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Carta a mi hija Gianna Kate o cómo elaborar el duelo por un hijo no nacido

Hoy os traigo una carta sanadora y liberadora de heridas. Escrita por Kathernine, una mamá a quien he acompañado en su segundo embarazo y en diferentes épocas a transitar por  las luces y las sombras de la maternidad y muy recientemente a sanar y cerrar el duelo por su hija no nacida: Gianna Kate, que perdió en su semana 37 de embarazo. Esta es la carta que ha escrito hace muy pocos días y que ha querido que publiquemos hoy en el blog. Porque los duelos por los hijos no nacidos, merecen ser visibilizados, contados y traídos a la luz de la familia y de la sociedad. Os dejo con ella:

Querida hija Gianna Kate,

Aún me acuerdo el día que llegaste en nuestras vidas.

Papá y yo estábamos en la cama esperando el resultado del test de embarazo que hice. Los dos estábamos impacientes por ver el resultado. Pasados los minutos de espera, por fin vimos el resultado: Embarazada 3+. Compramos el mejor test de embarazo. Queríamos que fuera el más eficiente, el más preciso. Estaba embarazada de más de 3 semanas. Papá y yo nos pusimos a llorar de emoción. Estábamos muy contentos de que hubieras llegado en nuestras vidas. A partir de ese día empecé a cuidarme un montón. También empezaron las visitas a los médicos, las ecografías, los análisis, los controles, etc.

Todo iba viento en popa. Ya estaba en la semana 37. Quedaban 3 semanas para verte. Teníamos toda la ropa preparada, la cuna montada, la bolsa del hospital preparada, la habitación casi lista. Teníamos un montón de cosas para ti, para que nada te faltara.

La mañana del 30/06/2013 me desperté pronto, sobre las 7h. de la mañana. No te noté, no noté ningún movimiento. No quise preocuparme. No quería pesar que pasaba algo. Así que se lo comenté a Papá y me dijo que tal vez estarías durmiendo.

Volví a dormirme y al despertarme a las 12h. no te noté. Fuimos directamente a Urgencias, al Hospital del Pilar. La comadrona que me atendió me puso directamente el líquido transparente y las correas. La noté que también estaba un poco nerviosa. No paraba de mover el disco para encontrarte el latido del corazón. Luego me llevó a otra habitación. La comadrona estaba más cariñosa de lo normal y eso no me gustaba. No quería pensar que algo pasaba. Me hicieron la ecografía. El doctor que me atendió nos dijo que no estabas. Que tu corazón no latía. Ví la cara de Papá y empezó a llorar diciendo: “Noooo, pero si faltaba 3 semanas”. La cara de Papá lo decía todo. Yo me quedé en Shock. En ese momento no me salió ni una lagrima. No podía asimilar todo lo que estaba sucediendo. Ahora tocaba estar tranquila para la operación. Para sacar tu cuerpo dentro de mí.

Me llevaron en una habitación para proceder a la dilatación y después al parto. Mientras estábamos en la habitación en el proceso de dilatación, Papá me dijo: Guardaremos el nombre de Gianna Kate. Yo empecé a asimilarlo todo y empecé a llorar de vez en cuando. Horas más tarde, llego el momento del parto. Todo salió bien (en relación al parto). La comadrona se acercó a nosotros y nos mostró tu carita, tu cuerpecito. Estabas perfecta hija mía.

Poco a poco fuimos llevando el duelo de la mejor manera posible.

Lo más duro fue salir del hospital sin llevarte en mis brazos hija mía. Me asomaba en la ventana del hospital y veía los carritos de bebé o las mamás que salían con su bebé en brazos y me preguntaba una y mil veces: Qué es lo que he hecho mal? Porque ellas sí y yo no?

La vida seguía. Nosotros, Papá y yo, teníamos que seguir adelante sin ti. Fue duro aceptar. Aceptar tu ausencia, aceptar lo que había sucedido, aceptar que no estarías nunca más con nosotros.

Meses más tarde volví a quedarme embarazada.

Empezaba el año 2014, yo quería empezar el año con mucha positividad. Quería cerrar una etapa y empezar otra. Pero poco a poco, sin darme cuenta, fui apartándote de mí, de mis pensamientos, de mis recuerdos.

Gracias a Mónica Manso, compañera y amiga de la maternidad, por acompañarme a sanar el duelo de mi hija, te he vuelto a recordar hija mía Gianna Kate. Ya no recuerdo la última vez que estabas en mis pensamientos.

Hija mía, Gianna Kate..
Perdóname por no haber ido antes al Hospital,
perdóname por querer pensar que no pasaba nada,
perdóname si he hecho algo mal,
perdóname si no te he cuidado bien,
perdóname si no he llorado lo suficiente,
perdóname si no he expresado suficiente mi tristeza y mi dolor,
perdóname si he querido levantarme lo antes posible y cerrar esta etapa,
perdóname si te he querido apartar de mi,
perdóname si te he olvidado durante estos últimos meses y años.
perdóname hija mía.
Que sepas que yo, Mamá, te quiero mucho.
Aunque físicamente no estés conmigo, con nosotros, siempre estás en mi corazón hija mía.

Hoy, día 30/06/2017, a través de esta carta, quiero honrarte, quiero reconocer que eres mi hija. Que aunque seamos tres físicamente, realmente somos cuatro en esta família.

Escribiendo esta carta para ti he llorado todo lo que no lloré en su debido momento.

Te envío mucha luz allí donde estés hija mía. Te quiero mucho Gianna Kate. Siempre estás en mi corazón, no lo olvides.

Mamá
Katherine: Katherine Laungayan Sornio

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Niños Altamente Sensibles: sus cualidades, mis vivencias y las claves para cultivar su don

Si estás leyendo esta página es porque quizás tienes la intuición de que tu hijo es un Niño Altamente Sensible o lo que también se denomina personas PAS.

No eres la única. Yo también visité muchas páginas en internet para buscar información, primero para mí misma, para saber si yo era una Persona Altamente Sensible (PAS), hasta que descubrí que no sólo yo me identificaba con alguna de sus cualidades sino que también las veía en mi hijo.

Cuántas veces pensé en mi fuero interno ¡pero qué quejica es! Cualquier roce, pequeña caída o golpe, supone un gran dolor para él. A menudo se queja de que la ropa le molesta y le hace rozaduras. Los ruidos fuertes le molestan muchísimo, así como algunos olores. No soporta los lugares donde hay muchos estímulos y le encanta estar en casa (¡con lo que me gusta a mi salir!). Su tolerancia a la frustración es realmente muy baja (de verdad, baja, baja), se siente ofendido con facilidad, siempre le ha costado mucho conciliar el sueño, como si no pudiera dejar de estar ‘alerta’, es muy observador y muy prudente también, hace preguntas profundas… y más cosas que no cuento por guardar su intimidad.

Todas las personas que le han conocido a primera vista siempre nos han dicho lo mismo ‘qué sensible es este niño’ y yo lo escuchaba y pensaba pero ¿cómo lo ven? O ¿a qué se refieren exactamente?

Ha habido momentos en que he tenido todas estas situaciones tan en primer plano que tengo que admitir que no las he visto con claridad y menos como una cualidad, sino más bien como algo que me molestaba porque me obligaba a estar muy presente y muy atenta, demasiado para las prisas en las que nos movemos hoy en día. O demasiado para una mujer tan activa y fuerte como yo…

Si te has identificado con alguna de estas situaciones o sensaciones, bienvenida al club. No te alarmes ni te preocupes porque nuestros hijos tienen el DON de la alta sensibilidad. Y estoy convencida de que este don va a ser muy preciado en el mundo futuro que van a heredar, con tanta tecnificación y robotización, la sensibilidad corporal y emocional y la empatía van a estar muy valoradas y necesitadas.

Para mí fue un alivio conocer el mundo de las personas PAS y los niños altamente sensibles, fue como un ¡aha, ahora lo entiendo todo! Y a partir de ahí me relajé y desde entonces he podido vivir esta cualidad de mi hijo como algo muy valioso e irle señalándole de vez en cuando que tiene ‘una gran conexión con su cuerpo y sus emociones’.

¿Cómo saber si tu hijo es altamente sensible?

Lo primero que quiero resaltar es que absolutamente todos los niños son únicos y especiales y nuestra tarea como padres es hacérselo saber.

A partir de aquí, hay una serie de cualidades que se les atribuyen a los niños PAS que han recogido muchos autores en sus libros y de los cuales yo me quedo con la autora del libro ‘The Highly Sensitive Child’, Elaine Aron, quien ha creado un test para saber si tu hijo encaja con alguna de las cualidades.

Aquí las tienes:

Se sobresalta fácilmente.
Se queja de que la ropa le molesta, o las etiquetas irritan su piel.
No le suelen gustar las grandes sorpresas.
Aprende mejor de una corrección suave que un castigo fuerte.
Parece leer la mente.
Usa palabras o un lenguaje más maduro para su edad.
Percibe los olores más sutiles.
Tiene un sentido del humor particular.
Parece muy intuitivo.
Se le hace difícil dormir después de un día emocionante.
No se encuentra a gusto con los grandes cambios.
Se quiere cambiar la ropa si está mojada o tiene arena.
Hace muchas preguntas.
Es perfeccionista.
Percibe la angustia de los demás.
Prefiere el juego silencioso.
Hace preguntas profundas y estimulantes.
Es muy sensible al dolor.
Le molestan los lugares ruidosos.
Nota sutilezas (algo que ha sido movido, un cambio en la apariencia de una persona, etc.)
Antes de dar un salto se asegura de que no haya peligro.
Funciona mejor cuando no está en presencia de extraños.
Siente las cosas profundamente.

Si has identificado 13 o más, Elaine Aron dice que tu hijo puede ser un niño altamente sensible. Puedes mirar toda la información al respecto del test aquí (en inglés).

¿Cómo acompañarles a cultivar su don?

En mi caso ha sido todo un proceso. Primero lo hablé con mi pareja para ver si él también tenía la misma sensación que yo y cuando le presenté la información coincidió conmigo. Después vino un proceso de reconocimiento, aceptación y validación de sus cualidades para poder acompañarle mejor en su educación y crecimiento.

Para mí, hay 3 claves fundamentales para acompañarles:

  • Validar sus emociones y sentimientos.
    Es algo que siempre hemos hecho con nuestro hijo. Animarle a expresar sus emociones: tanto la rabia, como la tristeza, el miedo y la alegría.
    Nombrárselas y darle el espacio y el tiempo para reconocerlas en sí mismo y poderlas aceptar y transitar. Porque así también puede reconocerlas y aceptarlas mejor en los demás. Además cuando validamos sus emociones también estamos potenciando su autoestima.
  • No mencionarle que es ‘diferente’ o especial’.
    Sino simplemente ponerle un nombre a las cosas que le suceden. Por ejemplo que tiene ‘una gran conexión con su cuerpo o con sus emociones’, o ‘que bien que captas las emociones de los demás’. Es importante naturalizar sus cualidades.
    Acompañarle en sus dolores físicos de manera natural por pequeños que parezcan sin darle más importancia pues los niños altamente sensibles tienen un umbral del dolor mucho más bajo que los demás.
    Acompañarle en su relación con los demás niños y personas de su entorno validando sus sentimientos y apoyándole también.
  • Respetar su ritmo interno y su personalidad.
    Si necesitan quedarse más en casa, más que otros niños, pues permitírselo (siempre que no sea en exceso) aunque a ti te guste mucho salir a la calle, como a mi…
    No caigas en el error de que se tiene que ‘espabilar’ o ser más fuerte y querer que haga deportes de competición o campamentos porque va a ser peor. Nuestra misión como padres no es cambiarlos sino guiarlos a que se conozcan mejor y a que descubran sus propias cualidades. Normalmente tienen que ver con el arte y la música pero no siempre. Estáte atenta a cuáles son para reforzárselas.

Con estas 3 claves nos aseguramos de que el niño se sienta visto, escuchado y valorado para que él se pueda ver, escuchar, valorar y cultivar en sí mismo esas cualidades o don.

Al final, con los Niños Altamente Sensibles, nos va a ayudar mucho seguir las bases de la crianza respetuosa: amarle, respetarle desde el corazón y acompañarle a desplegar todo su potencial en el mundo.

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10 consejos para preparar tu posparto

Prepararse para el posparto es tan importante, sino más, como prepararse para dar a luz.

Tras el nacimiento comenzarás a recuperarte de todas las alteraciones que la gestación y el parto han producido en tu cuerpo, harás frente a los cambios hormonales y, además, estarás totalmente inmersa en el proceso de cuidar y conocer a tu bebé. ¡Son muchas cosas al mismo tiempo!

Por esa razón te ofrezco estos 10 consejos con el propósito de que puedas abordar tu recuperación y el cuidado de tu bebé de la forma más cómoda posible.

Y si no puedes ver el video aquí van los consejos:

#1- Sumérgete en el piel con piel
Los beneficios de tener a tu hijo desnudo junto a tu pecho  —piel con piel contigo—, desde los primeros instantes de su vida hasta al menos los primeros quince días, han sido avalados por innumerables investigaciones científicas. Esta forma de contacto, no sólo favorece la lactancia materna y la hace más efectiva, sino que también regula y mantiene su temperatura, reduce la duración del llanto, mejora su estabilidad cardiorrespiratoria, estimula el vínculo y el apego con la madre y, lo más poderoso, le ayuda a desarrollar confianza en los que le rodean, en sí mismo y en el mundo.  Así que mantén a tu hijo piel con piel los primeros quince días. Será un regalo mutuo que os acompañará durante toda la vida.

# 2- Organiza las visitas
Las visitas pueden ser muy divertidas; sin embargo, durante los primeros días, también pueden llegar a resultar agotadoras.  Dependiendo de cómo haya sido tu parto, tal vez estés deseosa de mostrar a tu bebé y te veas con fuerzas para atender a tus visitas, o puede que te encuentres exhausta y con pocas ganas de ver a nadie. Recuerda que, ahora, tú y tu bebé sois lo primero, así que trata de organizar las visitas en función de tus ganas y fuerzas. Esto te ahorrará mucha energía que después vas a necesitar. Habla con tu pareja, decidid juntos cuáles son los mejores momentos para recibir visitas en casa, y permite que sea él quien haga de anfitrión. Intenta espaciar las visitas para que tengas tiempo de estar con tu bebé y tu pareja. Es vuestro momento. ¡Disfrutadlo juntos!

# 3- Deja comidas en el congelador
Intenta organizarte con antelación y preparar varias comidas para tener a mano,  como algunas sopas o platos fuertes que sólo necesiten ir acompañados de una ensalada fresca. Si cuentas con alguien que te ayude, como tu madre, hermana, suegra o amiga, ¡genial! Si no es así, prepáralas poco a poco tu misma, o tu pareja, y congela todo lo que puedas en función de la capacidad de tu congelador. Esta medida te simplificará mucho la vida durante los primeros días.

Si no tienes espacio para almacenar, haz una lista de establecimientos de tu barrio que ofrezcan buena comida para llevar, de manera que puedas recurrir a ellos en caso de emergencia.

#4- Planifica la logística del hogar para los tres primeros meses
A pesar de que, en estos primeros meses, todo el mundo nos aconseja relajarnos con las tareas de la casa, la realidad es que muchas de nosotras tenemos problemas para hacerlo. Sentarte a hablar con tu pareja sobre los posibles cambios y alternativas antes de que nazca vuestro hijo es una buena idea. También puedes optar por contratar ayuda extra, como los servicios de alguna empresa de limpiezas, o incluso llegar a un acuerdo con algún amigo para que te ayude con las tareas ligeras. Planificar los tres primeros meses te resultará de gran ayuda.

#5- Ten a mano el teléfono de una doula
Hazte con el teléfono de una doula que sea de tu agrado, y tenlo siempre a mano. Si, además, contaste con su apoyo durante tu embarazo, ya sabes que puedes contar con ella para el período postparto. En caso contrario, busca alguna que te guste, y recurre a ella cuando lo necesites.

 #6- Asiste a reuniones de grupos de apoyo a la lactancia y crianza
Localiza grupos de lactancia y crianza en tu ciudad para contar con un lugar donde encontrarte con otras mamás, compartir experiencias y resolver tus dudas. Son grupos donde podrás compartir miedos, expectativas, avances y logros en todo lo referente a la lactancia y crianza. Sin duda, conocer a otras mujeres que están en tu misma situación, te hará las cosas más fáciles. Como dice el proverbio africano: “Para criar un hijo hace falta una tribu entera”.

 #7- Pide ayuda a tus amigos
En los momentos en que todo se te hace cuesta arriba, apóyate en tus amigos y pídeles ayuda. Tu grupo de amistades más cercano siempre podrá echarte un mano, ya sea para poder darte un baño con más tiempo, ayudarte con la preparación de la cena o simplemente para charlar. Si necesitas ayuda, pídela!

 #8- Alimenta la comunicación con tu pareja
En esta fase es esencial que sigas comunicándote con tu pareja y tratéis de encontrar momentos para hablar de cómo os sentís. El nacimiento del bebé, a pesar de la alegría y todo lo positivo que conlleva, implica un cambio en la relación de pareja y menos tiempo de dedicación mutua. Practica cada semana el ejercicio de la semana __X__, y notarás una gran diferencia.

#9- Busca información sobre diferentes pediatra.
Plantéate cuáles son tus prioridades a la hora de elegir pediatra para tu hijo, y búscalo en función de éstas. Por ejemplo, disponibilidad, tipo de medicina que ejerce (holística, alopática, homeopática, etc.), trato, enfoque sobre la crianza, distancia a tu domicilio, etc. Una vez te hayas informado, puedes elaborar una pequeña lista de tres médicos para tener a mano en el futuro.

Pregunta a tus amigos con hijos: siempre podrán darte información de primera mano. Una vez que nazca el bebé y acudas a la consulta de un pediatra, siempre podrás probar con el número dos de tu lista si ves que el primero no te convence. Es importante que te sientas cómoda con el pediatra que elijas, y que esté en sintonía con tus ideas sobre la crianza. Piensa que necesitarás alguien que te inspire mucha confianza, pues deberá acompañarte en momentos cruciales.

#10 – La ambivalencia emocional y el cambio de identidad.
La maternidad puede generar cambios muy profundos en la vida de una mujer, aunque estos dependerán de las circunstancias personales de cada una. Puede reconectarte con tu infancia, con la relación con tus padres, con nuevos planteamientos acerca de las prioridades de tu vida, con tu profesión, etc. Permítete todo el espacio y tiempo que necesites para asimilar lo que está cambiando en tu vida y tu alma.

La ambivalencia emocional que acompaña al posparto va unida al duelo por la identidad que dejas atrás, así como por todos los cambios. Tal vez experimentes ganas de llorar o te notes irritada sin saber por qué. Ahora más que nunca, permítete llorar. Estas emociones son parte del proceso; deja que fluyan y no permitas que se queden estancadas en tu interior.  Busca entre tus familiares o amigos, aquellos que puedan y sepan escucharte. Si acudes a un grupo de lactancia y crianza, comprobarás que a muchas madres les pasa lo mismo y verás que no eres la única que pasa por esa montaña rusa emocional.

Y recuerda…

  • Descansa tanto como puedas. Has hecho un gran esfuerzo, y te lo mereces. Sigue los ritmos de tu bebé, e intenta dormir cuando él duerme.
  • La única responsabilidad que tienes ahora es la de estar disponible para tu bebé y disfrutar de él. Intenta mantenerte alejada de toda preocupación o exigencia externa, sobre todo del trabajo. De lo contrario, puedes llegar a gastar innecesariamente mucha energía y quedarte agotada.
  • Ten en cuenta que ni tu hijo es el bebé perfecto de tus sueños, ni tú eres la madre perfecta.
  • Tómate de vez en cuando un tiempo sólo para ti.
  • Ante cualquier duda o ansiedad que te surja, y por muy banal que te parezca, pide ayuda a otras mujeres, grupos de apoyo o profesionales especializados.

Me encantará saber qué te ha parecido en los comentarios del blog. Te animo a compartir con el máximo detalle tu respuesta. Muchas mujeres y madres increíbles vienen aquí cada semana para buscar inspiración y tu historia puede ayudar a otra mujer a tener un cambio significativo en su vida.

Muchas gracias por ver el video y compartir. Es un privilegio para mí tener un ratito de tu tiempo y tu atención. También te agradezco de corazón que contribuyas tan abierta y amablemente a los comentarios del blog.

Con todo mi cariño,
Mónica Manso

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Palabras inspiradoras que permitirán a tus hijos volar libres

Hoy quiero regalarte un precioso poema sobre los hijos del autor libanés, Kahlil Gibran, que deseo que te inspire y te haga reflexionar sobre tu papel de madre.
La idea que transmite es la de no sobreproteger a los hijos, respetar sus decisiones y permitir que vuelen solos en el momento que así lo sientan. También hacerlos sentir acompañados en su proceso de crecimiento y prepararlos para dar el salto a vivir su propia vida.
Espero que te guste y te inspire a ayudar a tus hijos a ser su mejor versión.

 

Poema extraído del libro El Profeta por Kahlil Gibran.

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la Vida
deseosa de sí misma.

No vienen de ti sino a través de ti,
y aunque estén contigo,
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tendrán sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti.
Porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual tus hijos,
Como flechas vivas son lanzados.
El arquero ve su blanco en el camino hacia el infinito, y
se dobla con su fuerza para que sus flechas
vuelen veloces y lejos.

Alégrate y deja que el arquero te doble;
porque si bien ama la flecha que vuela,
ama también el arco que se queda.

Un cálido abrazo,
Mónica Manso

P.S.: La imagen pertenece a la fotógrafa rusa Elena Shumilova.

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Cómo gestionar un divorcio de manera respetuosa

Soy consciente de que hoy en día son muchas las parejas que deciden separar sus caminos, más que las que deciden caminar juntas y es TAN importante poder realizar este proceso con armonía y amabilidad.

Jamás había escrito sobre este tema, principalmente porque yo no he pasado por la experiencia pero hace unos días descubrí a una mujer que me encanta, se llama Inma Sánchez y tiene un blog llamado Educar desde la esencia que es una auténtica delicia, como ella.

Inma sí ha pasado por la experiencia del divorcio, y ella tomó la firme decisión de hacer de ello una experiencia lo más amable y consciente posible para ambas partes y sobre todo para su hijo. Y esto es lo que nos cuenta en este sincero, humilde y necesario post:

Cómo gestioné mi divorcio de manera respetuosa
por Inma Sánchez

Este post ha llegado a mí a raíz de una breve conversación que tuve con mi madre hace unos dias. Llegó con una revista en la mano animándome a que leyera un artículo que le gustó. Me dijo: mira, para que te lo leas, ahí hablan de cómo es el divorcio perfecto. Y siguiendo mi curiosidad, le pregunté: ahh! ¿y cómo es? y me dijo: pues… como tú lo has hecho!

Quizá “perfecto” sea muuuucho decir, pero sí que procuré tratar la situación desde un punto de vista más humano a como estamos acostumbrados a ver que se resuelven este tipo de situaciones. Iba actuando según iba sintiendo.

Lo que narro a continuación es mi experiencia, cómo viví ese duro proceso, por qué tomé unas decisiones en vez de otras, desde qué lugar las tomé y qué conclusiones extraje. Ahí va!

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Cada día somos más las mujeres que preferimos dejar una relación de pareja que “ya no va” en lugar de permanecer en ella “aguantando para toda la vida”, como solían hacer las generaciones previas.
En esta nueva era de apertura de la conciencia nos estamos dando cuenta de que es preferible soltar lastres a llevarlos incómodamente puestos para siempre, aunque eso implique renunciar a muchas cosas, como una vida cómoda y segura, pero falta de amor.

Me gusta decir que, hasta ese momento de lucidez, estaba “cómodamente instalada en la infelicidad” y no contaba con la suficiente motivación o no era capaz de tomar acción para salir de esa situación que tanto dolor me producía. Prefería mirar a otro lado y dejar pasar el tiempo, esperando que las cosas se arreglaran por sí solas.
Pues bien, la verdad es que ese momento mágico nunca llegó y podía haber estado instalada en la queja, el dolor, la frustración y el mal rollo hasta el fin de mis dias. Y un dia tomé la dificil decisión.
En ocasiones, tomar la iniciativa no está en nuestros planes y menos en algo tan complicado como es romper una pareja o una familia.

Cuando una mujer se plantea dar el crucial paso de dejar una relación, necesita sopesar bien los pros y los contras que esa acción conlleva. Incluso si hay hij@s nacidos en la pareja, la decisión se hace más espesa. Por tanto, hace falta mucha reflexión e introspección. En esos momentos aparecen emociones enfrentadas que es necesario gestionar con toda la claridad y la calma con la que se cuente, y me atrevería a decir que el hecho de que sea bien o mal llevada, depende enteramente de nuestra capacidad humana, puesto que es una situación que te pone a prueba como persona.

Parece que las palabras “separación” y “divorcio” son sinónimo de lucha, de ataque, de fastidiar al otro, de montar nuestra propia “guerra de los Rose”, de ganar, ganar y ganar…
Es mucho más sencillo que todo eso. Al menos para mí lo fue cuando me di cuenta de algo. Cuando eliminé las etiquetas que por defecto añadimos de odio, rencor, represalias, etc. y me quedé con la esencia del asunto:

no quiero seguir en esta relación por estos motivos…

Ahí me responsabilicé de la situación.
Y una vez lo tuve más o menos claro, todo fluyó de otra manera, más sana, más respetuosa, más empática, buscando el bien de los dos y de nuestro hijo. Sin perjudicar a nadie, sin buscar culpables, solo poniendo en claro mis ideas y tratando de aportar soluciones buenas para todos.

En una separación o divorcio RESPETARSE es la clave, esto es, buscar soluciones que vayan bien a todos

Que sea más o menos respetuoso está en nuestra mano, y que derive en una vida tranquila y en paz con el padre de tus hij@s va a depender de:

– Primero ser honesta conmigo misma y con mis propios sentimientos y preguntarme qué consigo yo peleándome: ¿es por orgullo? ¿por rencor?, quiero ganar ¿por acaparar bienes materiales? ¿por fastidiar al otro? Sinceramente creo que una cosa es querer lo que consideras que es justo para ti y otra muy distinta es actuar para perjudicar al otro a toda costa. Yo elegí la primera opción. No cabía otra en mi vida.

– Parece que antes, con los divorcios, se luchaba encarnizadamente por dinero. Quizás ahora, debido al cambio de conciencia, las nuevas generaciones buscamos algo más pacífico y más conectado con nosotros mismos, como es negociar por lo que es justo para los dos. ¿Qué se persigue con esto? Poner punto y aparte a una historia en común, de manera amistosa y por el bien de los hij@s y de los dos. Vivir una vida tranquila y con sentido, lejos del sufrimiento y de las guerras perpetuas, y crear una nueva oportunidad para ser feliz, para reinventarse, para vivir de una manera más conectada, asimilando los errores del pasado.

El divorcio es una oportunidad que nos brinda la vida para reinventarnos

Perdonar, soltar y aceptar las experiencias, extrayendo un aprendizaje de ellas. Una relación es cosa de dos y las buenas o malas experiencias también están construidas por los dos, por lo que darme cuenta de que no hay únicos culpables, sino que cada uno tiene su parte de culpa, me ayudó a responsabilizarme de mi parte y aprender del error.

– Recordar que mi ex y yo durante un tiempo formamos un equipo que perseguía un objetivo común: criar y educar a nuestro hijo. Ahora es incluso más necesario estar cohesionados como expareja y seguir construyendo ese objetivo aún por separado, sin utilizar a los hijos como moneda de cambio para hacer daño al otro. Con esto, los perjudicados serían los niños que se ven vulnerables e impotentes en medio de un conflicto de adultos. No se verán tan afectados por el divorcio si los padres somos capaces de gestionarlo adecuadamente, sin meterlos por medio, sin hacerles partícipes de las decisiones. Sólo si cooperamos entre nosotros por hacerlo lo mejor posible, los hij@s podrán adaptarse adecuadamente a la nueva situación.

– En esta circunstancia, más que en ninguna otra, debe imperar el diálogo y la consigna del win-win, TODOS GANAMOS, las dos partes, tanto los padres como l@s hij@s. Ver las cosas desde esta perspectiva hace que las decisiones tomadas estén compensadas y traigan un beneficio para todos.

– Darme cuenta de que soy la única responsable de la consecuencia de mis decisiones. Un divorcio es un proceso personal que hay que atravesar. Es un camino por hacer y que afecta en gran medida a todos los miembros del sistema familiar. Sin perjuicio de lo que pensaran los demás, fui tomando las decisiones que consideré correctas y no lo considero EGOISMO, sino AMOR PROPIO.

Si te encuentras en esta dificil situación, te invito a que, aún con miedo e incertidumbre por lo que venga más adelante, vayas dando pasos, despacio, sin apresurarte a tomar decisiones, sino cuestionándote cada circunstancia, y escuches cómo reacciona tu cuerpo, qué vas sintiendo. Cuando elijas algo y te quedes con una sensación de paz y bienestar, es que estás tomando la decisión correcta para ti y seguramente no implicará atacar o hacer daño a los demás.

Si aún estás indecisa, te animo a que apuestes por dar un SI a la vida, por darte una nueva oportunidad, por conocer gente nueva, hacer otras actividades con tus hij@s, de conectarte contigo misma y recordar qué te gustaba hacer antes de volcarte en exceso a tu familia y tu trabajo. Juega, disfruta, empieza a pensar un poquito más en ti y en tu felicidad. Esto revertirá positivamente en tus hij@s.

Porque de eso trata la vida, de ser feliz y sentirse plena. Y cuesta un poquito al principio, exige de ti, pero merece la pena. Las cosas se consiguen con empeño y perseverancia. Si muchas antes han podido, ¿por qué no nosotras?

Esta es mi experiencia. Si te sirve y te inspira a actuar desde otro punto de vista más constructivo, me doy por satisfecha. Gracias!

Inma Sánchez
es madre de un niño y escribe sobre empoderamiento, maternidad y educación respetuosa en su blog Educar desde la esencia.

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Cómo mantener tu relación de pareja en buen estado después de convertiros en padres

¿Tú también eres de las que has sentido como tu relación se tambaleaba cuando os convertisteis en padres? Si es así, sigue leyendo porque hoy te traigo 3 herramientas que yo utilizo con mi pareja para no volvernos locos y seguir manteniendo nuestra relación fuerte y viva.

Llevo en pareja 13 años y puedo decirte que para mí la pareja es el aprendizaje más grande que he venido a hacer a este mundo, más aún que el ser madre.

Él es el espejo de mi sombra y de todo lo que no me gusta de mí o de lo que me falta. Nuestros conflictos son muy potentes pues los dos tenemos personalidades muy fuertes y lo que nos ha salvado es que los dos nos comprometimos hace años a vivir la relación como un espacio de aprendizaje para seguir creciendo emocional y espiritualmente en este mundo.

Una de las pruebas más fuertes a la que nos enfrentamos, por supuesto, fue ser padres. Nunca antes nuestra relación había pasado una turbulencia tan grande como en los dos primeros años de nuestro hijo.

Mi pareja y yo tuvimos problemas de comunicación, de estrés, de intimidad… Era difícil para nosotros saber lo que nos estaba pasando. Él no acababa de entender la crisis tan fuerte que yo atravesé en el puerperio, me sentía invisible, agotada y para nada atractiva y yo no podía entender el estrés al que él estaba sometido al tener que proveer económicamente a su nueva familia, pues yo dejé de trabajar en el mundo de la empresa para dedicarme a la crianza de mi hijo.

Durante todos estos años acompañando a mujeres he comprobado que estos problemas de relación son muy comunes durante nuestra transición a la maternidad y paternidad. He descubierto que muchas de nuestras inseguridades son las mismas. Muchas de nosotras nos sentimos poco atractivas, muchas parejas discuten por cuestiones de dinero o por cómo criar a sus hijos y muchos de nosotros tenemos problemas para conectarnos y sobre todo comunicarnos con nuestras parejas durante todo este cambio tan rápido.

Llegado un punto crítico, mi pareja y yo tuvimos claro que algo teníamos que cambiar para mejorar nuestra relación así que empezamos a buscar formas de apoyarnos en lugar de confrontarnos y aquí te cuento las 3 herramientas que utilizamos para mantener nuestra relación en modo ‘ fuerte y sano ‘:

#1 Tomaros un tiempo juntos desde el momento 0

Aunque parece obvio, en la mayoría de los casos no lo hacemos y es imprescindible, es más es innegociable. Aunque el bebé tenga meses, hay que buscar un espacio aunque sea de una hora juntos y solos para comunicarse, sentirse, mirarse, salir a dar un paseo, a tomar algo, una cena, una comida, da igual, la cuestión es estar juntos y solos.

Dos reglas de oro para estos espacios: Os comprometéis a NO DISCUTIR y a no hablar de vuestros retoños.

Conforme los hijos van creciendo se amplía ese tiempo de estar juntos, y nunca, nunca se abandona.

#2 Mejorar la comunicación en pareja

Y digo mejorar porque la comunicación entre las parejas suele ser terrible. He trabajado con muchas parejas acompañándolas en procesos terapéuticos y te puedo asegurar que NO sabemos comunicarnos de una manera eficiente. No tenemos ni idea. Pero también es cierto que nadie nos ha enseñado…

Entonces ¿Cómo es una buena comunicación?

Primero y lo más importante: hablar de lo que te pasa a ti, de tus necesidades y de lo que sientes SIN estar apuntando con el dedo o criticando  lo que hace o dice el otro sólo vale decirle lo que te pasa a ti cuando tu pareja hace lo que hace o dice lo que dice.

Te pongo un ejemplo:

Un día tu pareja llega dos horas más tarde de lo habitual y no te ha avisado y no contesta al móvil.
Tú te subes por las paredes y te enfadas y cuando entra por la puerta le tiras la caballería por encima, le acusas, le gritas, le dices lo mal que lo has pasado, que no lo vuelva a hacer etc.

Ejemplo de buena comunicación:

Cuando vuelve respiras 10 veces y no dices nada. Buscas un espacio para los dos al día siguiente (o al otro) y le expresas tus sentimientos:

“Cuando llegaste tarde me sentí…asustada y necesitaba… llamarte para saber que estabas bien y al no saber nada de ti me conectó con … cuando mi padre de pequeña no aparecía hasta muy entrada la noche y yo sufría. Quería que lo supieras porque me pone muy en tensión y me enfada. Por favor mantenme informada la próxima vez.”

Esto requiere práctica y una buena gestión de las emociones pero te aseguro que merece la pena.

También requiere crear espacios de comunicación de una media hora a la semana, donde cada uno habla durante cinco minutos (y el otro sólo escucha sin interrumpir) y os vais alternando para expresaros todo lo que necesitéis decir desde lo que sentís sin acusar al otro.

Otro ejercicio que va muy bien para la relación de pareja y que a nosotros nos funciona mucho es decirnos algo positivo del otro al final del día. Puede ser algo que haya hecho, dicho, o simplemente que le has encontrado guapo o guapa. Esto hace que tu foco se centre en lo positivo y sales de mirar siempre la ‘paja en el ojo ajeno’ que sólo te lleva a enfadarte y sufrir.

# 3 No estáis solos. Podéis pedir ayuda

Preguntar a amigos cercanos que ya hayan pasado por lo mismo para recibir orientación, puede daros confianza y apoyo en un momento determinado, a la vez que consuelo al comprobar que no sois solo vosotros, que son emociones y situaciones muy comunes. Esto en mi caso fue de mucho alivio.

Y también acudir a un buen terapeuta de pareja puede salvar la relación de la hecatombe. Lo digo por experiencia, porque trabajo con muchas parejas y porque yo he acudido a terapia con la mía y supuso un punto de inflexión a la vez que nos dio muchos recursos para continuar.

Y para acabar, te diré un secreto: si tu pareja es del género masculino, has de saber que ellos también están sometidos a muchos cambios emocionales, aunque la mayoría no son del todo conscientes porque no están habituados a observar sus emociones. Siempre que trabajo con padres les animo a acudir a grupos de padres o montar el suyo propio, para tener un espacio donde expresarse y reconocerse. Ellos también necesitan ser vistos y reconocidos por nosotras. No lo olvides.

Espero te haya gustado y sobre todo te haya sido útil el post de hoy. Te animo a dejar tu comentario ya que tu testimonio puede ayudar a muchas mujeres y madres increíbles vienen aquí cada semana para buscar inspiración y tu historia puede ayudar a otra mujer a tener un cambio significativo en su vida.

También puedes compartirlo en redes o con otras madres y padres a los que creas que les puede hacer bien leer este artículo.

Muchas gracias por estar ahí, y dedicar tu tiempo a leerme.

Hasta pronto,

 

 

Mónica Manso es life coach experta en gestación parto y primera crianza y también doula. Su misión es acompañar e inspirar a las mujeres para que disfruten de un embarazo consciente, un parto positivo y una crianza feliz.

P.S.: La imagen es de Spiritysol

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Bienvenidas a la culpa de la madre

Por Elena Plaes

“Hay algo malo dentro de mí, que no sé qué es, pero estoy segura de que me hará herir a mi hijo o mi hija y seré castigada.”

Bienvenidas a La Culpa de la Madre.

Si cambiamos la palabra “hijo o hija” por “alguien”, veremos que no es una frase nueva, sino seguramente sea algo recurrente en nuestras vidas.

La vergüenza y la culpa nos persiguen desde niñas, pero en la maternidad es una bomba de relojería lista para detonar unas doscientas cincuenta veces al día.

La culpa viene de la imagen idealizada que nosotras tenemos de “cómo debería ser” una buena madre. Cada una viene de un lugar distinto y nuestro ideal materno es el resultado de nuestras carencias o riquezas afectivas en la infancia. De ésta manera, nuestra respuesta maternal para con nuestros hijos e hijas será en consonancia con nuestra madurez emocional y el reflejo de niñez que veamos en nuestras criaturas.

La culpa, la vergüenza y la preocupación por no llegar o no ser “la mejor” para nuestros hijos acaba haciendo mella muchas veces en nuestra salud física o mental y es ahí cuando lanzamos un HASTA AQUÍ de la manera más inverosímil.

La culpa inmoviliza el presente por algo que sucedió en el pasado o algo a lo que tememos del futuro; de éste modo hace que estemos mirándonos el ombligo constantemente sin levantar la vista para enfrentarnos a lo que realmente importa ahora: los ojos de nuestros hijos, y es justo ahí de dónde sacaremos fuerzas, dónde sentiremos la compasión y dónde encontraremos la alegría y las ganas de seguir cuando nos sintamos, hablando llanamente, una basura como madres.

¿Qué hacer entonces?

Deberíamos comprometernos a mirar en sus ojos y hablar desde el corazón, aceptar nuestras limitaciones y darnos permiso para sentir lo que sentimos mientras aprendemos a ser madres, trabajar con consciencia en nuestras emociones y prestar atención a nuestro cuidado personal (que te aseguro que poco a poco disfrutarás más después de la primera crianza si es que estás justo ahí), no hay prisas, ahora es ahora.

Que nuestros hijos e hijas vean nuestros defectos para permitirse los suyos y sepan más adelante enfrentarse a sí mismos.

Buscar apoyo y nutrición en otras mujeres y, sobretodo, DEJAR DE LEER.

Sí, cuando estés perdida, agobiada y sin capacidad para tomar una decisión por tí misma, apaga el móvil, cierra el libro, desconecta el ordenador… ponte cómoda, cierra los ojos y déjate fluir, pregúntale a tus madres espirituales y a tu corazón y siente su respuesta y su abrazo.

 

Buscad lo suficiente, buscad lo que basta. Y no queráis más.
Lo que pasa de ahí, es agobio, no alivio; apesadumbra en vez de levantar
.”
San Agustín de Hipona.

Me encantaría saber de ti y tu experiencia con la culpa a través de los comentarios del blog donde la puedes compartir para dejarla salir. Te animo a compartir con el máximo detalle tu respuesta. Muchas mujeres y madres increíbles vienen aquí cada semana para buscar inspiración y tu historia puede ayudar a otra mujer a tener un cambio significativo en su vida.

Muchas gracias por leer y compartir. Es un privilegio para mí tener un ratito de tu tiempo y tu atención. También te agradezco de corazón que contribuyas tan abierta y amablemente a los comentarios del blog.

Elena Plaes es doula, doula EOL y belly painter
www.elenaplaes.com

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30 afirmaciones para vivir una maternidad consciente

Hace ya muchos años que en diferentes momentos de mi vida me he apoyado y me apoyo en las afirmaciones positivas, a veces para superar ‘baches emocionales’ otras para motivarme para realizar alguna acción que me cuesta, otras para creer más en mí y en mis capacidades, para creer que es posible algo que a priori no me lo parece, para reprogramar mis creencias, o simplemente para recordarme lo que soy: una buena mujer y una buena madre que hago todo lo que está en mi mano para indagar en mi interior y ser mejor persona cada día.

Las afirmaciones son declaraciones que se utilizan para ayudar a tu mente, a tu subconsciente y a ti a estar más positiva sobre un tema en particular y por consiguiente alejar de ti los pensamientos tóxicos como la crítica y el miedo.

Seguro que tú, como yo, como todas las madres, tienes momentos que dudas de ti misma, que te sientes culpable, que te criticas y te juzgas y eso no te hace sentir bien y es más, sufres.

Por eso hoy te ofrezco estas 30 afirmaciones en las que apoyarte para vivir una maternidad consciente, que te acerque a tu poder interior y te aleje del sufrimiento.

Escoge las que más te resuenen y repítelas a diario, durante al menos 21 días, si es frente al espejo mejor. Y luego me cuentas.

Te dejo con ellas:

#1  Soy una madre fuerte y poderosa.

#2  Puedo encontrar el equilibrio en todas mis responsabilidades.

#3  Dentro de mí hay una mujer y madre sabia que conoce el camino.

#4  Honro y respeto la voluntad y las opciones de mis hijos.

#5 Aceptar que no puedo controlarlo todo me hace más fuerte.

#6 Soy digna de amor, no importa cómo se comporten mis hijos.

#7 Los errores son naturales y sirven para aprender a ser mejor madre.

#8 Puedo cometer errores con mis hijos y ser una buena madre.

#9 Soy una madre amorosa y me esfuerzo todo lo que puedo.

#10 La perfección no es necesaria para ser una buena madre.

#11 Mi responsabilidad en la crianza de mis hijos es compartida.

#12 Estoy donde necesito estar ahora mismo.

#13 Soy maravillosa tal como soy.

#14 Soy una mujer fuerte y a la vez vulnerable y eso está bien.

#15 Soy la madre perfecta para mis hijos.

#16 Mis hijos tienen la madre perfecta para ellos.

#17 Mis hijos están sanos y sólo por ello soy feliz.

#18 Tarde o temprano las cosas estarán bien. No tiene que ser hoy.

#19 No soy una madre perfecta, sólo soy una buena madre.

#20 El comportamiento de mis hijos no es un reflejo de mi propia autoestima.

#21 Mis hijos tienen su propia voluntad y hacen sus propias elecciones.

#22 Soltar mi responsabilidad de arreglarlo todo me da libertad.

#23 Mis logros como mujer y madre son muchos.

#24 Aquí y ahora es donde tengo que estar.

#25 No hay madres mejores que otras, en esencia todas somos iguales.

#26 La maternidad me muestra mi fuerza y poder.

#27 Conozco y respeto mi valía como mujer y madre.

#28 Creo una ambiente de paz para mí y para mi familia.

#29 Acepto el cambio.

#30 Busco soluciones a los retos de la maternidad y la vida con seguridad.

Una vez leídas estas afirmaciones me encantaría saber de ti a través de los comentarios del blog donde puedes compartir:
¿Cuáles han sido las que más te han resonado? ¿Te vas a atrever a ponerlas en práctica?

Si ya tienes tus propias afirmaciones te invito a  compartirlas aquí para que otras madres puedan utilizarlas también.

Te animo a compartir con el máximo detalle tu respuesta. Muchas mujeres y madres increíbles vienen aquí cada semana para buscar inspiración y tu historia puede ayudar a otra mujer a tener un cambio significativo en su vida.

Muchas gracias por leer y compartir. Es un privilegio para mí tener un ratito de tu tiempo y tu atención. También te agradezco de corazón que contribuyas tan abierta y amablemente a los comentarios del blog.

Con todo mi cariño,
Mónica Manso

P.S.: La preciosa imagen es de Catie Atkinson @Spiritysol

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De cómo sanar la relación con tu madre puede ayudarte en la crianza de tus hijos

Por Yadday Hermoso.

La relación con nuestra madre es una de las más importantes de nuestra vida y tiene una gran influencia no sólo en nosotras sino también en nuestra descendencia.

Recuerdo que los últimos meses de mi embarazo mientras realizaba la formación en constelaciones familiares y avanzaba en mi proceso personal, pensaba mucho en la importancia de estar en paz con la relación con mi madre y ocupar mi lugar dentro de mi familia (sistema familiar), no sólo por mí, sino también por la importancia directa que esto tenía para mis hijos.

Si integramos y aceptamos lo que viene de nuestra madre, vamos a estar más relajadas y disponibles para acompañar a nuestros hijos durante su infancia. ¿Por qué? porque ya no vamos a estar invirtiendo energía en pedir a nuestra madre más amor, más atención u otra manera de vernos o de tratarnos. Cuando aceptamos que lo que recibimos de ella fue suficiente nos situamos en la vida de una manera más fluida, en nuestro presente y sostenidas por nuestro pasado.

Voy a poner un ejemplo: imagina que acabas de tener un bebé, has decidido darle el pecho y colechar, pero resulta que a tu madre le da mucho miedo que duermas con el bebé ya que ‘es muy peligroso no vaya a ser que le vayas a asfixiar’ y además se va a ‘malacostumbrar y le vas a malcriar y no te lo vas a sacar de la cama hasta que sea adolescente’. Tú te has informado muy bien sobre los beneficios de la lactancia y el colecho para ti, tu hijo y tu familia y te encuentras ante una gran duda, porque tu instinto, lo que quieres y lo que te parece mejor es diferente a lo que tu madre quiere para ti.

Quieres hacerlo pero preferirías que fuera con la aprobación y bendición de tu madre. Es allí cuando surge en ti una gran encrucijada: sí lo haces y tu madre no lo aprueba te sientes incompleta porque te gustaría que ella estuviera contigo en esta decisión que es tan importante, pero sí la complaces o te conectas con su miedo, que no es el tuyo, lo que sucede es que te alejas de ti misma. Un gran dilema, y entonces ¿qué decisión tomar?

Es el momento de tener el coraje y la valentía de ser quienes verdaderamente somos y tomar nuestras propias decisiones.

Es cuando, amorosamente, podemos poner límites a nuestra madre, reconociendo que ella está movida por su propio miedo que tiene que ver con su propia historia, que es la suya y no la tuya. De esta manera dejamos su historia con ella, sin ninguna lealtad invisible que nos siga pesando y nos impida vivir en plenitud.

A partir de aquí llega el momento de establecer nuestros propios valores que conectan con quien somos verdaderamente a la hora de criar a nuestros pequeños.

Se trata de dar ese paso inclusive con culpa al principio, es el precio que pagamos por ser quien verdaderamente somos, de eso se trata crecer y de eso se trata vivir.

Cuando nuestra relación está en el lugar que es, no continuamos esperando que nuestra madre cambie porque no nos gusta su comportamiento ante determinada situación y abandonamos las expectativas de que viva su vida de manera diferente a como lo hace.

Nuestro gran reto es permitir que nuestra madre tenga sus dificultades y respetarla en sus dificultades. Podemos aceptar los miedos de nuestra madre y respetar su historia sin involucrarnos en ella, en lugar de seguir el mandato: ‘Si no estás bien yo tampoco estoy bien por lealtad a ti.’

Cuando aceptamos que lo que recibimos de nuestra madre fue suficiente tal cual y como fue, desde ese lugar podemos conectar con la fuerza en nuestro interior, esa fuerza que nace de nuestro convencimiento de que nosotras sabemos que es lo mejor para nosotras y que nosotras podemos confiar en nosotras mismas.

Lo mejor que podemos hacer por nosotras e inclusive por mejorar y sanar las lealtades invisibles, es hacernos responsables de nuestra vida y de nuestra felicidad, de hecho es la única manera.

Y así cuando sanamos nosotras, como simple consecuencia, estamos abriendo un camino de relaciones más sanas para nuestra descendencia.

Cuando logramos esto, como consecuencia inmediata, podemos estar disponibles para vivir una buena vida y ocuparnos de la crianza de nuestros pequeños, pero desde un lugar sano, donde los acompañamos sin buscar en ellos lo que no recibimos de nuestros padres. Los hijos están bien cuando están libres y se dedican a los suyo, no a acompañar nuestra soledad o nuestros miedos.

Si soltamos a nuestra madre hay posibilidades de que nuestros hijos hagan lo mismo en el futuro y estén más libres y vivan ligeros

Sanar la relación con nuestra madre es el paso más importante para estar verdaderamente presente en la crianza de nuestros hijos, resolviendo nuestros asuntos, damos espacio a una disponibilidad en nuestro presente, así de esta manera le estamos dando una antorcha liviana y con luz a nuestros hijos. Y sí ellos así lo deciden, puede pasar a sus descendientes, y así sucesivamente para que la vida continúe su curso perfecto.

El mejor regalo que puedes hacer a tus hijos es intentar ser mejor persona, estar más feliz con tu vida, posicionarte con lo que te da fuerza e impulsa la vida, y tener la libertad de hacer lo que tu espíritu quiere.

Artículo escrito por Yadday Hermoso, terapeuta en constelaciones familiares especializada en el vínculo madre-hija. www.yaddayhermoso.com

Si estás interesada en este tema, muy pronto lanzaremos el curso online ‘Sanando la relación con tu madre’ creado por Yadday Hermoso.  Puedes apuntarte aquí para ser de las primeras en recibir la promoción de lanzamiento.

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Como sobrevivir al verano con tus hijos

Como las vacaciones de nuestros queridos hijos ya están a la vuelta de la esquina hoy te he preparado un video de lo más divertido e inspirador: Cómo sobrevivir al verano con tus hijos, aplicando la disciplina positiva.  Quien de vosotras no ha tenido ese pensamiento de: ‘Uy… ya llega el verano, vamos a estar todo el día juntos y me voy a acabar agobiando‘ y acto seguido pensar ‘que mala madre que soy pensando esto, tendría que estar feliz y  disfrutando de mis hijos en lugar de pensar así’.  Querida, no eres la única, somos muchas las que nos agobiamos ante el panorama de pasar 24 horas non stop con nuestros retoños y no tan retoños.

Por eso he entrevistado a Angélica Joya, psicóloga facilitadora de disciplina positiva para padres y educadores, para que nos de algunos consejos de cómo gestionar de una manera fácil y respetuosa la intensidad de las vacaciones.

Angélica nos explica cómo aprovechar que no hay rutinas en verano para ir más a su ritmo, permitirnos más tiempo para escucharles, nos habla de sacarnos las prisas y hacerles partícipes de algunos planes y decisiones, nos cuenta atmbién de la importancia de pasar un tiempo especial con cada hijo y sobre todo de como gestionar la rivalidad entre hermanos. ¡Te va a encantar! y sobre todo te será muy útil. Ah! y por supuesto menciona como algo prioritario tener en cuenta el autocuidado, ya sabes…

La verdad que nos lo hemos pasado super bien grabando el video y lo hemos hecho del tirón! Me he estado planteando cortarlo pues dura 20 minutos y ya sabemos que todo lo que pasa de 5 minutos en youtube cuesta de captar la atención, pero el video es tan fresco y de verdad, tan interesante todo lo que cuenta Angélica y tan práctico que he decidido no hacer cortes y ofrecéroslo tal cual. Estoy segura de que tú vas a sacar 20 minutos de tu tiempo para verlo, acompañada de un buen te helado y un pastelito mmm… ya se me hace la boca agua. Ah! Y si puedes muéstraselo también a tu pareja pues seguro le va a gustar y ayudar.