, resuenan más fuerte que nunca, y la invalidan y niegan su capacidad y libertad de decisión.

Si obviamente partimos de la base del amor como motor de creación de una nueva criatura para éste, nuestro mundo, (esta premisa es importante: ser conscientes de que damos un hijo al universo y no a nosotras mismas, nos evitará muchos problemas en la crianza ya que les reconoceremos como seres libres desde el minuto cero después de ser concebidos y aceptados), si la base del amor está ahí, todas las opciones de crianza son buenas ya que el respeto hacia esa nueva vida será la que mueva a esa nueva madre que también está por llegar.

La maternidad es arrasadora, pero más fuerte aún es el amor de una madre por su hijo, si ese amor está presente, si la maternidad es llevada a cabo por el puro placer de la maternidad en sí misma, si te tomas el tiempo y el espacio como mujer y como madre para escucharte y escuchar las necesidades de tu hijo, sabrás lo que debes hacer. Lo sabrás por el simple hecho que lleva dentro de ti no generaciones, sino desde el principio de la creación.

Para poder llegar a este autoconocimiento, la mujer-madre debe reconocer su animalidad, afirmarla en su esencia y dejar que ésta le ayude durante el embarazo, para conectar con el bebé, durante el parto, para aceptar el trance y dolor como parte del ritual de paso, y en la crianza para reconocer su instinto.

La maternidad tiene momentos de felicidad absoluta, felicidad acompañada inevitablemente de dolor y sufrimiento y aprender a gestionar esos momentos es la mejor herramienta para conocernos a nosotras mismas.

¿Y cómo aprendemos a gestionarlos? Escuchando, observando, decidiendo por una misma, empoderándose, compartiendo y sobre todo dejándose acompañar, ya que como dice el conocido proverbio africano “para criar a un niño hace falta una tribu entera”. Todo esto para validarnos como mujeres, como madres capacitadas y capaces de continuar hacia adelante con estas nuestras nuevas maternidades.

Nosotras somos quienes tenemos la llave para darnos cuenta de nuestras pulsiones primarias, nosotras podemos llegar a la sabiduría ancestral para reconocer aquello que nos es válido o reprimible de esta nuestra lucha eterna entre la consciencia humana y el instinto animal.

La maternidad es una cuestión de sexo, no de género, y como tal se ve sometida por el sistema patriarcal. Parir y amamantar son decisiones que la mujer toma sobre su propia sexualidad y sólo ella tiene el pleno y libre poder de elección. “

Elena Platillero,
Soy Elena, mujer, doble madre, escritora, maquilladora y doula.
www.elenaplaes.com

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¿Sabes cómo influye tu árbol genealógico en tu forma de dar a luz o criar a tu hijo?

En toda mi experiencia acompañando a mujeres en la maternidad, he podido ver claramente cómo la forma en que tu madre, tu abuela y las mujeres de tu familia han vivido su parto y su maternidad, puede tener una influencia en tu forma de dar a luz y ser madre.

¿Y cómo sucede esto?

Desde la terapia sistémica o las constelaciones familiares, se estudia cómo la historia de una persona está muy relacionada con la de sus ancestros y con el sistema familiar del que proviene. El árbol tiene una especie de memoria que se reproduce de generación en generación hasta llegar a ti, y si no te haces consciente de ella puede atraparte y entonces empezar a repetir situaciones que seguro las vivió antes alguien de tu familia.

Por ello es importante conocer la historia de las mujeres de tu familia cuando te vas a convertir en madre, saber cómo concibieron, parieron y cómo vivieron su maternidad y la crianza de sus hijos, porque ello te hará tomar conciencia tanto de las fortalezas de tu linaje femenino como de las debilidades y te será de gran ayuda para evitar repetir creencias y situaciones que no te ayudan y para vivir tu maternidad con más libertad y autenticidad.

Y si has llegado hasta aquí te preguntarás, ¿y por dónde empiezo?

Con algunas de las mujeres que acompaño a los partos y la maternidad les sugiero que sigan estos 5 pasos que te cuento en el blog ‘Tataranietos’ de Mireia Nieto, experta en genealogía, quien me ha pedido una colaboración para hablar de este tema.

>>Click aquí para leer los 5 pasos para investigar más sobre las mujeres de tu árbol<<

Ya verás como el blog de Mireia te encantará. Y luego te agradeceré si te pasas de nuevo por aquí para dejar un comentario de qué te ha parecido el post. Muchas mujeres y madres increíbles vienen aquí cada semana para buscar inspiración y tu comentario puede ayudar a otra mujer a tener un cambio significativo en su vida.

Es un privilegio para mi tener un ratito de tu tiempo y tu atención. También te agradezco de corazón que contribuyas tan abierta y amablemente a los comentarios del blog.

Con todo mi cariño,
Mónica Manso

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10 consejos para preparar tu posparto

Prepararse para el posparto es tan importante, sino más, como prepararse para dar a luz.

Tras el nacimiento comenzarás a recuperarte de todas las alteraciones que la gestación y el parto han producido en tu cuerpo, harás frente a los cambios hormonales y, además, estarás totalmente inmersa en el proceso de cuidar y conocer a tu bebé. ¡Son muchas cosas al mismo tiempo!

Por esa razón te ofrezco estos 10 consejos con el propósito de que puedas abordar tu recuperación y el cuidado de tu bebé de la forma más cómoda posible.

Y si no puedes ver el video aquí van los consejos:

#1- Sumérgete en el piel con piel
Los beneficios de tener a tu hijo desnudo junto a tu pecho  —piel con piel contigo—, desde los primeros instantes de su vida hasta al menos los primeros quince días, han sido avalados por innumerables investigaciones científicas. Esta forma de contacto, no sólo favorece la lactancia materna y la hace más efectiva, sino que también regula y mantiene su temperatura, reduce la duración del llanto, mejora su estabilidad cardiorrespiratoria, estimula el vínculo y el apego con la madre y, lo más poderoso, le ayuda a desarrollar confianza en los que le rodean, en sí mismo y en el mundo.  Así que mantén a tu hijo piel con piel los primeros quince días. Será un regalo mutuo que os acompañará durante toda la vida.

# 2- Organiza las visitas
Las visitas pueden ser muy divertidas; sin embargo, durante los primeros días, también pueden llegar a resultar agotadoras.  Dependiendo de cómo haya sido tu parto, tal vez estés deseosa de mostrar a tu bebé y te veas con fuerzas para atender a tus visitas, o puede que te encuentres exhausta y con pocas ganas de ver a nadie. Recuerda que, ahora, tú y tu bebé sois lo primero, así que trata de organizar las visitas en función de tus ganas y fuerzas. Esto te ahorrará mucha energía que después vas a necesitar. Habla con tu pareja, decidid juntos cuáles son los mejores momentos para recibir visitas en casa, y permite que sea él quien haga de anfitrión. Intenta espaciar las visitas para que tengas tiempo de estar con tu bebé y tu pareja. Es vuestro momento. ¡Disfrutadlo juntos!

# 3- Deja comidas en el congelador
Intenta organizarte con antelación y preparar varias comidas para tener a mano,  como algunas sopas o platos fuertes que sólo necesiten ir acompañados de una ensalada fresca. Si cuentas con alguien que te ayude, como tu madre, hermana, suegra o amiga, ¡genial! Si no es así, prepáralas poco a poco tu misma, o tu pareja, y congela todo lo que puedas en función de la capacidad de tu congelador. Esta medida te simplificará mucho la vida durante los primeros días.

Si no tienes espacio para almacenar, haz una lista de establecimientos de tu barrio que ofrezcan buena comida para llevar, de manera que puedas recurrir a ellos en caso de emergencia.

#4- Planifica la logística del hogar para los tres primeros meses
A pesar de que, en estos primeros meses, todo el mundo nos aconseja relajarnos con las tareas de la casa, la realidad es que muchas de nosotras tenemos problemas para hacerlo. Sentarte a hablar con tu pareja sobre los posibles cambios y alternativas antes de que nazca vuestro hijo es una buena idea. También puedes optar por contratar ayuda extra, como los servicios de alguna empresa de limpiezas, o incluso llegar a un acuerdo con algún amigo para que te ayude con las tareas ligeras. Planificar los tres primeros meses te resultará de gran ayuda.

#5- Ten a mano el teléfono de una doula
Hazte con el teléfono de una doula que sea de tu agrado, y tenlo siempre a mano. Si, además, contaste con su apoyo durante tu embarazo, ya sabes que puedes contar con ella para el período postparto. En caso contrario, busca alguna que te guste, y recurre a ella cuando lo necesites.

 #6- Asiste a reuniones de grupos de apoyo a la lactancia y crianza
Localiza grupos de lactancia y crianza en tu ciudad para contar con un lugar donde encontrarte con otras mamás, compartir experiencias y resolver tus dudas. Son grupos donde podrás compartir miedos, expectativas, avances y logros en todo lo referente a la lactancia y crianza. Sin duda, conocer a otras mujeres que están en tu misma situación, te hará las cosas más fáciles. Como dice el proverbio africano: “Para criar un hijo hace falta una tribu entera”.

 #7- Pide ayuda a tus amigos
En los momentos en que todo se te hace cuesta arriba, apóyate en tus amigos y pídeles ayuda. Tu grupo de amistades más cercano siempre podrá echarte un mano, ya sea para poder darte un baño con más tiempo, ayudarte con la preparación de la cena o simplemente para charlar. Si necesitas ayuda, pídela!

 #8- Alimenta la comunicación con tu pareja
En esta fase es esencial que sigas comunicándote con tu pareja y tratéis de encontrar momentos para hablar de cómo os sentís. El nacimiento del bebé, a pesar de la alegría y todo lo positivo que conlleva, implica un cambio en la relación de pareja y menos tiempo de dedicación mutua. Practica cada semana el ejercicio de la semana __X__, y notarás una gran diferencia.

#9- Busca información sobre diferentes pediatra.
Plantéate cuáles son tus prioridades a la hora de elegir pediatra para tu hijo, y búscalo en función de éstas. Por ejemplo, disponibilidad, tipo de medicina que ejerce (holística, alopática, homeopática, etc.), trato, enfoque sobre la crianza, distancia a tu domicilio, etc. Una vez te hayas informado, puedes elaborar una pequeña lista de tres médicos para tener a mano en el futuro.

Pregunta a tus amigos con hijos: siempre podrán darte información de primera mano. Una vez que nazca el bebé y acudas a la consulta de un pediatra, siempre podrás probar con el número dos de tu lista si ves que el primero no te convence. Es importante que te sientas cómoda con el pediatra que elijas, y que esté en sintonía con tus ideas sobre la crianza. Piensa que necesitarás alguien que te inspire mucha confianza, pues deberá acompañarte en momentos cruciales.

#10 – La ambivalencia emocional y el cambio de identidad.
La maternidad puede generar cambios muy profundos en la vida de una mujer, aunque estos dependerán de las circunstancias personales de cada una. Puede reconectarte con tu infancia, con la relación con tus padres, con nuevos planteamientos acerca de las prioridades de tu vida, con tu profesión, etc. Permítete todo el espacio y tiempo que necesites para asimilar lo que está cambiando en tu vida y tu alma.

La ambivalencia emocional que acompaña al posparto va unida al duelo por la identidad que dejas atrás, así como por todos los cambios. Tal vez experimentes ganas de llorar o te notes irritada sin saber por qué. Ahora más que nunca, permítete llorar. Estas emociones son parte del proceso; deja que fluyan y no permitas que se queden estancadas en tu interior.  Busca entre tus familiares o amigos, aquellos que puedan y sepan escucharte. Si acudes a un grupo de lactancia y crianza, comprobarás que a muchas madres les pasa lo mismo y verás que no eres la única que pasa por esa montaña rusa emocional.

Y recuerda…

  • Descansa tanto como puedas. Has hecho un gran esfuerzo, y te lo mereces. Sigue los ritmos de tu bebé, e intenta dormir cuando él duerme.
  • La única responsabilidad que tienes ahora es la de estar disponible para tu bebé y disfrutar de él. Intenta mantenerte alejada de toda preocupación o exigencia externa, sobre todo del trabajo. De lo contrario, puedes llegar a gastar innecesariamente mucha energía y quedarte agotada.
  • Ten en cuenta que ni tu hijo es el bebé perfecto de tus sueños, ni tú eres la madre perfecta.
  • Tómate de vez en cuando un tiempo sólo para ti.
  • Ante cualquier duda o ansiedad que te surja, y por muy banal que te parezca, pide ayuda a otras mujeres, grupos de apoyo o profesionales especializados.

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Con todo mi cariño,
Mónica Manso

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¿Sabes por qué la maternidad es un rito de paso?

Hoy te traigo una traducción que he hecho del inglés de una entrada del blog de Mystic Mamma, una mujer experta en Astrología y desarrollo espiritual, que cuando se convirtió en madre escribió unos artículos muy interesantes y profundos.

Aquí lo tienes, deseo que te agrade.

Ritos de Paso

El período del embarazo es uno de los períodos de crecimiento más potentes de nuestra evolución. Siempre lo describo como un camino hacia la iluminación… y déjame decirte que el camino no siempre es fácil. Las cosas suceden. Para que crezcamos y evolucionemos, tenemos que seguir avanzando en los proyectos de nuestra vida, y cuando te quedas embarazada, te estás preparando en todos los sentidos, mente, cuerpo y alma, para pasar a la siguiente fase de tu vida.

Tenemos en nuestra memoria colectiva esta imagen de mamás embarazadas que se muestran felices y libres. Hay momentos durante el embarazo que sí que experimentamos este estado de felicidad… pero la mayoría de nosotras, especialmente al principio, atravesamos un período de reajuste, de autoajuste y de alineamiento interior que tiene lugar con el fin de sintonizar nuestra energía con la de nuestro nuevo bebé.

La transición de la ‘doncella’ a la ‘madre’ es un camino enorme y los problemas emergen a la superficie. ¡Bienvenidas! Es normal, todas experimentamos esto. Aquello que surge debe ser abrazado y tenido en cuenta antes o después. Cuanto antes lo abordes, más claro estará y más fácil será el nacimiento.

El Embarazo y la Maternidad son un RITO DE PASO Y EL PARTO ES TU BÚSQUEDA DE VISIÓN.

No importa cómo lo hagas, en el parto siempre experimentas el “pasaje”. En el contexto mítico, es lo que Joseph Campbell llamó el “viaje del héroe”: una experiencia que es tan profunda que es como si viajáramos al centro de la tierra, al núcleo de la realidad, donde superamos retos y temores, y volvemos transformados y redefinidos por la experiencia.

El parto es realmente un viaje del héroe para cada madre y es un regalo que te define la vida.

No puedo expresar el poder que se activó en mí, a través de mi nacimiento. (Cuando digo mi nacimiento, me refiero a mi nacimiento como madre, así como dar a luz a un ser a este mundo!)

No podemos alejarnos de nuestro destino. Debemos plantar nuestros pies en el suelo, sentir nuestras raíces extendiéndose hasta el corazón de la tierra, levantar nuestros ojos hacia el cielo azul, sentir el sol besando nuestra cara y saber que somos mujeres, y tenemos el poder de superar cualquier cosa, porque estamos completas. Representamos a la madre tierra, a la madre divina, a la energía del amor personificada.

Nosotras, cada una a nuestra manera, brillamos con las cualidades de fuerza, poder, intuición, abundancia y amor incondicional. Somos la sal de la tierra, las raíces y las ramas, somos MUJERES, somos MADRES… ¡sé consciente! Nuestro tiempo ha llegado.

Este artículo ha sido extraído del blog Mysticmama.com y traducido del inglés por Mónica Manso.

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Entrevista a Mònica Fusté: cuando una mujer decide parir libros en lugar de hijos

Hoy te traigo una entrevista en video a una mujer que me hace especial ilusión. Ella es Mònica Fusté, una mujer a la que sigo desde hace unos años porque para mí es la mezcla perfecta entre emprendiduría y crecimiento personal y espiritual. Es coach y autora de 4 libros además de una gran conferenciante y tiene un canal de youtube lleno de recursos. A mi Mònica no sólo me inspira, sino que me pone las pilas a tope siempre que leo un libro o veo algún video suyo, incluso a través de sus redes sociales. Su energía es tan vital, tan positiva y de tan alta vibración que te llega y te transforma.

¿De qué charlamos en la entrevista?

  • Del poder de la energía creativa y maternal de las mujeres puesta al servicio no sólo de hijos sino de ideas, proyectos, sueños, libros, y de la humanidad.
  •  Mònica no es madre de hijos biológicos, ella dice que sus libros son sus hijos y hacemos el paralelismo de las fases del proceso de creación que son super parecidas a las de tener un hijo.
  • Comentamos que los estereotipos están perdiendo fuerza y que el típico ‘me caso a los 30 + hipoteca + hijos’ ya no funciona, las nuevas generaciones vienen con aires de cambio muy fuertes con respecto a esto.
  • También hablamos de cómo las mujeres estamos despertando a una nueva conciencia de nosotras mismas, que estamos más conectadas y nos sentimos más libres para liderar nuestra vida y decidir tanto cómo queremos vivirla como si queremos ser madre o no. Aunque la presión social todavía existe y hay que ser muy valiente para tomar según qué decisiones.

¿Qué? ¿Te animas a verla? Guárdate un espacio de media hora y verás que acabas empoderada y con subidón. Espero que te guste tanto como a mí me gustó hacérsela.

>>Click aquí para ver la entrevista y salir con subidón<<

Parir libros en lugar de hijos
Me encantará saber qué te ha parecido en los comentarios del blog. Te animo a compartir con el máximo detalle tu respuesta. Muchas mujeres y madres increíbles vienen aquí cada semana para buscar inspiración y tu historia puede ayudar a otra mujer a tener un cambio significativo en su vida.

Muchas gracias por leer y compartir. Es un privilegio para mí tener un ratito de tu tiempo y tu atención. También te agradezco de corazón que contribuyas tan abierta y amablemente a los comentarios del blog.

Con todo mi cariño,
Mónica Manso

 

P.S: Si tienes amigas o familiares que crees que les puede interesar esta entrevista, por favor, comparte y así seremos todas más felices.

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Palabras inspiradoras que permitirán a tus hijos volar libres

Hoy quiero regalarte un precioso poema sobre los hijos del autor libanés, Kahlil Gibran, que deseo que te inspire y te haga reflexionar sobre tu papel de madre.
La idea que transmite es la de no sobreproteger a los hijos, respetar sus decisiones y permitir que vuelen solos en el momento que así lo sientan. También hacerlos sentir acompañados en su proceso de crecimiento y prepararlos para dar el salto a vivir su propia vida.
Espero que te guste y te inspire a ayudar a tus hijos a ser su mejor versión.

 

Poema extraído del libro El Profeta por Kahlil Gibran.

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la Vida
deseosa de sí misma.

No vienen de ti sino a través de ti,
y aunque estén contigo,
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tendrán sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti.
Porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual tus hijos,
Como flechas vivas son lanzados.
El arquero ve su blanco en el camino hacia el infinito, y
se dobla con su fuerza para que sus flechas
vuelen veloces y lejos.

Alégrate y deja que el arquero te doble;
porque si bien ama la flecha que vuela,
ama también el arco que se queda.

Un cálido abrazo,
Mónica Manso

P.S.: La imagen pertenece a la fotógrafa rusa Elena Shumilova.

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25 afirmaciones para perdonarte tus imperfecciones como madre

¿Cuántas veces te juzgas duramente tu papel de madre al día?
¿Cuántas veces piensas y repiensas en los errores que has cometido y te sientes culpable por no haberlo hecho mejor?

Hoy no vengo a hablarte de la culpa que nos acecha a las madres cada día, hoy vengo a hablarte de hacer un acto de amor por ti y te perdones por todos esos fallos que crees haber cometido.

Después del éxito del post sobre las afirmaciones positivas, hoy te traigo 25 afirmaciones para que te perdones tus imperfecciones como madre humana que eres. Están inspiradas en un artículo que circula por internet de Male Capetillo.

SIGUE ESTE RITUAL…

Escoge aquellas afirmaciones que más te resuenen, busca un lugar donde estés sola, pon música relajante, enciende un incienso y una vela, siéntate en postura de meditación o en una silla con los pies firmemente apoyados en el suelo, lleva una mano a tu corazón y otra a tu vientre y repite tus afirmaciones de perdón que hayas escogido como si fueran un mantra durante 5-10 minutos y deja que la vibración del perdón se expanda por tu pecho, tu vientre y por todo tu ser…

 

#1  Me perdono por perder mi centro ante mis hijos.

#2  Me perdono por no saber poner límites con serenidad.

#3  Me perdono por no encajar en el molde de la ‘madre ideal’.

#4  Me perdono por dar demasiado a la familia y al trabajo y demasiado poco para mí.

#5  Me perdono por todos los gritos que se me escapan.

#6  Me perdono por ser tan rígida con mis hijos, a veces.

#7  Me perdono por ser tan laxa con mis hijos, a veces.

#8  Me perdono por perder la paciencia con mis hijos.

#9  Me perdono por todo el tiempo que paso alejada de mis hijos.

#10  Me perdono por necesitar estar sola, a veces.

#11  Me perdono por no disfrutar de mis hijos en todo momento.

#12  Me perdono por no encontrar tiempo para mí.

#13  Me perdono por no cuidar mi cuerpo.

#14  Me perdono por no cuidar mi alma.

#15  Me perdono por compararme con otras madres.

#16  Me perdono por emitir juicios sobre otras madres.

#17  Me perdono por tener envidia de otras madres.

#18  Me perdono por no saber disfrutar mejor de la vida.

#19  Me perdono por no mirarme al espejo y decirme lo valiosa que soy.

#20  Me perdono por seguir mi mente y no seguir mi corazón.

#21  Me perdono por no ser más amable conmigo misma.

#22  Me perdono por ser tan rígida con mis hijos, a veces.

#23  Me perdono por no saber hacerlo mejor.

#24  Me perdono por todo porque soy inocente y siempre lo hago lo mejor que puedo.

#25  Me perdono….Soy inocente.

 

Me encantaría saber de ti a través de los comentarios del blog donde puedes compartir: ¿cuáles han sido las afirmaciones que más te han resonado?

Te animo a compartir con el máximo detalle tu respuesta. Muchas mujeres y madres increíbles vienen aquí cada semana para buscar inspiración y tu historia puede ayudar a otra mujer a tener un cambio significativo en su vida.

Muchas gracias por leer y compartir. Es un privilegio para mí tener un ratito de tu tiempo y tu atención. También te agradezco de corazón que contribuyas tan abierta y amablemente a los comentarios del blog.

Con todo mi cariño,
Mónica Manso

 

P.S.: La preciosa imagen es de Anna Godeassi

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La importancia de desarrollar nuestra madre interior

Hoy recupero un artículo imprescindible de Bethany Webster que tradujimos hace un años junto con Sophia Style e Isabel Villanueva

 

“La importancia de la madre interna, el duelo por lo imperfecto,
el encuentro con lo Incondicional.”
Autora: Bethany Webster(artículo original en ingles publicado en Elephant Journal)

 

Si pensamos en nuestro desarrollo personal, la relación con nuestra madre sirve como patrón para la relación con nosotras mismas. Como hijas, absorbimos de nuestra madre información sobre lo que sentía hacía ella misma, lo que sentía hacia nosotras, y lo que sentía hacia el mundo. Aprendimos a tratarnos de la misma manera que nuestra madre se trató a ella misma.

Nuestra tarea como mujeres conscientes radica en transformar la madre interna dentro de nuestra psique, creada a partir de nuestra madre biológica con sus limitaciones humanas, en la madre que siempre necesitábamos y queríamos.

 Podemos convertirnos en la madre que siempre quisimos hacia nosotras mismas.

De esta manera, somos capaces de aceptar las limitaciones de nuestra madre externa, porque nuestra madre interna se convierte en la madre primaria con la que podemos contar, de formas en que quizás nunca hemos podido contar con nuestra madre externa.

 Nuestra madre solo podía amarnos de la manera que podía amarse a ella misma.

En un momento dado, debemos enfrentar el hecho de que nuestra madre no pudo y no va a poder satisfacer nuestras necesidades de la manera que necesitábamos y queríamos. Esto significa pasar por un proceso de duelo. Un duelo por la forma en que tuvimos de compensar y sufrir la herida materna.

En el proceso de duelo, tenemos la oportunidad de darnos cuenta del hecho de que si nos sentimos amadas o abandonadas no fue por nuestra culpa. Sólo entonces podemos abandonar la lucha para demostrar nuestra valía en el mundo. En el proceso de duelo, también podemos tener compasión por nuestra madre y la carga que llevaba.

 Al sanar tu madre interna, transformas tu vida más allá de lo que puedas imaginar.

Al confrontar este dolor, podemos darnos cuenta de que lo que pensábamos que era nuestro dolor es en realidad parte del dolor de nuestra madre que nosotras hemos llevado por amor. Ahora podemos elegir dejar esta carga. De esta manera, en lugar de atenuar nuestro sentimiento de culpa, podremos sentir la confianza en nuestros cuerpos y en nuestros corazones para así desarrollar un sentido de auténtica plenitud y amor propio.

 Al convertirnos en la madre “suficientemente buena” para nosotras mismas, nos liberamos no sólo a nosotras mismas, sino también a todos aquellos que conforman nuestra vida.

Es un reto reconocer ante nosotras de que manera no fuimos amadas en nuestra relación con nuestra madre. Al recordar y ver lo cargada y abrumada que estaba pudimos pensar que éramos la fuente de su dolor. Esta “hija culpable” puede mantenernos estancadas. Una forma de liberar nuestra culpa es reconociendo la inocencia y legitimidad de nuestras necesidades infantiles. Es una forma de liberarnos de la vergüenza y bautizarnos a nosotras mismas en nuestra bondad y divinidad.

Una vez hemos atravesado el duelo por nosotras mismas, entonces podemos comenzar el duelo por nuestras madres y por todas las mujeres.

El duelo nos repone y nos fortalece.

Como mujeres, podemos sanar y darnos lo que nuestras madres no nos podían dar. Podemos convertirnos en nuestra propia fuente. El “dolor corporal” del colectivo femenino es sanado una a una. Y a medida que el dolor corporal femenino se cura, lo mismo ocurre con el dolor de la comunidad humana. Nuestra propia sanación no es sólo un regalo para nosotras mismas, también lo es para el mundo.

La herida de la madre es una gran oportunidad.

Conforme nos permitimos contactar con lo que se siente como un hambre antigua, inagotable para una madre inagotable, nos damos a luz a nosotras mismas en nuestra verdadera identidad – la matriz de luz- una fuente inagotable, desbordante de amor y abundancia que no depende de las circunstancias o condiciones. Entonces podemos vivir al servicio de lo que realmente somos- el amor mismo.

 

Bethany Webster es escritora y facilitadora y vive en el oeste de Massachusetts, puedes visitar sus blogs en: http://womboflight.com y http://embraceofbeing.com.

Traducción al español por: Sophia Style, Mónica Manso e Isabel Villanueva

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Cómo mantener tu relación de pareja en buen estado después de convertiros en padres

¿Tú también eres de las que has sentido como tu relación se tambaleaba cuando os convertisteis en padres? Si es así, sigue leyendo porque hoy te traigo 3 herramientas que yo utilizo con mi pareja para no volvernos locos y seguir manteniendo nuestra relación fuerte y viva.

Llevo en pareja 13 años y puedo decirte que para mí la pareja es el aprendizaje más grande que he venido a hacer a este mundo, más aún que el ser madre.

Él es el espejo de mi sombra y de todo lo que no me gusta de mí o de lo que me falta. Nuestros conflictos son muy potentes pues los dos tenemos personalidades muy fuertes y lo que nos ha salvado es que los dos nos comprometimos hace años a vivir la relación como un espacio de aprendizaje para seguir creciendo emocional y espiritualmente en este mundo.

Una de las pruebas más fuertes a la que nos enfrentamos, por supuesto, fue ser padres. Nunca antes nuestra relación había pasado una turbulencia tan grande como en los dos primeros años de nuestro hijo.

Mi pareja y yo tuvimos problemas de comunicación, de estrés, de intimidad… Era difícil para nosotros saber lo que nos estaba pasando. Él no acababa de entender la crisis tan fuerte que yo atravesé en el puerperio, me sentía invisible, agotada y para nada atractiva y yo no podía entender el estrés al que él estaba sometido al tener que proveer económicamente a su nueva familia, pues yo dejé de trabajar en el mundo de la empresa para dedicarme a la crianza de mi hijo.

Durante todos estos años acompañando a mujeres he comprobado que estos problemas de relación son muy comunes durante nuestra transición a la maternidad y paternidad. He descubierto que muchas de nuestras inseguridades son las mismas. Muchas de nosotras nos sentimos poco atractivas, muchas parejas discuten por cuestiones de dinero o por cómo criar a sus hijos y muchos de nosotros tenemos problemas para conectarnos y sobre todo comunicarnos con nuestras parejas durante todo este cambio tan rápido.

Llegado un punto crítico, mi pareja y yo tuvimos claro que algo teníamos que cambiar para mejorar nuestra relación así que empezamos a buscar formas de apoyarnos en lugar de confrontarnos y aquí te cuento las 3 herramientas que utilizamos para mantener nuestra relación en modo ‘ fuerte y sano ‘:

#1 Tomaros un tiempo juntos desde el momento 0

Aunque parece obvio, en la mayoría de los casos no lo hacemos y es imprescindible, es más es innegociable. Aunque el bebé tenga meses, hay que buscar un espacio aunque sea de una hora juntos y solos para comunicarse, sentirse, mirarse, salir a dar un paseo, a tomar algo, una cena, una comida, da igual, la cuestión es estar juntos y solos.

Dos reglas de oro para estos espacios: Os comprometéis a NO DISCUTIR y a no hablar de vuestros retoños.

Conforme los hijos van creciendo se amplía ese tiempo de estar juntos, y nunca, nunca se abandona.

#2 Mejorar la comunicación en pareja

Y digo mejorar porque la comunicación entre las parejas suele ser terrible. He trabajado con muchas parejas acompañándolas en procesos terapéuticos y te puedo asegurar que NO sabemos comunicarnos de una manera eficiente. No tenemos ni idea. Pero también es cierto que nadie nos ha enseñado…

Entonces ¿Cómo es una buena comunicación?

Primero y lo más importante: hablar de lo que te pasa a ti, de tus necesidades y de lo que sientes SIN estar apuntando con el dedo o criticando  lo que hace o dice el otro sólo vale decirle lo que te pasa a ti cuando tu pareja hace lo que hace o dice lo que dice.

Te pongo un ejemplo:

Un día tu pareja llega dos horas más tarde de lo habitual y no te ha avisado y no contesta al móvil.
Tú te subes por las paredes y te enfadas y cuando entra por la puerta le tiras la caballería por encima, le acusas, le gritas, le dices lo mal que lo has pasado, que no lo vuelva a hacer etc.

Ejemplo de buena comunicación:

Cuando vuelve respiras 10 veces y no dices nada. Buscas un espacio para los dos al día siguiente (o al otro) y le expresas tus sentimientos:

“Cuando llegaste tarde me sentí…asustada y necesitaba… llamarte para saber que estabas bien y al no saber nada de ti me conectó con … cuando mi padre de pequeña no aparecía hasta muy entrada la noche y yo sufría. Quería que lo supieras porque me pone muy en tensión y me enfada. Por favor mantenme informada la próxima vez.”

Esto requiere práctica y una buena gestión de las emociones pero te aseguro que merece la pena.

También requiere crear espacios de comunicación de una media hora a la semana, donde cada uno habla durante cinco minutos (y el otro sólo escucha sin interrumpir) y os vais alternando para expresaros todo lo que necesitéis decir desde lo que sentís sin acusar al otro.

Otro ejercicio que va muy bien para la relación de pareja y que a nosotros nos funciona mucho es decirnos algo positivo del otro al final del día. Puede ser algo que haya hecho, dicho, o simplemente que le has encontrado guapo o guapa. Esto hace que tu foco se centre en lo positivo y sales de mirar siempre la ‘paja en el ojo ajeno’ que sólo te lleva a enfadarte y sufrir.

# 3 No estáis solos. Podéis pedir ayuda

Preguntar a amigos cercanos que ya hayan pasado por lo mismo para recibir orientación, puede daros confianza y apoyo en un momento determinado, a la vez que consuelo al comprobar que no sois solo vosotros, que son emociones y situaciones muy comunes. Esto en mi caso fue de mucho alivio.

Y también acudir a un buen terapeuta de pareja puede salvar la relación de la hecatombe. Lo digo por experiencia, porque trabajo con muchas parejas y porque yo he acudido a terapia con la mía y supuso un punto de inflexión a la vez que nos dio muchos recursos para continuar.

Y para acabar, te diré un secreto: si tu pareja es del género masculino, has de saber que ellos también están sometidos a muchos cambios emocionales, aunque la mayoría no son del todo conscientes porque no están habituados a observar sus emociones. Siempre que trabajo con padres les animo a acudir a grupos de padres o montar el suyo propio, para tener un espacio donde expresarse y reconocerse. Ellos también necesitan ser vistos y reconocidos por nosotras. No lo olvides.

Espero te haya gustado y sobre todo te haya sido útil el post de hoy. Te animo a dejar tu comentario ya que tu testimonio puede ayudar a muchas mujeres y madres increíbles vienen aquí cada semana para buscar inspiración y tu historia puede ayudar a otra mujer a tener un cambio significativo en su vida.

También puedes compartirlo en redes o con otras madres y padres a los que creas que les puede hacer bien leer este artículo.

Muchas gracias por estar ahí, y dedicar tu tiempo a leerme.

Hasta pronto,

 

 

Mónica Manso es life coach experta en gestación parto y primera crianza y también doula. Su misión es acompañar e inspirar a las mujeres para que disfruten de un embarazo consciente, un parto positivo y una crianza feliz.

P.S.: La imagen es de Spiritysol

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