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¿Sabes cómo cuidar tu vulva?

El pasado domingo realicé un taller de ginecología holística con la ginecóloga y obstetra Montse Català, fundadora de Mitjorn, casa de nacimientos. Para quien no la conozca Montse es una abuela sabia, con una niña interior juguetona y exploradora que hacen de ella una mujer única. Básicamente lo que hicimos en el taller fue explorar nuestras vulvas en una ambiente sagrado y de puro respeto.

Una a una las mujeres fuimos tocando y masajeando nuestros úteros y descubriendo nuestras vulvas ante el grupo, acompañadas de Montse, que con su espéculo nos mostraba y nombraba aquello que tan íntimo y tan desconocido nos es: los labios mayores, los labios menores, el capuchón, el clítoris, el himen, la uretra, la vagina y por fin el cuello del útero.

Cada mujer ofreció su tesoro a las demás para poder contemplar la diversidad de nuestra geografía íntima, para poder reconcérnosla y podérsela explicar a nuestras hijas.

En el taller también descubrimos la diferencia entre pólipos, y miomas, qué es exactamente el virus del papiloma, qué es un diafragama y un diu y como se coloca… como está sujeto nuestro útero por músculos y fibras, en fin, un tesoro de taller, ya que también pudimos hacer Chi Kun femenino acompañadas de Montse Guardiola que nos activó toda la zona para poder recocerla mejor.

Y a colación del taller, una de las mujeres que lo hizo conmigo, que además es gran amiga, Carol Izquierdo, facilitadora y enamorada de la terapia corparal llamada diafreoterapia, nos compartió un post de Marcela de vulvasapiens.com en el que se exponen unos cuidados sencillos que podemos aplicar a nuestra vulva. Te dejo aquí con ellos:

Por: Marcela de www.vulvasapiens.net

1. Destaparla

– Que le den el aire y el sol. Al estar tapada, la vulva está en continuo estado de humedad- flujo, restos de orina, sudor…

– Dormir sin bragas.

– Usar tanga lo menos posible (Las tangas son agresivas por el fuerte roce de la cuerda sobre la zona).

– Usar bragas de algodón, que favorece la respiración.

– Combinar el uso de pantalones estrechos con otras prendas que dejen pasar el aire.

2. Cuidarla

– Usar jabones suaves sin detergentes ni perfumes. Si te lavas más de una vez al día, sólo con agua.

– Después de lavarte, secar bien y, así como te pones cremas en la cara, utiliza una crema hidratante vulvar o, mejor, un aceite, puesto que el aceite produce una capa aislante de las humedades. Un simple aceite de almendras, barato, cumplirá esta función.

– Cuando vas al baño, no olvides secarte siempre de adelante hacia atrás, para no pasar gérmenes del ano a la vagina.

3. Mirarla

– Coge un espejo. La cara la ves, pero la vulva, no. Así como el espejo te da información directa sobre cualquier cambio que se produzca en la cara, al no mirarse nunca la vulva con un espejo, las mujeres ignoran muchas alteraciones que podrían resolverse fácilmente en sus inicios -por ejemplo, granos, grietas, o condilomas…

– Conócete a ti misma. El espejo no sólo sirve para detectar anomalías. También sirve para conocerse y “hacerse amiga”.

4. Lubricarla y humectarla

– El exceso de humedad puede ocasionar la proliferación de bacterias en la piel, pero la sequedad total también afecta el delicado equilibrio del hábitat microbial vulvar. Durante la fase premenstrual, el descenso de estrógenos puede resecar la zona, mantenla lubricada con aceites vegetales como el aceite de coco o de almendras.

– El aceite de coco es un aliado buenísimo para la lubricación de la vulva y la vagina[ii]; incluso hay quienes lo recomiendan para la lubricación anal. No se recomienda su uso con condones ni con juguetes sexuales.

– Evita los lubricantes que contengan parabenos[iii].

– Una manera de mantener la humedad vaginal en equilibrio se logra con la alimentación. Incluye en tu dieta alimentos ricos en isoflavonas, como la soya.

5. Dejarla despeinada

– Los vellitos de la vulva cumplen una función protectora de la piel vulvar y las membranas mucosas[iv]. El retirarlos no genera ningún beneficio para la salud ni tampoco redunda en una mayor higiene, aunque muchas mujeres crean que sí.

– Si por estética o por práctica cultural vas a depilarla, prefiere otras opciones al rastrillo, que suele asociarse con mayor irritación en la zona y las cortadas pueden ser peligrosas. Tanto el rastrillo, la crema, la cera, la depilación laser y la electrolisis pueden generar foliculitis moderada[v], es decir, inflamación del folículo (la raíz en donde nace el vello), o de las glándulas cebáceas.

– Puedes optar por recortar los vellos para mantener tu vulva acicalada.

6. Ducharla lo menos posible

– La historia de las duchas vaginales se remonta al año 1500 ANE; sin embargo, de un tiempo para acá se ha establecido que las duchas vaginales son innecesarias, incluso se las considera nocivas.

– Las duchas vaginales eliminan las bacterias buenas de la vagina y afectan su pH, lo cual puede generar inflamación pélvica, incrementa el riesgo de infección y de padecer vaginitis bacterial[vi].

– Algunas mujeres las usan como parte de un tratamiento con plantas y/o aceites esenciales, evitando los químicos de las duchas comerciales. Es importante no abusar.

7. Amarla y mimarla.

– Esto no requiere explicación, a la vulva le sientan de maravilla los cariños y mimos cotidianos.

Estos 7 consejos han sido escritos por Por: Marcela de www.vulvasapiens.net

La imagen se titula ‘El Origen del mundo’ de Gustave Coubet

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Carta de amor a mi cuerpo

Este escrito lo he recogido del blog Evolución consciente y me ha gustado tanto que aquí os lo dejo:

“Querido cuerpo…

Gracias. Gracias por contenerme desde el momento en que decidí venir a esta gran aventura, porque sin ti nada de esto hubiera sido posible.

No recuerdo si te elegí, eso dicen, pero lo cierto es que no importa demasiado, porque, desde el minuto uno, fuiste el continente perfecto, sin rendirte al acto traumático de abandonar el que entonces era tu medio natural, luchando desde el primer momento por la vida, para permitirme ser, estar, para gritarle a la vida…¡estamos listas!

Gracias por hacer tu parte de forma silenciosa, por encargarte de mantenerlo todo a punto, sin darte importancia, como si nada.

 

Gracias por hacerme respirar aun en los momentos en que no había ganas, por realizar ese proceso alquímico de convertir lo que respiro, lo que como, lo que bebo en combustible para vivir.

Gracias por tus avisos, por tu dolor cuando erraba en forma de síntoma físico, por tu palpitar deprisa cuando me encontraba de frente con el amor, por tu sed cuando olvidaba hidratarme…

No siempre tuvimos una relación fácil…la ingratitud de la juventud supongo…

Y es que esos ojos que funcionaban tan bien, gracias también por ello, te miraban sin verte…

 

Perdona a mi joven ego por pensar que nunca eras demasiado perfecto, que podría ser más bella, más delgada, más lisa…

Perdona por sentir que no eras merecedor de las caricias, perdona por culparte de no recibir un amor cunado ni yo misma me amaba…

Perdón por esconderte y maltratarte, por los excesos, por los maquillajes…

Y mientras tanto, tú seguías sin fallarme, funcionando a pleno rendimiento, estirándote para dar cabida a la mujer que se estaba formando, preparándote por si, en mi libre albedrío, decidía prestarte para albergar otro cuerpo que un día contuviera otro ser.

Y a veces también te odiaba por ello, cada 28 días supongo… pero tú seguías sin rendirte, seguías siendo igual de eficaz, seguías conteniéndome y permitiéndome vivir…gracias de nuevo.

Y con el tiempo descubrí que el problema no eras tú sino yo, que era yo la que no estaba cumpliendo con mi misión, que tú eras perfecto y que era en otro lugar donde debía buscar el motivo de mi insatisfacción.

Que castigarte, juzgarte, encerrarte no era sino la proyección de lo que estaba haciendo con mi alma, con mi esencia…

Que la ceguera, la ingratitud de estar viva, de tener la capacidad de amar y ser amada, de tocar y ser tocada, de maravillarme con las diferencias y de ser la diferencia, me estaba haciendo equivocarme.

Que no estaba mirando en la dirección adecuada con esos ojos que tan bien veían.

Y hoy…que tan gastados funcionan menos bien, he aprendido a mirar, me he reconciliado con lo que soy, y puedo verte mejor.

Y ya no estás tan terso, y ya muestras alguna cana…

Y aparecen en ti

las huellas de la vida, las marcas de cuando ambos contuvimos otra vida, las marcas de cuando decidía someterte a rigurosas dietas para acabar atiborrándote de alimentos que en poco ayudaban para tu buen funcionamiento, y que aún así tú conseguías procesar…

Y ya no me parecen feas, y ya no me parecen desmerecedoras de amor, todo lo contrario.

Ahora te amo y me amo, amo el tandem que constituimos.

Y se que no es tarde, se que nuestra reconciliación es para siempre, empiezo a poner consciencia en tí.

 

En la parte interna, en cada órgano que trabaja paraque cada día pueda disfrutar de la vida, pueda crear mi vida…

En la piel, no importa cuan bronceada esté, ni cuan lisa, ni cuan luminosa… porque sigue permitiéndome sentir las caricias, el sol, el viento, el calor y el frío… porque sigue siendo vehículo del amor…

En mis sentidos, que me permiten deleitarme con aromas, saborear todo aquello que tú convertirás en combustible, dejarme llevar por la música o por el sonido del mar, ver la belleza que se esconde detrás de todo lo que me rodea, incluso detrás de mis propios ojos cuando miran la imagen en el espejo…

En mis manos que me permiten escribirte, ganarme el sustento, acariciar a los que amo, acariciarme a mi…

En mis piernas que me llevan, que me sustentan que me anclan a la tierra…

Y en esta consciencia no cabe otra cosa que la gratitud, la disculpa por los años de maltrato, el compromiso de cuidarte como tú lo llevas haciendo tantos años, más allá de la forma…

Se abre una nueva etapa, porque juntos en Amor, la vida se nos ofrece… y la vamos a saborear…”

Texto extraído del blog Evolución Consciente

 

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¿Sabes cómo influye tu árbol genealógico en tu forma de dar a luz o criar a tu hijo?

En toda mi experiencia acompañando a mujeres en la maternidad, he podido ver claramente cómo la forma en que tu madre, tu abuela y las mujeres de tu familia han vivido su parto y su maternidad, puede tener una influencia en tu forma de dar a luz y ser madre.

¿Y cómo sucede esto?

Desde la terapia sistémica o las constelaciones familiares, se estudia cómo la historia de una persona está muy relacionada con la de sus ancestros y con el sistema familiar del que proviene. El árbol tiene una especie de memoria que se reproduce de generación en generación hasta llegar a ti, y si no te haces consciente de ella puede atraparte y entonces empezar a repetir situaciones que seguro las vivió antes alguien de tu familia.

Por ello es importante conocer la historia de las mujeres de tu familia cuando te vas a convertir en madre, saber cómo concibieron, parieron y cómo vivieron su maternidad y la crianza de sus hijos, porque ello te hará tomar conciencia tanto de las fortalezas de tu linaje femenino como de las debilidades y te será de gran ayuda para evitar repetir creencias y situaciones que no te ayudan y para vivir tu maternidad con más libertad y autenticidad.

Y si has llegado hasta aquí te preguntarás, ¿y por dónde empiezo?

Con algunas de las mujeres que acompaño a los partos y la maternidad les sugiero que sigan estos 5 pasos que te cuento en el blog ‘Tataranietos’ de Mireia Nieto, experta en genealogía, quien me ha pedido una colaboración para hablar de este tema.

>>Click aquí para leer los 5 pasos para investigar más sobre las mujeres de tu árbol<<

Ya verás como el blog de Mireia te encantará. Y luego te agradeceré si te pasas de nuevo por aquí para dejar un comentario de qué te ha parecido el post. Muchas mujeres y madres increíbles vienen aquí cada semana para buscar inspiración y tu comentario puede ayudar a otra mujer a tener un cambio significativo en su vida.

Es un privilegio para mi tener un ratito de tu tiempo y tu atención. También te agradezco de corazón que contribuyas tan abierta y amablemente a los comentarios del blog.

Con todo mi cariño,
Mónica Manso

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Entrevista a Mònica Fusté: cuando una mujer decide parir libros en lugar de hijos

Hoy te traigo una entrevista en video a una mujer que me hace especial ilusión. Ella es Mònica Fusté, una mujer a la que sigo desde hace unos años porque para mí es la mezcla perfecta entre emprendiduría y crecimiento personal y espiritual. Es coach y autora de 4 libros además de una gran conferenciante y tiene un canal de youtube lleno de recursos. A mi Mònica no sólo me inspira, sino que me pone las pilas a tope siempre que leo un libro o veo algún video suyo, incluso a través de sus redes sociales. Su energía es tan vital, tan positiva y de tan alta vibración que te llega y te transforma.

¿De qué charlamos en la entrevista?

  • Del poder de la energía creativa y maternal de las mujeres puesta al servicio no sólo de hijos sino de ideas, proyectos, sueños, libros, y de la humanidad.
  •  Mònica no es madre de hijos biológicos, ella dice que sus libros son sus hijos y hacemos el paralelismo de las fases del proceso de creación que son super parecidas a las de tener un hijo.
  • Comentamos que los estereotipos están perdiendo fuerza y que el típico ‘me caso a los 30 + hipoteca + hijos’ ya no funciona, las nuevas generaciones vienen con aires de cambio muy fuertes con respecto a esto.
  • También hablamos de cómo las mujeres estamos despertando a una nueva conciencia de nosotras mismas, que estamos más conectadas y nos sentimos más libres para liderar nuestra vida y decidir tanto cómo queremos vivirla como si queremos ser madre o no. Aunque la presión social todavía existe y hay que ser muy valiente para tomar según qué decisiones.

¿Qué? ¿Te animas a verla? Guárdate un espacio de media hora y verás que acabas empoderada y con subidón. Espero que te guste tanto como a mí me gustó hacérsela.

>>Click aquí para ver la entrevista y salir con subidón<<

Parir libros en lugar de hijos
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Muchas gracias por leer y compartir. Es un privilegio para mí tener un ratito de tu tiempo y tu atención. También te agradezco de corazón que contribuyas tan abierta y amablemente a los comentarios del blog.

Con todo mi cariño,
Mónica Manso

 

P.S: Si tienes amigas o familiares que crees que les puede interesar esta entrevista, por favor, comparte y así seremos todas más felices.

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Escuchar la llamada de la mujer consciente

Algo importante nos está ocurriendo a las mujeres del siglo XXI. Estamos en un momento crucial de nuestra evolución que puede alterar el curso de la historia. Millones de mujeres alrededor del mundo lo están sintiendo: es lo femenino que está emergiendo y despertando en nosotras, es nuestra sabiduría profunda que quiere desplegarse en el mundo.

¿Sientes la llamada?

Quizás la sientas como una voz que te susurra un cambio en tu vida, quizás la notes como una sensación de vacío, tal vez tienes un impulso de evolucionar, de profundizar en ti, de ofrecer tus dones al mundo, o algo en ti que te está pidiendo sacar tu creatividad. Puede ser que desees experiencias más profundas de amor, intimidad y conexión, o simplemente lo único que quieres es sentirte más viva…

Sé que tienes que saltar algunas barreras…y no eres la única. La mayoría de las mujeres hoy en día experimentan una profunda brecha entre el gran potencial que quisieran desplegar en su vida y la forma en como su vida se muestra en realidad. Y es que, hoy en día, a pesar del increíble éxito profesional que hemos obtenido en los últimos 50 años, hay estudios que revelan que la sensación de felicidad en las mujeres ha decrecido considerablemente desde los años 70. Ahora tenemos más dinero, más educación, más libertad y más oportunidades que en ningún otro momento de la historia de las mujeres y aun así nos cuesta crear la vida que realmente queremos, aquella basada en el amor, la conexión profunda con nosotras y nuestro cuerpo, la expresión de nuestra creatividad y el tener un propósito que de significado a nuestra vida y a la vez sea una contribución al mundo.

A veces sentimos esta brecha como un fallo en nuestras vidas, como que no somos capaces de cambiar, pero en realidad es un problema colectivo que tiene que ver con nuestra evolución como mujeres. Esta brecha que sentimos es la llamada, escucharla y atenderla es el primer paso para evolucionar y co-crear la vida que realmente deseamos.

Como dice Chameli Ardagh:

“Podemos restaurar el equilibrio y la plenitud en nuestro mundo. Para que ello suceda, tenemos que romper el trance en el que hemos estado viviendo durante demasiado tiempo y estar dispuestas a escuchar esa voz profunda en nuestro interior.

Esta voz no nos habla en un lenguaje inteligente con conceptos prefijados, nos habla en un lenguaje que quizás hemos olvidado, pero cuando lo oímos, nos resulta tan íntimo como nuestra respiración. Es una profunda sensación de llegar a casa, y en este llegar a casa, podemos convertirnos en el hogar para otros: podemos convertirnos en el hogar para el mundo.”

Debido a la sociedad patriarcal en la que vivimos y de la que provenimos, llevamos miles de años cultivando valores como la productividad, la autoridad, la propiedad privada, el poder, la lógica, la razón, la planificación, la acción, los objetivos, la competencia…

Y es hora de empezar a cultivar otros valores que pertenecen más a la esfera de lo femenino: la contemplación, las relaciones igualitarias, la cooperación, la intuición, la creatividad, la vida pausada, las emociones, la receptividad, los vínculos profundos, el cuidado de mí, de mi cuerpo y del mundo, la hermandad entre mujeres y por encima de todo el amor.

Si ahora sientes tu corazón latir y la llamada aún más fuerte te diré algo: no estás sola, hay muchas mujeres que ya están caminando, encuéntralas y ¡únete a ellas!

Me encantaría saber de ti a través de los comentarios del blog donde puedes compartir: ¿Cómo estás viviendo tú esa llamada? ¿Te es fácil atenderla?

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Con todo mi cariño,
Mónica Manso

Imagen @nickiecutronaphotography

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25 afirmaciones para perdonarte tus imperfecciones como madre

¿Cuántas veces te juzgas duramente tu papel de madre al día?
¿Cuántas veces piensas y repiensas en los errores que has cometido y te sientes culpable por no haberlo hecho mejor?

Hoy no vengo a hablarte de la culpa que nos acecha a las madres cada día, hoy vengo a hablarte de hacer un acto de amor por ti y te perdones por todos esos fallos que crees haber cometido.

Después del éxito del post sobre las afirmaciones positivas, hoy te traigo 25 afirmaciones para que te perdones tus imperfecciones como madre humana que eres. Están inspiradas en un artículo que circula por internet de Male Capetillo.

SIGUE ESTE RITUAL…

Escoge aquellas afirmaciones que más te resuenen, busca un lugar donde estés sola, pon música relajante, enciende un incienso y una vela, siéntate en postura de meditación o en una silla con los pies firmemente apoyados en el suelo, lleva una mano a tu corazón y otra a tu vientre y repite tus afirmaciones de perdón que hayas escogido como si fueran un mantra durante 5-10 minutos y deja que la vibración del perdón se expanda por tu pecho, tu vientre y por todo tu ser…

 

#1  Me perdono por perder mi centro ante mis hijos.

#2  Me perdono por no saber poner límites con serenidad.

#3  Me perdono por no encajar en el molde de la ‘madre ideal’.

#4  Me perdono por dar demasiado a la familia y al trabajo y demasiado poco para mí.

#5  Me perdono por todos los gritos que se me escapan.

#6  Me perdono por ser tan rígida con mis hijos, a veces.

#7  Me perdono por ser tan laxa con mis hijos, a veces.

#8  Me perdono por perder la paciencia con mis hijos.

#9  Me perdono por todo el tiempo que paso alejada de mis hijos.

#10  Me perdono por necesitar estar sola, a veces.

#11  Me perdono por no disfrutar de mis hijos en todo momento.

#12  Me perdono por no encontrar tiempo para mí.

#13  Me perdono por no cuidar mi cuerpo.

#14  Me perdono por no cuidar mi alma.

#15  Me perdono por compararme con otras madres.

#16  Me perdono por emitir juicios sobre otras madres.

#17  Me perdono por tener envidia de otras madres.

#18  Me perdono por no saber disfrutar mejor de la vida.

#19  Me perdono por no mirarme al espejo y decirme lo valiosa que soy.

#20  Me perdono por seguir mi mente y no seguir mi corazón.

#21  Me perdono por no ser más amable conmigo misma.

#22  Me perdono por ser tan rígida con mis hijos, a veces.

#23  Me perdono por no saber hacerlo mejor.

#24  Me perdono por todo porque soy inocente y siempre lo hago lo mejor que puedo.

#25  Me perdono….Soy inocente.

 

Me encantaría saber de ti a través de los comentarios del blog donde puedes compartir: ¿cuáles han sido las afirmaciones que más te han resonado?

Te animo a compartir con el máximo detalle tu respuesta. Muchas mujeres y madres increíbles vienen aquí cada semana para buscar inspiración y tu historia puede ayudar a otra mujer a tener un cambio significativo en su vida.

Muchas gracias por leer y compartir. Es un privilegio para mí tener un ratito de tu tiempo y tu atención. También te agradezco de corazón que contribuyas tan abierta y amablemente a los comentarios del blog.

Con todo mi cariño,
Mónica Manso

 

P.S.: La preciosa imagen es de Anna Godeassi

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Cómo gestionar un divorcio de manera respetuosa

Soy consciente de que hoy en día son muchas las parejas que deciden separar sus caminos, más que las que deciden caminar juntas y es TAN importante poder realizar este proceso con armonía y amabilidad.

Jamás había escrito sobre este tema, principalmente porque yo no he pasado por la experiencia pero hace unos días descubrí a una mujer que me encanta, se llama Inma Sánchez y tiene un blog llamado Educar desde la esencia que es una auténtica delicia, como ella.

Inma sí ha pasado por la experiencia del divorcio, y ella tomó la firme decisión de hacer de ello una experiencia lo más amable y consciente posible para ambas partes y sobre todo para su hijo. Y esto es lo que nos cuenta en este sincero, humilde y necesario post:

Cómo gestioné mi divorcio de manera respetuosa
por Inma Sánchez

Este post ha llegado a mí a raíz de una breve conversación que tuve con mi madre hace unos dias. Llegó con una revista en la mano animándome a que leyera un artículo que le gustó. Me dijo: mira, para que te lo leas, ahí hablan de cómo es el divorcio perfecto. Y siguiendo mi curiosidad, le pregunté: ahh! ¿y cómo es? y me dijo: pues… como tú lo has hecho!

Quizá “perfecto” sea muuuucho decir, pero sí que procuré tratar la situación desde un punto de vista más humano a como estamos acostumbrados a ver que se resuelven este tipo de situaciones. Iba actuando según iba sintiendo.

Lo que narro a continuación es mi experiencia, cómo viví ese duro proceso, por qué tomé unas decisiones en vez de otras, desde qué lugar las tomé y qué conclusiones extraje. Ahí va!

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Cada día somos más las mujeres que preferimos dejar una relación de pareja que “ya no va” en lugar de permanecer en ella “aguantando para toda la vida”, como solían hacer las generaciones previas.
En esta nueva era de apertura de la conciencia nos estamos dando cuenta de que es preferible soltar lastres a llevarlos incómodamente puestos para siempre, aunque eso implique renunciar a muchas cosas, como una vida cómoda y segura, pero falta de amor.

Me gusta decir que, hasta ese momento de lucidez, estaba “cómodamente instalada en la infelicidad” y no contaba con la suficiente motivación o no era capaz de tomar acción para salir de esa situación que tanto dolor me producía. Prefería mirar a otro lado y dejar pasar el tiempo, esperando que las cosas se arreglaran por sí solas.
Pues bien, la verdad es que ese momento mágico nunca llegó y podía haber estado instalada en la queja, el dolor, la frustración y el mal rollo hasta el fin de mis dias. Y un dia tomé la dificil decisión.
En ocasiones, tomar la iniciativa no está en nuestros planes y menos en algo tan complicado como es romper una pareja o una familia.

Cuando una mujer se plantea dar el crucial paso de dejar una relación, necesita sopesar bien los pros y los contras que esa acción conlleva. Incluso si hay hij@s nacidos en la pareja, la decisión se hace más espesa. Por tanto, hace falta mucha reflexión e introspección. En esos momentos aparecen emociones enfrentadas que es necesario gestionar con toda la claridad y la calma con la que se cuente, y me atrevería a decir que el hecho de que sea bien o mal llevada, depende enteramente de nuestra capacidad humana, puesto que es una situación que te pone a prueba como persona.

Parece que las palabras “separación” y “divorcio” son sinónimo de lucha, de ataque, de fastidiar al otro, de montar nuestra propia “guerra de los Rose”, de ganar, ganar y ganar…
Es mucho más sencillo que todo eso. Al menos para mí lo fue cuando me di cuenta de algo. Cuando eliminé las etiquetas que por defecto añadimos de odio, rencor, represalias, etc. y me quedé con la esencia del asunto:

no quiero seguir en esta relación por estos motivos…

Ahí me responsabilicé de la situación.
Y una vez lo tuve más o menos claro, todo fluyó de otra manera, más sana, más respetuosa, más empática, buscando el bien de los dos y de nuestro hijo. Sin perjudicar a nadie, sin buscar culpables, solo poniendo en claro mis ideas y tratando de aportar soluciones buenas para todos.

En una separación o divorcio RESPETARSE es la clave, esto es, buscar soluciones que vayan bien a todos

Que sea más o menos respetuoso está en nuestra mano, y que derive en una vida tranquila y en paz con el padre de tus hij@s va a depender de:

– Primero ser honesta conmigo misma y con mis propios sentimientos y preguntarme qué consigo yo peleándome: ¿es por orgullo? ¿por rencor?, quiero ganar ¿por acaparar bienes materiales? ¿por fastidiar al otro? Sinceramente creo que una cosa es querer lo que consideras que es justo para ti y otra muy distinta es actuar para perjudicar al otro a toda costa. Yo elegí la primera opción. No cabía otra en mi vida.

– Parece que antes, con los divorcios, se luchaba encarnizadamente por dinero. Quizás ahora, debido al cambio de conciencia, las nuevas generaciones buscamos algo más pacífico y más conectado con nosotros mismos, como es negociar por lo que es justo para los dos. ¿Qué se persigue con esto? Poner punto y aparte a una historia en común, de manera amistosa y por el bien de los hij@s y de los dos. Vivir una vida tranquila y con sentido, lejos del sufrimiento y de las guerras perpetuas, y crear una nueva oportunidad para ser feliz, para reinventarse, para vivir de una manera más conectada, asimilando los errores del pasado.

El divorcio es una oportunidad que nos brinda la vida para reinventarnos

Perdonar, soltar y aceptar las experiencias, extrayendo un aprendizaje de ellas. Una relación es cosa de dos y las buenas o malas experiencias también están construidas por los dos, por lo que darme cuenta de que no hay únicos culpables, sino que cada uno tiene su parte de culpa, me ayudó a responsabilizarme de mi parte y aprender del error.

– Recordar que mi ex y yo durante un tiempo formamos un equipo que perseguía un objetivo común: criar y educar a nuestro hijo. Ahora es incluso más necesario estar cohesionados como expareja y seguir construyendo ese objetivo aún por separado, sin utilizar a los hijos como moneda de cambio para hacer daño al otro. Con esto, los perjudicados serían los niños que se ven vulnerables e impotentes en medio de un conflicto de adultos. No se verán tan afectados por el divorcio si los padres somos capaces de gestionarlo adecuadamente, sin meterlos por medio, sin hacerles partícipes de las decisiones. Sólo si cooperamos entre nosotros por hacerlo lo mejor posible, los hij@s podrán adaptarse adecuadamente a la nueva situación.

– En esta circunstancia, más que en ninguna otra, debe imperar el diálogo y la consigna del win-win, TODOS GANAMOS, las dos partes, tanto los padres como l@s hij@s. Ver las cosas desde esta perspectiva hace que las decisiones tomadas estén compensadas y traigan un beneficio para todos.

– Darme cuenta de que soy la única responsable de la consecuencia de mis decisiones. Un divorcio es un proceso personal que hay que atravesar. Es un camino por hacer y que afecta en gran medida a todos los miembros del sistema familiar. Sin perjuicio de lo que pensaran los demás, fui tomando las decisiones que consideré correctas y no lo considero EGOISMO, sino AMOR PROPIO.

Si te encuentras en esta dificil situación, te invito a que, aún con miedo e incertidumbre por lo que venga más adelante, vayas dando pasos, despacio, sin apresurarte a tomar decisiones, sino cuestionándote cada circunstancia, y escuches cómo reacciona tu cuerpo, qué vas sintiendo. Cuando elijas algo y te quedes con una sensación de paz y bienestar, es que estás tomando la decisión correcta para ti y seguramente no implicará atacar o hacer daño a los demás.

Si aún estás indecisa, te animo a que apuestes por dar un SI a la vida, por darte una nueva oportunidad, por conocer gente nueva, hacer otras actividades con tus hij@s, de conectarte contigo misma y recordar qué te gustaba hacer antes de volcarte en exceso a tu familia y tu trabajo. Juega, disfruta, empieza a pensar un poquito más en ti y en tu felicidad. Esto revertirá positivamente en tus hij@s.

Porque de eso trata la vida, de ser feliz y sentirse plena. Y cuesta un poquito al principio, exige de ti, pero merece la pena. Las cosas se consiguen con empeño y perseverancia. Si muchas antes han podido, ¿por qué no nosotras?

Esta es mi experiencia. Si te sirve y te inspira a actuar desde otro punto de vista más constructivo, me doy por satisfecha. Gracias!

Inma Sánchez
es madre de un niño y escribe sobre empoderamiento, maternidad y educación respetuosa en su blog Educar desde la esencia.

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La importancia de desarrollar nuestra madre interior

Hoy recupero un artículo imprescindible de Bethany Webster que tradujimos hace un años junto con Sophia Style e Isabel Villanueva

 

“La importancia de la madre interna, el duelo por lo imperfecto,
el encuentro con lo Incondicional.”
Autora: Bethany Webster(artículo original en ingles publicado en Elephant Journal)

 

Si pensamos en nuestro desarrollo personal, la relación con nuestra madre sirve como patrón para la relación con nosotras mismas. Como hijas, absorbimos de nuestra madre información sobre lo que sentía hacía ella misma, lo que sentía hacia nosotras, y lo que sentía hacia el mundo. Aprendimos a tratarnos de la misma manera que nuestra madre se trató a ella misma.

Nuestra tarea como mujeres conscientes radica en transformar la madre interna dentro de nuestra psique, creada a partir de nuestra madre biológica con sus limitaciones humanas, en la madre que siempre necesitábamos y queríamos.

 Podemos convertirnos en la madre que siempre quisimos hacia nosotras mismas.

De esta manera, somos capaces de aceptar las limitaciones de nuestra madre externa, porque nuestra madre interna se convierte en la madre primaria con la que podemos contar, de formas en que quizás nunca hemos podido contar con nuestra madre externa.

 Nuestra madre solo podía amarnos de la manera que podía amarse a ella misma.

En un momento dado, debemos enfrentar el hecho de que nuestra madre no pudo y no va a poder satisfacer nuestras necesidades de la manera que necesitábamos y queríamos. Esto significa pasar por un proceso de duelo. Un duelo por la forma en que tuvimos de compensar y sufrir la herida materna.

En el proceso de duelo, tenemos la oportunidad de darnos cuenta del hecho de que si nos sentimos amadas o abandonadas no fue por nuestra culpa. Sólo entonces podemos abandonar la lucha para demostrar nuestra valía en el mundo. En el proceso de duelo, también podemos tener compasión por nuestra madre y la carga que llevaba.

 Al sanar tu madre interna, transformas tu vida más allá de lo que puedas imaginar.

Al confrontar este dolor, podemos darnos cuenta de que lo que pensábamos que era nuestro dolor es en realidad parte del dolor de nuestra madre que nosotras hemos llevado por amor. Ahora podemos elegir dejar esta carga. De esta manera, en lugar de atenuar nuestro sentimiento de culpa, podremos sentir la confianza en nuestros cuerpos y en nuestros corazones para así desarrollar un sentido de auténtica plenitud y amor propio.

 Al convertirnos en la madre “suficientemente buena” para nosotras mismas, nos liberamos no sólo a nosotras mismas, sino también a todos aquellos que conforman nuestra vida.

Es un reto reconocer ante nosotras de que manera no fuimos amadas en nuestra relación con nuestra madre. Al recordar y ver lo cargada y abrumada que estaba pudimos pensar que éramos la fuente de su dolor. Esta “hija culpable” puede mantenernos estancadas. Una forma de liberar nuestra culpa es reconociendo la inocencia y legitimidad de nuestras necesidades infantiles. Es una forma de liberarnos de la vergüenza y bautizarnos a nosotras mismas en nuestra bondad y divinidad.

Una vez hemos atravesado el duelo por nosotras mismas, entonces podemos comenzar el duelo por nuestras madres y por todas las mujeres.

El duelo nos repone y nos fortalece.

Como mujeres, podemos sanar y darnos lo que nuestras madres no nos podían dar. Podemos convertirnos en nuestra propia fuente. El “dolor corporal” del colectivo femenino es sanado una a una. Y a medida que el dolor corporal femenino se cura, lo mismo ocurre con el dolor de la comunidad humana. Nuestra propia sanación no es sólo un regalo para nosotras mismas, también lo es para el mundo.

La herida de la madre es una gran oportunidad.

Conforme nos permitimos contactar con lo que se siente como un hambre antigua, inagotable para una madre inagotable, nos damos a luz a nosotras mismas en nuestra verdadera identidad – la matriz de luz- una fuente inagotable, desbordante de amor y abundancia que no depende de las circunstancias o condiciones. Entonces podemos vivir al servicio de lo que realmente somos- el amor mismo.

 

Bethany Webster  es escritora, Coach transformacional, conferenciante internacional y lo que podríamos llamar una partera del corazón. Su trabajo se centra en ayudar a las mujeres a sanar la “herida de la madre” para que puedan entrar en su pleno poder y potencial femenino. Además de escribir y enseñar internacionalmente, Bethany ofrece cursos en línea y un programa de entrenamiento privado para mujeres líderes que desean dar un gran salto en su liderazgo. Puedes seguir su trabajo en: http://womboflight.com y http://embraceofbeing.com.

Traducción al español por: Sophia Style, Mónica Manso e Isabel Villanueva

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Cómo mantener tu relación de pareja en buen estado después de convertiros en padres

¿Tú también eres de las que has sentido como tu relación se tambaleaba cuando os convertisteis en padres? Si es así, sigue leyendo porque hoy te traigo 3 herramientas que yo utilizo con mi pareja para no volvernos locos y seguir manteniendo nuestra relación fuerte y viva.

Llevo en pareja 13 años y puedo decirte que para mí la pareja es el aprendizaje más grande que he venido a hacer a este mundo, más aún que el ser madre.

Él es el espejo de mi sombra y de todo lo que no me gusta de mí o de lo que me falta. Nuestros conflictos son muy potentes pues los dos tenemos personalidades muy fuertes y lo que nos ha salvado es que los dos nos comprometimos hace años a vivir la relación como un espacio de aprendizaje para seguir creciendo emocional y espiritualmente en este mundo.

Una de las pruebas más fuertes a la que nos enfrentamos, por supuesto, fue ser padres. Nunca antes nuestra relación había pasado una turbulencia tan grande como en los dos primeros años de nuestro hijo.

Mi pareja y yo tuvimos problemas de comunicación, de estrés, de intimidad… Era difícil para nosotros saber lo que nos estaba pasando. Él no acababa de entender la crisis tan fuerte que yo atravesé en el puerperio, me sentía invisible, agotada y para nada atractiva y yo no podía entender el estrés al que él estaba sometido al tener que proveer económicamente a su nueva familia, pues yo dejé de trabajar en el mundo de la empresa para dedicarme a la crianza de mi hijo.

Durante todos estos años acompañando a mujeres he comprobado que estos problemas de relación son muy comunes durante nuestra transición a la maternidad y paternidad. He descubierto que muchas de nuestras inseguridades son las mismas. Muchas de nosotras nos sentimos poco atractivas, muchas parejas discuten por cuestiones de dinero o por cómo criar a sus hijos y muchos de nosotros tenemos problemas para conectarnos y sobre todo comunicarnos con nuestras parejas durante todo este cambio tan rápido.

Llegado un punto crítico, mi pareja y yo tuvimos claro que algo teníamos que cambiar para mejorar nuestra relación así que empezamos a buscar formas de apoyarnos en lugar de confrontarnos y aquí te cuento las 3 herramientas que utilizamos para mantener nuestra relación en modo ‘ fuerte y sano ‘:

#1 Tomaros un tiempo juntos desde el momento 0

Aunque parece obvio, en la mayoría de los casos no lo hacemos y es imprescindible, es más es innegociable. Aunque el bebé tenga meses, hay que buscar un espacio aunque sea de una hora juntos y solos para comunicarse, sentirse, mirarse, salir a dar un paseo, a tomar algo, una cena, una comida, da igual, la cuestión es estar juntos y solos.

Dos reglas de oro para estos espacios: Os comprometéis a NO DISCUTIR y a no hablar de vuestros retoños.

Conforme los hijos van creciendo se amplía ese tiempo de estar juntos, y nunca, nunca se abandona.

#2 Mejorar la comunicación en pareja

Y digo mejorar porque la comunicación entre las parejas suele ser terrible. He trabajado con muchas parejas acompañándolas en procesos terapéuticos y te puedo asegurar que NO sabemos comunicarnos de una manera eficiente. No tenemos ni idea. Pero también es cierto que nadie nos ha enseñado…

Entonces ¿Cómo es una buena comunicación?

Primero y lo más importante: hablar de lo que te pasa a ti, de tus necesidades y de lo que sientes SIN estar apuntando con el dedo o criticando  lo que hace o dice el otro sólo vale decirle lo que te pasa a ti cuando tu pareja hace lo que hace o dice lo que dice.

Te pongo un ejemplo:

Un día tu pareja llega dos horas más tarde de lo habitual y no te ha avisado y no contesta al móvil.
Tú te subes por las paredes y te enfadas y cuando entra por la puerta le tiras la caballería por encima, le acusas, le gritas, le dices lo mal que lo has pasado, que no lo vuelva a hacer etc.

Ejemplo de buena comunicación:

Cuando vuelve respiras 10 veces y no dices nada. Buscas un espacio para los dos al día siguiente (o al otro) y le expresas tus sentimientos:

“Cuando llegaste tarde me sentí…asustada y necesitaba… llamarte para saber que estabas bien y al no saber nada de ti me conectó con … cuando mi padre de pequeña no aparecía hasta muy entrada la noche y yo sufría. Quería que lo supieras porque me pone muy en tensión y me enfada. Por favor mantenme informada la próxima vez.”

Esto requiere práctica y una buena gestión de las emociones pero te aseguro que merece la pena.

También requiere crear espacios de comunicación de una media hora a la semana, donde cada uno habla durante cinco minutos (y el otro sólo escucha sin interrumpir) y os vais alternando para expresaros todo lo que necesitéis decir desde lo que sentís sin acusar al otro.

Otro ejercicio que va muy bien para la relación de pareja y que a nosotros nos funciona mucho es decirnos algo positivo del otro al final del día. Puede ser algo que haya hecho, dicho, o simplemente que le has encontrado guapo o guapa. Esto hace que tu foco se centre en lo positivo y sales de mirar siempre la ‘paja en el ojo ajeno’ que sólo te lleva a enfadarte y sufrir.

# 3 No estáis solos. Podéis pedir ayuda

Preguntar a amigos cercanos que ya hayan pasado por lo mismo para recibir orientación, puede daros confianza y apoyo en un momento determinado, a la vez que consuelo al comprobar que no sois solo vosotros, que son emociones y situaciones muy comunes. Esto en mi caso fue de mucho alivio.

Y también acudir a un buen terapeuta de pareja puede salvar la relación de la hecatombe. Lo digo por experiencia, porque trabajo con muchas parejas y porque yo he acudido a terapia con la mía y supuso un punto de inflexión a la vez que nos dio muchos recursos para continuar.

Y para acabar, te diré un secreto: si tu pareja es del género masculino, has de saber que ellos también están sometidos a muchos cambios emocionales, aunque la mayoría no son del todo conscientes porque no están habituados a observar sus emociones. Siempre que trabajo con padres les animo a acudir a grupos de padres o montar el suyo propio, para tener un espacio donde expresarse y reconocerse. Ellos también necesitan ser vistos y reconocidos por nosotras. No lo olvides.

Espero te haya gustado y sobre todo te haya sido útil el post de hoy. Te animo a dejar tu comentario ya que tu testimonio puede ayudar a muchas mujeres y madres increíbles vienen aquí cada semana para buscar inspiración y tu historia puede ayudar a otra mujer a tener un cambio significativo en su vida.

También puedes compartirlo en redes o con otras madres y padres a los que creas que les puede hacer bien leer este artículo.

Muchas gracias por estar ahí, y dedicar tu tiempo a leerme.

Hasta pronto,

 

 

Mónica Manso es life coach experta en gestación parto y primera crianza y también doula. Su misión es acompañar e inspirar a las mujeres para que disfruten de un embarazo consciente, un parto positivo y una crianza feliz.

P.S.: La imagen es de Spiritysol

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Bienvenidas a la culpa de la madre

Por Elena Plaes

“Hay algo malo dentro de mí, que no sé qué es, pero estoy segura de que me hará herir a mi hijo o mi hija y seré castigada.”

Bienvenidas a La Culpa de la Madre.

Si cambiamos la palabra “hijo o hija” por “alguien”, veremos que no es una frase nueva, sino seguramente sea algo recurrente en nuestras vidas.

La vergüenza y la culpa nos persiguen desde niñas, pero en la maternidad es una bomba de relojería lista para detonar unas doscientas cincuenta veces al día.

La culpa viene de la imagen idealizada que nosotras tenemos de “cómo debería ser” una buena madre. Cada una viene de un lugar distinto y nuestro ideal materno es el resultado de nuestras carencias o riquezas afectivas en la infancia. De ésta manera, nuestra respuesta maternal para con nuestros hijos e hijas será en consonancia con nuestra madurez emocional y el reflejo de niñez que veamos en nuestras criaturas.

La culpa, la vergüenza y la preocupación por no llegar o no ser “la mejor” para nuestros hijos acaba haciendo mella muchas veces en nuestra salud física o mental y es ahí cuando lanzamos un HASTA AQUÍ de la manera más inverosímil.

La culpa inmoviliza el presente por algo que sucedió en el pasado o algo a lo que tememos del futuro; de éste modo hace que estemos mirándonos el ombligo constantemente sin levantar la vista para enfrentarnos a lo que realmente importa ahora: los ojos de nuestros hijos, y es justo ahí de dónde sacaremos fuerzas, dónde sentiremos la compasión y dónde encontraremos la alegría y las ganas de seguir cuando nos sintamos, hablando llanamente, una basura como madres.

¿Qué hacer entonces?

Deberíamos comprometernos a mirar en sus ojos y hablar desde el corazón, aceptar nuestras limitaciones y darnos permiso para sentir lo que sentimos mientras aprendemos a ser madres, trabajar con consciencia en nuestras emociones y prestar atención a nuestro cuidado personal (que te aseguro que poco a poco disfrutarás más después de la primera crianza si es que estás justo ahí), no hay prisas, ahora es ahora.

Que nuestros hijos e hijas vean nuestros defectos para permitirse los suyos y sepan más adelante enfrentarse a sí mismos.

Buscar apoyo y nutrición en otras mujeres y, sobretodo, DEJAR DE LEER.

Sí, cuando estés perdida, agobiada y sin capacidad para tomar una decisión por tí misma, apaga el móvil, cierra el libro, desconecta el ordenador… ponte cómoda, cierra los ojos y déjate fluir, pregúntale a tus madres espirituales y a tu corazón y siente su respuesta y su abrazo.

 

Buscad lo suficiente, buscad lo que basta. Y no queráis más.
Lo que pasa de ahí, es agobio, no alivio; apesadumbra en vez de levantar
.”
San Agustín de Hipona.

Me encantaría saber de ti y tu experiencia con la culpa a través de los comentarios del blog donde la puedes compartir para dejarla salir. Te animo a compartir con el máximo detalle tu respuesta. Muchas mujeres y madres increíbles vienen aquí cada semana para buscar inspiración y tu historia puede ayudar a otra mujer a tener un cambio significativo en su vida.

Muchas gracias por leer y compartir. Es un privilegio para mí tener un ratito de tu tiempo y tu atención. También te agradezco de corazón que contribuyas tan abierta y amablemente a los comentarios del blog.

Elena Plaes es doula, doula EOL y belly painter
www.elenaplaes.com

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