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FENG SHUI PARA MAMÁS

Hoy tengo como invitada a Maddie B. que nos va a hablar de como poner orden en nuestra vida y nuestra casa a través del feng shui para mamás. Os dejo con ella 🙂

La primera vez que escuché hablar de Feng Shui fue hace más de 10 años en un programa de televisión donde enseñaban casas. En este caso, se trataba de la casa de una mamá que se acababa de mudar allí.

Ella deseaba mejorar la relación con su hijo pequeño de manera que fluyera esa energía de amor en toda su casa. Además de armonizarla para conseguir una mayor calma, salud y felicidad en su hogar.

Años después, lo estudié en un momento en el que yo buscaba lo mismo, tanto en la relación con mi niña, mi casa y conmigo misma. Y es que el Feng Shui me ha dado tantas cosas buenas -a mi y a mi familia- que es como si fuera mi “mamá”. Tiene la capacidad de amarte y cuidarte, velar por tu salud, tu felicidad, tu descanso, etc.

Así es como me gusta a mi utilizar el Feng Shui: para cuidar de nosotras y nuestros hijos, nuestro descanso, salud, momentos de calma, equilibrio, bienestar. También de nuestra felicidad, nuestras relaciones amorosas y sociales, nuestro trabajo… En definitiva, ¡de nuestras oportunidades en la vida!

El Feng Shui nos lo puede dar todo si lo hacemos con una buena práctica y una buena intención. Y como una “madre”, también nos muestra el lado “menos bueno” de las cosas, para que sepamos esquivarlas cuando hace falta o aprovecharlas a nuestro favor. Es mi gran herramienta de ayuda física, mental, emocional y espiritual.

Pero veamos…

¿QUÉ ES EL FENG SHUI?

El Feng Shui es una filosofía china de más de 4.000 años de antigüedad que tiene como fin crear armonía, plenitud, salud, bienestar y prosperidad dentro de nuestros espacios.

Esta milenaria práctica, desarrollada a partir de la observación de la naturaleza, se basa en la creencia de que la energía sutil fluye dentro y alrededor de todo: las personas, los animales, las plantas, los edificios, las colinas, ríos, carreteras, etc.

Cuando esta energía fluye sin problemas, puede promover la salud, la vitalidad y la inspiración. Pero si está bloqueada, estancada o se mueve demasiado rápido, puede causar estrés, agitación o enfermedad.

Enseguida veremos más.

 

MOTIVOS PARA USARLO

¿Alguna vez se te ha pasado por la cabeza usar el Feng Shui para mejorar una situación actual o ciertas áreas de tu vida?

Tras una revisión obtenida de mis clientas y comunidad acerca de la principal causa que les llevó a buscar ayuda en el Feng Shui, os dejo aquí las principales.

Las 10 razones principales por las que las personas buscan ayuda en el Feng Shui:

 

  1. Crear armonía, belleza y tranquilidad en casa
  2. Lograr orden en sus hogares
  3. Mejorar su descanso, su salud y la de sus peques
  4. Conseguir un hogar seguro para sus peques
  5. Mejorar las relaciones familiares en casa
  6. Conseguir una mayor concentración para sus peques y para ellas
  7. Atraer el dinero
  8. Desarrollar una mayor creatividad
  9. Encontrar el amor
  10. Encontrar trabajo (o más trabajo)

 

¿Y tú? ¿Te encuentras atravesando por alguna de estas dificultades, o hay otras áreas de tu vida en las que te gustaría buscar la ayuda  del Feng Shui?

Otras prácticas del Feng Shui en casa (oficina o local):

Nuestros espacios de vida y de trabajo son contenedores de energía para el Feng Shui. Los colores, patrones y objetos que los rodean crean e influyen en el movimiento de esta energía en nuestro espacio.

Cuando eres consciente de cómo esta energía te influye, puedes cambiarla  intencionalmente, y puedes transformar un entorno en una fuerza positiva y de apoyo en tu vida. Puedes crear espacios que te empoderen y:

  • Disipar la energía estancada de ocupantes anteriores a ti
  • Abordar los desequilibrios y cultivar energía positiva
  • Optimizar la orientación de tu casa y la relación con las características del terreno (vías navegables, carreteras, otros edificios, paisaje, etc.)
  • Arreglar o mejorar la orientación de los muebles, sus formas y tu decoración
  • Armonizar tu hogar con el color, forma, textura y aplicación consciente de los 5 elementos del Feng Shui (Madera, Fuego, Tierra, Metal, Agua)
  • Conocer el significado o simbolismo de la decoración de tu casa para facilitar el movimiento deseado de la energía
  • Usarlo para la arquitectura y diseño de planos. Paisajismo, caminos, jardines, colocación de árboles, plantas y elementos de agua como acuarios, fuentes de agua, piscinas, etc.

 

BENEFICIOS DEL FENG SHUI PARA LA MENTE

Permítete hacerte esta pregunta: ¿Cuando llegas a casa sientes que el estrés acumulado del día va desapareciendo? ¿Te sientes contenta, más ligera, con más energía y motivada?

Si en lugar de sentir esto te notas más cansada, inquieta…, entonces tu casa y tu vida familiar puede beneficiarse definitivamente del equilibrio y bienestar que aporta el Feng Shui.

Conseguir este equilibrio en tu casa también puede dirigirte a lograrlo en tu mente. Se ha demostrado que eliminar el desorden en nuestro hogar ayuda a eliminarlo en nuestra cabeza, permitiendo nuestra relajación y haciendo que las ideas fluyan con mayor libertad. Lo que nos ayuda a tomar decisiones más fácilmente. Te interesará leer: bit.ly/2RcOq3h

Los colores también afectan nuestro estado de ánimo, por lo que si sabemos escogerlos de acuerdo a cómo afectan a las distintas personalidades de nuestra familia, mejorará enormemente el Feng Shui mental en casa. Te invito a leer este post acerca de los colores en casa: post.

Las plantas y su próspera colocación siguiendo los principios del Feng Shui, traen equilibrio al hogar. También pueden ayudarte a promover el crecimiento en casa y en la familia -en su sentido literal y figurado-.

La naturaleza. Venimos de la naturaleza y dependemos de ella para sobrevivir. Así que dentro de casa deberíamos tenemos materiales naturales -madera, piedras, plantas y flores- para poder hacer esa conexión que tanta falta nos hace para relajarnos y respirar mejor.

Aquí te dejo la lista de las 10 principales plantas purificadoras de aire que
 recomienda la NASA.

A la hora de elegirlas para dentro de casa, nos decantaremos por las que crecen hacia arriba y tienen las hojas redondeadas y gorditas. Decora con plantas y frutas.

Resumiendo un poco, los beneficios del Feng Shui para la mente se traducen en tranquilidad, paz y una vida interior mucho más rica rodeada de buena energía.

Si quieres saber un poquito más, sigue leyendo:

Todas sabemos lo bien que se siente estar en un entorno limpio y diseñado cuidadosamente. Y al igual que una casa o habitación desordenada nos puede hacer sentir incómodas y nerviosas, una mente desordenada nos impide operar con nuestra máxima capacidad.

Cuando nuestra mente está abarrotada, nos sentimos estancadas, repitiendo una y otra vez los mismos pensamientos que se interponen en nuestro camino y que nos roban la alegría y la energía.

Una mente realmente clara refleja la gran simplicidad de una vida en general mucho más clara. Si quieres despejar tu mente, comienza a limpiar y despejar tu casa.

¡No dejes que las distracciones pongan tu vida en “pause”!

Mantente enfocada en lo que quieres 🙂

 

TÉCNICAS DE RELAJACIÓN CHINAS

  • Qigong o Chikung.

Este sistema de auto-curación con 3.000 años de antigüedad de China, es un tipo de ejercicio suave, con movimientos que se repiten varias veces: estirando el cuerpo, aumentando el movimiento de fluidos y creando conciencia de cómo se mueve el cuerpo a través del espacio. Toda una práctica superior de salud y bienestar.

Su efectividad se ha demostrado en China por su impacto benéfico en la salud de millones de personas durante miles de años.

Desarrollar la fuerza vital, es el foco del taoísmo, la religión-filosofía original de China. Los taoístas trajeron la acupuntura, la medicina herbal china, la configuración ósea y el concepto yin-yang.

El principal beneficio del Qigong es el alivio o la prevención de problemas de salud crónicos. La variedad de enfermedades que han sido ayudadas por esta práctica incluye enfermedades internas de los órganos, mala circulación, dolor en los nervios, problemas de espalda, de articulaciones y enfermedades físicas en general.

Beneficios del Qigong:

  1. Previene lesiones en las articulaciones, los huesos y los ligamentos
  2. Reduce el estrés
  3. Fortalece el sistema inmunológico
  4. Fortalece los nervios. Cuando practicas Qigong, las técnicas pueden ayudarte a fortalecer la conexión de la mente y el cuerpo. Y tu energía vital puede fluir a lo largo de los nervios tambié
  5. Acelera la recuperación. Si te estás recuperando de una cirugía o lesión, el Qigong puede ser excelente para ayudar y acelerar la recuperación. Sus ejercicios contribuyen a aumentar la circulación sanguínea beneficiando a todas las partes del cuerpo.

Esto puede ayudar a acelerar la recuperación, ya que la circulación y el flujo de energía se envían a todas las partes del cuerpo, incluidas las partes lesionadas.

  1. Reduce la presión arterial
  2. Ayuda a la digestión

Si te ha llamado la atención la práctica del Qigong y sus valiosos beneficios, te interesará mi último Post sobre el Qigong.

  • Taichi.

El Taichi, originado en la antigua China, es uno de los ejercicios más efectivos para la salud de la mente y el cuerpo. Aunque requiere una gran profundidad de conocimiento y habilidad, puede ser fácil de aprender y pronto verás sus beneficios en tu salud.

Si frecuentas sitios como el gimnasio, te habrás dado cuenta de que es una práctica que se ha ido introduciendo con el tiempo. Y es que aunque cuenta con innumerables beneficios a partir de cierta edad, aquí encontrarás algunos de los que ya puedes comenzar a beneficiarte:

  1. Tai Chi para el apoyo corporal. Los movimientos suaves y acordes del Tai Chi tienen un impacto positivo en ligamentos, músculos y alineaciones biomecánicas.
  2. Masajea tus órganos internos. Sus movimientos masajean continuamente tus órganos internos, pulmones, corazón, hígado, riñones y bazo incluídos.
  3. Estira el cuerpo.
  4. Reduce el dolor de espalda, cuello y hombros.
  5. Recuperación de lesiones.
  6. Regula el movimiento de fluidos en el cuerpo
  7. Aumenta la capacidad de respiración
  8. Reduce el estrés
  9. Fomenta la relajación física, mental, emocional, energética y espiritual.

 

NUEVO AÑO CHINO 2019 “AÑO DEL CERDO” Y SUS PREDICCIONES

No podía irme sin felicitar el Nuevo Año Chino del Cerdo, este 5 de febrero de 2019.

El cerdo es uno de los doce animales del zodiaco. Cuenta la leyenda, que el Emperador de Jade dijo que la orden se decidiría según el orden en que llegaron a su fiesta. El cerdo llegó tarde porque se quedó dormido. Cuando llegó, fue el último y solo pudo tomar el duodécimo lugar.

En la cultura china, los cerdos son símbolo de la riqueza. El Cerdo en la astrología china es un animal que está relacionado con la fortuna por su personalidad fértil y noble.

Como 2019 será un año de Tierra Yin, podemos esperar energías mixtas, aunque debería haber buenas noticias en el horizonte con los eventos mundiales y, con suerte, una influencia más calmada en los países del Medio Oriente con grandes avances en las relaciones en todo el mundo.

Las finanzas en cambio pueden causar problemas en todo el mundo este año y, con una energía de la Tierra dominante con una polaridad yin, podemos esperar problemas con las finanzas y los mercados bursátiles mundiales.

Con las curas y los activaciones de Feng Shui correctos, 2019 puede ser un muy buen año de muchas maneras, aunque también puede ser un año para separar el trigo de la paja y, si bien puedes perder amigos, relaciones laborales y otras conexiones, esto suele ser bueno y mejor a largo plazo.

El Año nuevo chino 2019 representa con el cerdo el fin del ciclo de 12 años de los animales del horóscopo chino. Un momento estupendo para que hagamos balance de los últimos años y guardar fuerzas ante el nuevo ciclo que está por llegar en 2020.

¡Ánimo y muchos éxitos a todas para este nuevo año!

Maddie B.

www.naturashuii.com

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6 claves espirituales para superar las crisis vitales

Si estás leyendo esto es porque te encuentras en un periodo de crisis personal o sientes la llamada de seguir leyendo porque a menudo pasas por ellas.  Te invito a seguir leyendo sólo si estás dispuesta a abrir tu mente y tu corazón.

La diferencia entre una crisis vital y una crisis ‘a secas’ es que la vital tiene que ver con momentos de cambio importantes en nuestras vidas, ya sea por causas externas : cambio de trabajo, separación de pareja, muerte de un familiar querido, cambio en las circunstancias económicas… o por circunstancias internas que tendrían que ver con los momentos de transición en nuestra vida: el paso de niña a adolescente, de mujer a madre o de madre a la mujer madura o con las enfermedades.

A veces, se entrecruzan ambas: por ejemplo una separación, acompañado de un cambio económico y unido al paso de la madre a la mujer madura, como está siendo mi  caso.

Mi vivencia interna en estos últimos dos meses ha sido dura: sensación de desorden interno, de perdida de referencias, ansiedad, miedos, angustia por el futuro incierto, ganas de retirada del mundo, pérdida de confianza en la vida y el sentirme dentro de una espiral  que me ha  llevado a caer muy profundo, en una cueva oscura…

Además se le suma la frustración de que en estos momentos ninguna de las herramientas que conozco y practico me sirven: ni la respiración consciente, ni la meditación, ni la lectura, ni el control de los pensamientos, nada… por más que busco no encuentro mi centro.

Pero por muy  oscuros y temidos que sean estos momentos, estos tránsitos, estos túneles que tenemos que atravesar, la luz siempre está al final de ellos.

La vida está compuesta de infinitos de estos túneles: de momentos de luz donde todo fluye y es gozoso y momentos de constreñimiento donde todo es incierto y parece que desapareces…

Y justo ahí, en ese gran vacío oscuro, es donde surgen todas las respuestas… si te dejas estar y lo vives con consciencia.

Os comparto las 6 claves que me han ayudado a superar mi última crisis, mi último túnel, y que quiero compartir contigo por si te resuenan y alguna te puede ayudar a ti a superar las tuyas:

#1  La tierra
Decidí bajar a tierra, andar descalza, sentarme en el suelo de mi patio,  dormir siestas en él, y entregar a la tierra mi estado interno de turbación para que lo transmutase.

No sé dónde  leí algo que me pareció muy curioso: que a la tierra la abonaba el estiércol, que al fin y al cabo es ‘mierda’ y la tierra lo agradece, es su alimento y lo transmuta en sus frutos. Así que parece ser que está bien dejar ir tu ‘mierda’ interior hacia la tierra para que la transmute, porque es su función.

Me llegó la propuesta, y así lo hice. Y te aseguro que funciona. Además la toma de tierra ejerce una fuerza contraria a la velocidad del pensamiento haciendo que este se ralentice y poco a poco ceda en su espiral de negatividad.

#2 La tribu
Compartí mi estado más profundo, mi verdad, mi vulnerabilidad con mi tribu de amigas presenciales y virtuales y es super poderoso ver cómo se activan las mujeres para cuidar de una hermana que sufre y darle consuelo y alimento para el alma.
Todas ellas con sus mensajes positivos y cuidado han sido mi sostén para atravesar este último túnel.

# 3 La entrega
Es un concepto nuevo en mi interior que estoy aprendiendo a experimentar. Entregar es ir un paso más allá de la confianza.  Es decir un SI en mayúsculas a todo lo que la vida trae y un permitir abierto y completo a que la VIDA, el universo, lo sagrado, la inteligencia universal o como quieras llamarlo, se encargue de resolver todos tus problemas por ti. Es ceder el control, un acto revolucionario que te invito a practicar. No solo con la mente sino también con el cuerpo. Es transformador.

# 4 El altar
Otra pieza clave para conectarme con mi ser superior, alma, espíritu o como quieras llamarle. Escoger las imagines y objetos que necesito en este particular momento para afianzar mi confianza y mi atención, da mucha fuerza y centramiento.

# 5 Los Oráculos
Siempre que estoy ‘mal’ consulto diferentes barajas de cartas femeninas junto con el I Ching y de verdad que es pura magia la información que llega a través de ellas.

#6 Acompañamiento profesional
Desde hace ya tiempo cuento con la ayuda de mi coach (chamana como yo la llamo) para atravesar esta etapa. Está siendo un proceso de lo más profundo y transformador. Y la forma en como ella me está sosteniendo  en este proceso no tiene precio.

Así que  con todo esto que acabas de leer he conseguido una vez más atravesar mi último túnel que forma parte de mi viaje a los 50 y siento que vuelvo a estar en la luz con nuevas comprensiones y ordenamiento interno. Ha sido como hacer un reset para volver a empezar desde otra espiral, con más luz, con más fuerza, más creativa, más sabia.

Hasta que venga el próximo túnel y se activen nuevas memorias, nuevos recursos, nuevas comprensiones.

Si alguna de estas  claves te puede ayudar me sentiré honrada.

Te invito a compartir en los comentarios para enriquecernos entre todas las que pasemos por aquí.

Con todo mi amor.

Mónica Manso

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MANIFIESTO PARA VIVIR UNA MATERNIDAD CONSCIENTE

Siempre que me preguntan que es la maternidad consciente o como se vive, me quedo largo rato pensando la respuesta, pues aunque lo he explicado cientos de veces, siempre lo hago de manera distinta y enrrollándome un poco la verdad. Así que hace unos días me vino la inspiración y decidí crear el Manifiesto para vivir una maternidad consciente, como una especie de guía breve y específica donde apoyarte e inspirarte para tu camino de madre. 

Te dejo con él, con el deseo de que te guste y te ayude. La verdad que me encantaría que tuviera la misma difusión que el mantra del parto o de la cesárea (porque la verdad ¡creo que ha quedado bien!).  Será una bendición si te tomas un pequeño tiempo para  dejar un comentario debajo o incluso compartir en redes.

 

MANIFIESTO PARA VIVIR UNA MATERNIDAD CONSCIENTE

De ahora en adelante me comprometo a hacer todo lo posible por:

Cultivar mi crecimiento personal como mujer y como madre.

Cuidar de mi como lo hago de mis hijos.

Honrar mi cuerpo y mi útero como si fuera un templo.

Validar mis emociones y respetar mis límites

Estar presente para mí, mis hijos y la vida.

Apreciar la unicidad y singularidad de cada uno de mis hijos y los hijos del mundo.

Confiar en mi intuición para acompañar a mis hijos en su crecimiento.

Reconocer a mis hijos como mis grandes maestros.

Perdonarme por los momentos de desequilibrio y pérdida de control.

Abrazar mi vulnerabilidad y mis sombras como parte de mi ser.

Encontrar o crear mi tribu de madres para unirnos y ser  aparte del cambio en el mundo.

Expresar mis verdades más profundas con ellas.

Recordar que lo divino siempre nos apoya en el camino.

Manifiesto creado por Mónica Manso
Imagen de autor desconocido

La cesárea que sanó las heridas de mi niñez

Desde antes de quedarme embarazada, sabía que quería parir en casa.  Todo mi embarazo fue ideal, me encontré muy bien, mi hijo estaba sano y yo estaba feliz y tranquila con mi decisión de dar a luz a mi hijo en mi casa acompañada por mi pareja y una comadrona que me transmitía mucha seguridad.

En mi octavo mes de embarazo descubrimos que mi hijo se había dado la vuelta y estaba de nalgas. ¿Cómo? No podía ser. Por aquel entonces, si mi hijo no se daba la vuelta quería decir que no podía parir en casa y que tenía que ir a un hospital y además tenía muchas posibilidades de que fuera una cesárea.

Sentí mucho miedo.  La sola posibilidad de pensar que podía volver a pasar por un quirófano y sentir aquella soledad me bloqueaba ya que toda mi infancia estuvo ligada a hospitales, operaciones y mucho dolor por un problema de crecimiento de los huesos de mi pierna derecha. Tanto fue así que a los 18 años hice un juramento conmigo misma en plan Scarlett O Hara ‘A dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar por un quirófano si no es a vida o muerte’.  ¡Ay! Que poco sabía lo que la vida me deparaba…

Así que cuando supe que Pau venía de nalgas, recurrí a todos los métodos naturales y no naturales para que se girara (moxa, terapia por si había algo emocional, volteretas en la piscina, hacer el pino, hablar con él, incluso la versión externa) pero no lo conseguí.  Él también tenía sus propias ideas sobre cómo venir al mundo. Lloré mucho, durante muchos días seguidos y sentí un inmenso miedo y frustración. Nada era como yo lo había imaginado y veía como la escena más temida de mi vida se acercaba cada vez más.

 

La opción del parto en casa era inviable y en todos los hospitales de Barcelona de la época el protocolo era programar una cesárea. Yo quería al menos darle a mi hijo la oportunidad de nacer el día que él escogiera y a mí la opción de parir vaginalmente de nalgas y evitar el temido quirófano, así que en menos de dos semanas buscamos un equipo de profesionales que nos lo permitieran y lo encontramos, fue en la Clínica de Vic, hoy ya desaparecida. 

Las contracciones se desencadenaron el 24 de diciembre, estaba tranquila, confiada, sabiendo que iba a dar lo mejor de mí y que iba a intentarlo arropada por mi pareja y por un equipo de buenos profesionales.

Dilaté bien y progresivamente hasta los 9 cms, surfeando las contracciones, apoyándome en mi pareja, animando a mi hijo… y entonces algo se paró.  Pasaron varias horas sin que mi hijo se acabara de encajar y acabara de bajar.  Así que, llegado un punto crucial, el ginecólogo me recomendó hacer una cesárea. Y fue en ese preciso momento, cuando  por fin dejé de luchar y entré en la aceptación de lo que la vida me traía.

Había hecho todo lo que estaba en mi mano para evitar la operación, estaba tranquila y por encima de todo quería estar consciente, disponible y abierta para ofrecerle a mi hijo toda mi fuerza y toda mi presencia en su llegada al mundo.

Por eso sabía que no podía pasar por la experiencia sola de nuevo así que miré al ginecólogo a los ojos y le pedí con toda mi fuerza de mujer que dejaran entrar a mi pareja.  Cosa que me concedió aun contradiciendo las normas del hospital.

El equipo médico fue muy respetuoso, el anestesista me iba narrando lo que sucedía, con voz suave, lentamente,  Pude sentir sutilmente como mi hijo salía de mí y me lo colocaron en mi pecho nada más nacer.  Recuerdo su mirada intensa, reconociéndome, reconociéndonos. Se enganchó a mi pecho fácilmente y estuvimos ligados por este lazo de lactancia durante los dos siguientes años.

El hecho de entrar en la aceptación y rendirme a lo que la vida me traía, sabiéndome acompañada, en el momento culminante del parto me permitió, pasar por esta operación con la fuerza y la presencia de la mujer adulta lo que significó para mí sanar muchas de las heridas que se habían quedado enquistadas en mi cuerpo y en mi corazón de niña. 

Pero esto lo supe bastantes años después, cuando el tiempo, la distancia y la sabiduría adquirida te permiten ver, conectar, integrar y sanar las diferentes historias de tu vida.

Porque las heridas de la cesárea, como todo en la vida, necesitan tiempo para curar, paciencia para integrarlas en tu corazón, valor para acariciar la herida física y mucho amor por una misma para descubrir, si se desea, un poquito de aprendizaje de la experiencia.

Si quieres dar un paso para sanar tu herida y vives en Barcelona (España) el próximo 3 de Febrero del 2018 realizaremos el taller ‘Yo parís por cesárea’.  Aquí te dejo la información:

 

 

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Gracias a mi hijo Pau por todo lo que me has enseñado y traído a mi vida

Hoy hace 11 años que nació mi hijo y me hizo madre.
Gracias Pau por todo lo que me has enseñado y traído a mi vida:
mirarme muy adentro,
muchísima creatividad,
más paciencia,
una nueva profesión,
un amor inmenso,
un miedo inmenso a veces también,
saber poner límites con cariño,
descubrir la bruja que hay en mí,
reconocer mi condicionamiento de generaciones,
honrar mi linaje femenino,
conocer en profundidad mi cuerpo de mujer,
honrar mi cesárea: la puerta sagrada,
escribir un libro,
conocer a tu padre y crecer con él,
hacerme más sabia,
recibir la gratitud de muchas mujeres,
acompañar la llegada de la vida,
hacerme un canal youtube,
abrir un blog,
abrazar mi sombra…
Y la lista podría seguir creciendo, por hoy me paro aquí. Namasté hijo.

En esta fotografía estoy casi recién parida, creo que Pau tenía 2 días. Irradiando oxitocina por todos los poros de mi piel. Cuando aún no sabía ni una centésima parte de lo que se hoy. Aún así sabía que contaba con mi intuición, mi instinto y toda la alegría y pureza del momento.

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Carta a mi hija Gianna Kate o cómo elaborar el duelo por un hijo no nacido

Hoy os traigo una carta sanadora y liberadora de heridas. Escrita por Kathernine, una mamá a quien he acompañado en su segundo embarazo y en diferentes épocas a transitar por  las luces y las sombras de la maternidad y muy recientemente a sanar y cerrar el duelo por su hija no nacida: Gianna Kate, que perdió en su semana 37 de embarazo. Esta es la carta que ha escrito hace muy pocos días y que ha querido que publiquemos hoy en el blog. Porque los duelos por los hijos no nacidos, merecen ser visibilizados, contados y traídos a la luz de la familia y de la sociedad. Os dejo con ella:

Querida hija Gianna Kate,

Aún me acuerdo el día que llegaste en nuestras vidas.

Papá y yo estábamos en la cama esperando el resultado del test de embarazo que hice. Los dos estábamos impacientes por ver el resultado. Pasados los minutos de espera, por fin vimos el resultado: Embarazada 3+. Compramos el mejor test de embarazo. Queríamos que fuera el más eficiente, el más preciso. Estaba embarazada de más de 3 semanas. Papá y yo nos pusimos a llorar de emoción. Estábamos muy contentos de que hubieras llegado en nuestras vidas. A partir de ese día empecé a cuidarme un montón. También empezaron las visitas a los médicos, las ecografías, los análisis, los controles, etc.

Todo iba viento en popa. Ya estaba en la semana 37. Quedaban 3 semanas para verte. Teníamos toda la ropa preparada, la cuna montada, la bolsa del hospital preparada, la habitación casi lista. Teníamos un montón de cosas para ti, para que nada te faltara.

La mañana del 30/06/2013 me desperté pronto, sobre las 7h. de la mañana. No te noté, no noté ningún movimiento. No quise preocuparme. No quería pesar que pasaba algo. Así que se lo comenté a Papá y me dijo que tal vez estarías durmiendo.

Volví a dormirme y al despertarme a las 12h. no te noté. Fuimos directamente a Urgencias, al Hospital del Pilar. La comadrona que me atendió me puso directamente el líquido transparente y las correas. La noté que también estaba un poco nerviosa. No paraba de mover el disco para encontrarte el latido del corazón. Luego me llevó a otra habitación. La comadrona estaba más cariñosa de lo normal y eso no me gustaba. No quería pensar que algo pasaba. Me hicieron la ecografía. El doctor que me atendió nos dijo que no estabas. Que tu corazón no latía. Ví la cara de Papá y empezó a llorar diciendo: “Noooo, pero si faltaba 3 semanas”. La cara de Papá lo decía todo. Yo me quedé en Shock. En ese momento no me salió ni una lagrima. No podía asimilar todo lo que estaba sucediendo. Ahora tocaba estar tranquila para la operación. Para sacar tu cuerpo dentro de mí.

Me llevaron en una habitación para proceder a la dilatación y después al parto. Mientras estábamos en la habitación en el proceso de dilatación, Papá me dijo: Guardaremos el nombre de Gianna Kate. Yo empecé a asimilarlo todo y empecé a llorar de vez en cuando. Horas más tarde, llego el momento del parto. Todo salió bien (en relación al parto). La comadrona se acercó a nosotros y nos mostró tu carita, tu cuerpecito. Estabas perfecta hija mía.

Poco a poco fuimos llevando el duelo de la mejor manera posible.

Lo más duro fue salir del hospital sin llevarte en mis brazos hija mía. Me asomaba en la ventana del hospital y veía los carritos de bebé o las mamás que salían con su bebé en brazos y me preguntaba una y mil veces: Qué es lo que he hecho mal? Porque ellas sí y yo no?

La vida seguía. Nosotros, Papá y yo, teníamos que seguir adelante sin ti. Fue duro aceptar. Aceptar tu ausencia, aceptar lo que había sucedido, aceptar que no estarías nunca más con nosotros.

Meses más tarde volví a quedarme embarazada.

Empezaba el año 2014, yo quería empezar el año con mucha positividad. Quería cerrar una etapa y empezar otra. Pero poco a poco, sin darme cuenta, fui apartándote de mí, de mis pensamientos, de mis recuerdos.

Gracias a Mónica Manso, compañera y amiga de la maternidad, por acompañarme a sanar el duelo de mi hija, te he vuelto a recordar hija mía Gianna Kate. Ya no recuerdo la última vez que estabas en mis pensamientos.

Hija mía, Gianna Kate..
Perdóname por no haber ido antes al Hospital,
perdóname por querer pensar que no pasaba nada,
perdóname si he hecho algo mal,
perdóname si no te he cuidado bien,
perdóname si no he llorado lo suficiente,
perdóname si no he expresado suficiente mi tristeza y mi dolor,
perdóname si he querido levantarme lo antes posible y cerrar esta etapa,
perdóname si te he querido apartar de mi,
perdóname si te he olvidado durante estos últimos meses y años.
perdóname hija mía.
Que sepas que yo, Mamá, te quiero mucho.
Aunque físicamente no estés conmigo, con nosotros, siempre estás en mi corazón hija mía.

Hoy, día 30/06/2017, a través de esta carta, quiero honrarte, quiero reconocer que eres mi hija. Que aunque seamos tres físicamente, realmente somos cuatro en esta família.

Escribiendo esta carta para ti he llorado todo lo que no lloré en su debido momento.

Te envío mucha luz allí donde estés hija mía. Te quiero mucho Gianna Kate. Siempre estás en mi corazón, no lo olvides.

Mamá
Katherine: Katherine Laungayan Sornio

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REPRODUCCIÓN ASISTIDA: la historia de superación de Virginia Márquez

Hoy os traigo otro post de la sección Mamás que inspiran en los que hablamos de historias de superación y coraje en relación con la maternidad.

Llevo muchos años acompañando la maternidad y nunca antes habíamos atravesado un momento donde tantas parejas acuden a la reproducción asistida en busca de ayuda para tener un bebé. Hoy en día la reproducción asistida se ha introducido en nuestra sociedad como algo prácticamente imprescindible.

La parte más dura del proceso es la emocional, conseguir gestionar las emociones y mantener la confianza es primordial. Para hablarnos sobre ello en primera persona, he entrevistado a Virginia Márquez. La historia de superación de Virginia puede ayudar e inspirar a muchas parejas que están pasando por el (largo) proceso de reproducción asistida a tener confianza y a creer que todo es posible.

Virginia es mamá de unos hermosos mellizos: un niño y una niña de 3 años.
Pasó junto con su pareja por un largo proceso de 5 años hasta que tuvo a sus hijos en sus brazos.
5 años con 5 FIVS (fecundación in vitro), 2 intervenciones quirúrgicas -una de su marido y otra suya-, y 2 pérdidas gestacionales.
Virginia es además enfermera en la Maternitat de Barcelona y además ha sido alumna mía de la formación de doulas. Te dejo con ella:

  • Hola Virginia, me gustaría que nos contaras un poco más en profundidad tu historia.

Hola Mónica, mucha gente al decir que he pasado por 5 FIVS se sorprende y juzga rápidamente, aunque esto en realidad no es algo que me importe. En esos 5 años mi marido y yo nos cuidamos mucho, tanto a nivel mental, como de pareja e individualmente. Hacíamos yoga, acupuntura, medicina ortomolecular…, y hablábamos mucho entre nosotros.

Tanto en nuestro entorno como a nivel familiar, decidimos no esconderlo. Los médicos nunca nos dijeron que lo tuviéramos difícil, y que más bien, teníamos mala suerte, ya que teníamos muchas cosas a nuestro favor, como nuestra juventud.

Las dos pérdidas gestacionales fueron mucho más duras que pasar por los tratamientos. La primera hija que perdimos fue con 19 semanas, a causa de una listeria. Por esta infección, sufrí un shock séptico que me llevó a la UCI varios días. La segunda pérdida fue a las 10 semanas por un aborto diferido. Fue otro golpe importante.

Finalmente, en el último tratamiento, conseguimos embarazo de mellizos. Pasé un embarazo tranquilo en mi casa, cuidándome mucho, aunque con muchos miedos, por supuesto.

Por fin tuvimos a nuestros preciosos gemelos, llenándonos de amor infinito.

  • ¿Cómo lo hiciste para gestionar tus emociones, seguir teniendo la moral elevada y seguir confiando y creyendo que podía ser posible a pesar de tantos intentos de reproducción asistida y además las pérdidas?

Bueno, uno en realidad no piensa que el camino puede llegar a ser tan largo y con tantas dificultades. Pero a medida que pasa el tiempo te das cuenta que es una carrera de fondo, y lo que va sucediendo lo vas aceptando y asumiendo. Pero es cierto que mientras se pasa por ello es un camino intenso donde la incertidumbre y ansiedad por el futuro es algo constante.

Recuerdo mirar el calendario en mi trabajo – trabajo con bebés – y siempre iba contando reglas, haciendo suposiciones y pensando siempre en un embarazo en el futuro. Puede sonar como una obsesión visto desde fuera pero en realidad es parte del camino y la lucha. Siendo ésta una forma de llevarlo.

Hablándolo con mis amigas virtuales ellas lo vivían muy parecido incluso recuerdo que teníamos una lista para saber en qué momento concreto nos encontrábamos del tratamiento y así comprender mejor cómo se encontraba cada una en cada fase. Hablar con ellas casi a diario fue un pilar muy importante de sostén.
Por otro lado salir a caminar cada día por la playa con mi marido y hacer acupuntura me ayudaron muchísimo en toda esa ansiedad que iba generando.

  • Y por fin tienes a tus bebés contigo. Me gustaría que nos explicases cómo fue el primer año después de la llegada de los mellizos. O sea, ¿cómo fue tu vivencia del posparto?

Fue muy intenso y con mucho trabajo. Los dos primeros meses fueron de un cansancio extremo, que además nos liamos -en pleno posparto- a hacer una mudanza.

Los amamanté de forma exclusiva, sin ningún solo biberón, y continuamos con la lactancia durante tres años. Esto me llena de satisfacción y orgullo, haciéndome sentir que la lactancia ha curado todas las heridas pasadas. También iniciamos la alimentación complementaria con BLW (Baby Lead Weaning), que fue otra etapa muy divertida.

El tema del sueño también fue una etapa muy complicada, ya que todo se multiplicaba por dos, incluidos los despertares. Poco a poco fue pasando esa etapa, por suerte.

  • ¿Cuáles han sido los retos más grandes en tu camino de madre?

La lactancia con dos bebés ha sido un reto importante; aunque fluyó muy bien desde el principio, el esfuerzo y el cansancio fueron importantes. El recuperarme –tanto a nivel emocional como físico- y asumir una cesárea programada, para mí no era algo ideal ni agradable. No era una situación que me gustase, y tuve que digerir y trabajar este hecho desde que me lo “plantearon” en el embarazo.

  • ¿Cómo lo digeriste y trabajaste?

Pues de nuevo me encontraba que un proceso supuestamente natural como es la concepción y el parto se convertía en algo completamente medicalizado, incluso me planteé cambiar de hospital pero mi historial médico estaba en contra y sería lo mismo en otro hospital. Así que asumí la cesárea programada con anestesia general y me planifiqué mi plan de partos. Solo nacer mis gemelos hablamos con la comadrona para que mi marido pudiera hacer piel con piel y una vez yo despertara de la anestesia hacer yo piel con piel e iniciar la lactancia con los dos.
Intenté sacar lo positivo aunque como digo no fue plato de buen gusto y pensé que al menos sabía el día que nacerían.

  • ¿Cómo te ha transformado como mujer y como persona la maternidad?

Replantearme la crianza de mis hijos de como lo hicieron mi madre, mi abuela y mis antepasados, y ver que en cada generación algo cambia y se transforma. El querer evolucionar y sanar cuestiones que van pasando de generación en generación. Siguiendo con la transformación, destacaría también el hecho de empoderarme con la crianza y lactancia de mis hijos, conocer el amor infinito y sentir el instinto maternal.

  • ¿En qué etapa te encuentras en tu maternidad? ¿Por qué se caracteriza?

Aunque lo sigo viviendo con mucha intensidad, porque aún siguen siendo muy pequeños, es una etapa más relajada que las anteriores. Verlos crecer juntos, cómo son cada día más independientes, cómo juegan, su nuevo vocabulario, ver cada día cómo aprenden algo nuevo –y yo de ellos-, es precioso.

  • Eres enfermera de un conocido hospital de Barcelona, ¿cómo has podido compaginar tu profesión con la maternidad?

Por un lado, es agotador, porque tengo turno de noche. Pero por otro, me permite pasar muchas horas con mis hijos, pudiendo conciliar con la vida familiar. Pero lo más importante es tener un marido maravilloso, que me apoya 100%, tanto a nivel profesional como en la implicación de la crianza, haciéndolo todo mucho más fácil.

  • ¿Cómo has complementado la formación de doula con tu carrera de enfermería?

Llegué a la formación de doula de casualidad, y descubrí un mundo maravilloso de compañerismo, de búsqueda interior y del poder femenino. El acompañamiento en la maternidad y de las familias en su hogar, viviendo y conociendo la diferencia frente a la situación en el hospital.
La formación ha sido completa en muchos sentidos, tanto a nivel de crecimiento personal como de adquisición de nuevos conocimientos, sobre todo a nivel de lactancia materna, pudiendo aplicarlo en mi profesión.

Para terminar, ¿qué consejo darías a las madres que se están planteando empezar un proceso de reproducción asistida?

Que se apoyen mucho en su pareja y dialoguen muchísimo. Cuidarse mentalmente es importante ya que nunca sabes lo largo que puede ser el camino hasta tener a tu hijo contigo. A mí me ayudó realmente buscar otras mujeres en una situación parecida a la mía y que lo estaban viviendo al mismo tiempo que yo. A través de foros conocí mujeres maravillosas. Al principio nos conocimos de manera virtual pero luego nos conocimos físicamente. Esto nos ayudó a sobrellevarlo bien. La solidaridad entre nosotras a muchos niveles fue importante y siempre intentábamos animar cuando alguna decaía.

Doy las gracias a Virginia por su generosidad al hablar con tanta honestidad sobre un tema tan íntimo como la reproducción asistida.

Si resuenas con su historia, si tú también estás pasando por un proceso parecido, o si simplemente quieres comentar alguna cosa, te invito a hacerlo a través de los comentarios del blog. Muchas mujeres cada semana vienen en busca de inspiración o consejo y tu historia puede ser de gran ayuda.

Mónica Manso

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Nuevas Maternidades para el día de la madre

En estos días en los que se celebra el día de la madre y en los que nuestra labor se hace visible, reconocida y valorada por el mundo de afuera (la sociedad), me gustaría señalar la importancia que tiene que este reconocimiento nos lo demos el resto del año a nosotras mismas. Recordar ofrecernos las palabras dulces, el cariño y los pequeños detalles con la misma compasión y devoción con la que cuidamos de nuestros hijos.

Por eso recupero hoy un texto titulado ‘Nuevas Maternidades’, para romper un poco con este día tan ‘ideal’ y bajar la maternidad al mundo real. Está escrito por Elena Plaes, colaboradora habitual de este blog. Os dejo con él.

Nuevas Maternidades. Por Elena Platillero

“La maternidad en el siglo XXI es difícil, muy difícil. Nuestra identidad como madres en la sociedad actual está constantemente condicionada. Vivimos cuestionadas por la familia, la pareja, el entorno laboral, los amigos, el sistema médico, el político, la Iglesia, la televisión y un larguísmo etc.

Nuestro rol como mujer-madre está bajo una supervisión constante. Nacemos mujeres, crecemos, y en algún momento de nuestras vidas nos planteamos ser madres, o no: ¿Quiero serlo? ¿Cuándo? ¿Me juzgarán? ¿Seré demasiado joven o demasiado mayor? ¿Podré hacerlo sola?

El deseo de la maternidad por la maternidad ha sido relegado a un tercer o cuarto puesto, incluso puede que más allá, en la larga lista de preguntas que nos hacemos ante este acontecimiento.

Ante esta soledad y falta de apoyo, las nuevas tecnologías y redes sociales ofrecen soporte. Los grupos de Facebook, Whatssap, blogs o webs sobre maternidad son información e intercambio de ideas y experiencias que vuelven a dotar a la mujer de aquella sabiduría heredada durante generaciones y que nos robaron en algún momento de los últimos cincuenta años.

Cincuenta años de medicalización del parto, de desinformación y alienación de la energía femenina en pos de su emancipación/realización dentro del sistema laboral patriarcal… Todo ésto provoca que las nuevas madres se planteen “nuevas maternidades”, intentando cambiar patrones heredados, cosa que a su vez crea conflictos internos, dudas y vacíos existenciales.

Estos nuevos círculos de mujeres cubren esos vacíos, aunque en cierta manera lo único que hacen es validar las propias intenciones de las madres y conseguir hacernos sentir menos solas en este viaje sin retorno que es la maternidad.

Las nuevas maternidades son una lucha constante entre la herencia cognitiva, la historia y las nuevas investigaciones. Es una auténtica “guerra de madres”: ¿colecho sí o no? ¿ mochila, carrito, foulard? ¿daré el pecho, o el biberón, ambas, de qué manera? ¿tendré un parto en casa o en el hospital? ¿alimentaré a mi hijo con papillas o utilizaré otro método?

El verdadero problema no son las múltiples opciones de las que dispone una madre hoy en día a la hora de plantearse su camino en este trance vital, sino los juicios, fáciles y gratuitos, externos e internos (¡ay, los internos!) repetidos como un mantra a lo largo de su infancia y adolescencia y que ahora, en plena madurez femenina, resuenan más fuerte que nunca, y la invalidan y niegan su capacidad y libertad de decisión.

Si obviamente partimos de la base del amor como motor de creación de una nueva criatura para éste, nuestro mundo, (esta premisa es importante: ser conscientes de que damos un hijo al universo y no a nosotras mismas, nos evitará muchos problemas en la crianza ya que les reconoceremos como seres libres desde el minuto cero después de ser concebidos y aceptados), si la base del amor está ahí, todas las opciones de crianza son buenas ya que el respeto hacia esa nueva vida será la que mueva a esa nueva madre que también está por llegar.

La maternidad es arrasadora, pero más fuerte aún es el amor de una madre por su hijo, si ese amor está presente, si la maternidad es llevada a cabo por el puro placer de la maternidad en sí misma, si te tomas el tiempo y el espacio como mujer y como madre para escucharte y escuchar las necesidades de tu hijo, sabrás lo que debes hacer. Lo sabrás por el simple hecho que lleva dentro de ti no generaciones, sino desde el principio de la creación.

Para poder llegar a este autoconocimiento, la mujer-madre debe reconocer su animalidad, afirmarla en su esencia y dejar que ésta le ayude durante el embarazo, para conectar con el bebé, durante el parto, para aceptar el trance y dolor como parte del ritual de paso, y en la crianza para reconocer su instinto.

La maternidad tiene momentos de felicidad absoluta, felicidad acompañada inevitablemente de dolor y sufrimiento y aprender a gestionar esos momentos es la mejor herramienta para conocernos a nosotras mismas.

¿Y cómo aprendemos a gestionarlos? Escuchando, observando, decidiendo por una misma, empoderándose, compartiendo y sobre todo dejándose acompañar, ya que como dice el conocido proverbio africano “para criar a un niño hace falta una tribu entera”. Todo esto para validarnos como mujeres, como madres capacitadas y capaces de continuar hacia adelante con estas nuestras nuevas maternidades.

Nosotras somos quienes tenemos la llave para darnos cuenta de nuestras pulsiones primarias, nosotras podemos llegar a la sabiduría ancestral para reconocer aquello que nos es válido o reprimible de esta nuestra lucha eterna entre la consciencia humana y el instinto animal.

La maternidad es una cuestión de sexo, no de género, y como tal se ve sometida por el sistema patriarcal. Parir y amamantar son decisiones que la mujer toma sobre su propia sexualidad y sólo ella tiene el pleno y libre poder de elección. “

Elena Platillero,
Soy Elena, mujer, doble madre, escritora, maquilladora y doula.
www.elenaplaes.com

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¿Sabes cómo influye tu árbol genealógico en tu forma de dar a luz o criar a tu hijo?

En toda mi experiencia acompañando a mujeres en la maternidad, he podido ver claramente cómo la forma en que tu madre, tu abuela y las mujeres de tu familia han vivido su parto y su maternidad, puede tener una influencia en tu forma de dar a luz y ser madre.

¿Y cómo sucede esto?

Desde la terapia sistémica o las constelaciones familiares, se estudia cómo la historia de una persona está muy relacionada con la de sus ancestros y con el sistema familiar del que proviene. El árbol tiene una especie de memoria que se reproduce de generación en generación hasta llegar a ti, y si no te haces consciente de ella puede atraparte y entonces empezar a repetir situaciones que seguro las vivió antes alguien de tu familia.

Por ello es importante conocer la historia de las mujeres de tu familia cuando te vas a convertir en madre, saber cómo concibieron, parieron y cómo vivieron su maternidad y la crianza de sus hijos, porque ello te hará tomar conciencia tanto de las fortalezas de tu linaje femenino como de las debilidades y te será de gran ayuda para evitar repetir creencias y situaciones que no te ayudan y para vivir tu maternidad con más libertad y autenticidad.

Y si has llegado hasta aquí te preguntarás, ¿y por dónde empiezo?

Con algunas de las mujeres que acompaño a los partos y la maternidad les sugiero que sigan estos 5 pasos que te cuento en el blog ‘Tataranietos’ de Mireia Nieto, experta en genealogía, quien me ha pedido una colaboración para hablar de este tema.

>>Click aquí para leer los 5 pasos para investigar más sobre las mujeres de tu árbol<<

Ya verás como el blog de Mireia te encantará. Y luego te agradeceré si te pasas de nuevo por aquí para dejar un comentario de qué te ha parecido el post. Muchas mujeres y madres increíbles vienen aquí cada semana para buscar inspiración y tu comentario puede ayudar a otra mujer a tener un cambio significativo en su vida.

Es un privilegio para mi tener un ratito de tu tiempo y tu atención. También te agradezco de corazón que contribuyas tan abierta y amablemente a los comentarios del blog.

Con todo mi cariño,
Mónica Manso

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10 consejos para preparar tu posparto

Prepararse para el posparto es tan importante, sino más, como prepararse para dar a luz.

Tras el nacimiento comenzarás a recuperarte de todas las alteraciones que la gestación y el parto han producido en tu cuerpo, harás frente a los cambios hormonales y, además, estarás totalmente inmersa en el proceso de cuidar y conocer a tu bebé. ¡Son muchas cosas al mismo tiempo!

Por esa razón te ofrezco estos 10 consejos con el propósito de que puedas abordar tu recuperación y el cuidado de tu bebé de la forma más cómoda posible.

Y si no puedes ver el video aquí van los consejos:

#1- Sumérgete en el piel con piel
Los beneficios de tener a tu hijo desnudo junto a tu pecho  —piel con piel contigo—, desde los primeros instantes de su vida hasta al menos los primeros quince días, han sido avalados por innumerables investigaciones científicas. Esta forma de contacto, no sólo favorece la lactancia materna y la hace más efectiva, sino que también regula y mantiene su temperatura, reduce la duración del llanto, mejora su estabilidad cardiorrespiratoria, estimula el vínculo y el apego con la madre y, lo más poderoso, le ayuda a desarrollar confianza en los que le rodean, en sí mismo y en el mundo.  Así que mantén a tu hijo piel con piel los primeros quince días. Será un regalo mutuo que os acompañará durante toda la vida.

# 2- Organiza las visitas
Las visitas pueden ser muy divertidas; sin embargo, durante los primeros días, también pueden llegar a resultar agotadoras.  Dependiendo de cómo haya sido tu parto, tal vez estés deseosa de mostrar a tu bebé y te veas con fuerzas para atender a tus visitas, o puede que te encuentres exhausta y con pocas ganas de ver a nadie. Recuerda que, ahora, tú y tu bebé sois lo primero, así que trata de organizar las visitas en función de tus ganas y fuerzas. Esto te ahorrará mucha energía que después vas a necesitar. Habla con tu pareja, decidid juntos cuáles son los mejores momentos para recibir visitas en casa, y permite que sea él quien haga de anfitrión. Intenta espaciar las visitas para que tengas tiempo de estar con tu bebé y tu pareja. Es vuestro momento. ¡Disfrutadlo juntos!

# 3- Deja comidas en el congelador
Intenta organizarte con antelación y preparar varias comidas para tener a mano,  como algunas sopas o platos fuertes que sólo necesiten ir acompañados de una ensalada fresca. Si cuentas con alguien que te ayude, como tu madre, hermana, suegra o amiga, ¡genial! Si no es así, prepáralas poco a poco tu misma, o tu pareja, y congela todo lo que puedas en función de la capacidad de tu congelador. Esta medida te simplificará mucho la vida durante los primeros días.

Si no tienes espacio para almacenar, haz una lista de establecimientos de tu barrio que ofrezcan buena comida para llevar, de manera que puedas recurrir a ellos en caso de emergencia.

#4- Planifica la logística del hogar para los tres primeros meses
A pesar de que, en estos primeros meses, todo el mundo nos aconseja relajarnos con las tareas de la casa, la realidad es que muchas de nosotras tenemos problemas para hacerlo. Sentarte a hablar con tu pareja sobre los posibles cambios y alternativas antes de que nazca vuestro hijo es una buena idea. También puedes optar por contratar ayuda extra, como los servicios de alguna empresa de limpiezas, o incluso llegar a un acuerdo con algún amigo para que te ayude con las tareas ligeras. Planificar los tres primeros meses te resultará de gran ayuda.

#5- Ten a mano el teléfono de una doula
Hazte con el teléfono de una doula que sea de tu agrado, y tenlo siempre a mano. Si, además, contaste con su apoyo durante tu embarazo, ya sabes que puedes contar con ella para el período postparto. En caso contrario, busca alguna que te guste, y recurre a ella cuando lo necesites.

 #6- Asiste a reuniones de grupos de apoyo a la lactancia y crianza
Localiza grupos de lactancia y crianza en tu ciudad para contar con un lugar donde encontrarte con otras mamás, compartir experiencias y resolver tus dudas. Son grupos donde podrás compartir miedos, expectativas, avances y logros en todo lo referente a la lactancia y crianza. Sin duda, conocer a otras mujeres que están en tu misma situación, te hará las cosas más fáciles. Como dice el proverbio africano: “Para criar un hijo hace falta una tribu entera”.

 #7- Pide ayuda a tus amigos
En los momentos en que todo se te hace cuesta arriba, apóyate en tus amigos y pídeles ayuda. Tu grupo de amistades más cercano siempre podrá echarte un mano, ya sea para poder darte un baño con más tiempo, ayudarte con la preparación de la cena o simplemente para charlar. Si necesitas ayuda, pídela!

 #8- Alimenta la comunicación con tu pareja
En esta fase es esencial que sigas comunicándote con tu pareja y tratéis de encontrar momentos para hablar de cómo os sentís. El nacimiento del bebé, a pesar de la alegría y todo lo positivo que conlleva, implica un cambio en la relación de pareja y menos tiempo de dedicación mutua. Practica cada semana el ejercicio de la semana __X__, y notarás una gran diferencia.

#9- Busca información sobre diferentes pediatra.
Plantéate cuáles son tus prioridades a la hora de elegir pediatra para tu hijo, y búscalo en función de éstas. Por ejemplo, disponibilidad, tipo de medicina que ejerce (holística, alopática, homeopática, etc.), trato, enfoque sobre la crianza, distancia a tu domicilio, etc. Una vez te hayas informado, puedes elaborar una pequeña lista de tres médicos para tener a mano en el futuro.

Pregunta a tus amigos con hijos: siempre podrán darte información de primera mano. Una vez que nazca el bebé y acudas a la consulta de un pediatra, siempre podrás probar con el número dos de tu lista si ves que el primero no te convence. Es importante que te sientas cómoda con el pediatra que elijas, y que esté en sintonía con tus ideas sobre la crianza. Piensa que necesitarás alguien que te inspire mucha confianza, pues deberá acompañarte en momentos cruciales.

#10 – La ambivalencia emocional y el cambio de identidad.
La maternidad puede generar cambios muy profundos en la vida de una mujer, aunque estos dependerán de las circunstancias personales de cada una. Puede reconectarte con tu infancia, con la relación con tus padres, con nuevos planteamientos acerca de las prioridades de tu vida, con tu profesión, etc. Permítete todo el espacio y tiempo que necesites para asimilar lo que está cambiando en tu vida y tu alma.

La ambivalencia emocional que acompaña al posparto va unida al duelo por la identidad que dejas atrás, así como por todos los cambios. Tal vez experimentes ganas de llorar o te notes irritada sin saber por qué. Ahora más que nunca, permítete llorar. Estas emociones son parte del proceso; deja que fluyan y no permitas que se queden estancadas en tu interior.  Busca entre tus familiares o amigos, aquellos que puedan y sepan escucharte. Si acudes a un grupo de lactancia y crianza, comprobarás que a muchas madres les pasa lo mismo y verás que no eres la única que pasa por esa montaña rusa emocional.

Y recuerda…

  • Descansa tanto como puedas. Has hecho un gran esfuerzo, y te lo mereces. Sigue los ritmos de tu bebé, e intenta dormir cuando él duerme.
  • La única responsabilidad que tienes ahora es la de estar disponible para tu bebé y disfrutar de él. Intenta mantenerte alejada de toda preocupación o exigencia externa, sobre todo del trabajo. De lo contrario, puedes llegar a gastar innecesariamente mucha energía y quedarte agotada.
  • Ten en cuenta que ni tu hijo es el bebé perfecto de tus sueños, ni tú eres la madre perfecta.
  • Tómate de vez en cuando un tiempo sólo para ti.
  • Ante cualquier duda o ansiedad que te surja, y por muy banal que te parezca, pide ayuda a otras mujeres, grupos de apoyo o profesionales especializados.

Me encantará saber qué te ha parecido en los comentarios del blog. Te animo a compartir con el máximo detalle tu respuesta. Muchas mujeres y madres increíbles vienen aquí cada semana para buscar inspiración y tu historia puede ayudar a otra mujer a tener un cambio significativo en su vida.

Muchas gracias por ver el video y compartir. Es un privilegio para mí tener un ratito de tu tiempo y tu atención. También te agradezco de corazón que contribuyas tan abierta y amablemente a los comentarios del blog.

Con todo mi cariño,
Mónica Manso