El parto de una española en Tailandia

Conocí a Claudia a principios del 2014 cuando me contactó por email para pedirme acompañamiento por skype. Era su primer embarazo, sin haberlo planeado, se encontraba viviendo en Tailandia y sin red. Más allá del sostén de su pareja, se sentía sola y con la necesidad de ser acompañada y buscando buscando llego a mí. La verdad es que su petición me encantó, estoy acostumbrada a trabajar por skype y en cuanto la conocí sentí que nuestros caminos iban a estar unidos por un tiempo. Nos fuimos encontrando una vez al mes, y fuimos conversando sobre lo que surgía en el momento: tanto dudas sobre el embarazo y el parto como la relación con su madre, con su pareja, su niñez, sus dudas, sus miedos... Fue como ir colocando las piezas de un puzle, un poner orden interno para poder entregarse más entera, más en paz a la crianza de su hija.

Claudia me contaba que los hospitales en Tailandia no eran para nada respetuosos en cuestiones de parto y desde el primer momento tuvo claro que quería parir en casa y buscó hasta que encontró a la matrona que la asistiría. Me pareció un acto de gran valentía. 

 Os dejo con el relato de su parto, escrito por ella, con el relato de una mujer valiente y aventurera. Gracias Claudia por escribirlo. Acompañarte ha sido un hermoso y bello placer. 

"El 16 de septiembre me desperté de madrugada para ir al baño y sentí contracciones, nada raro, teniendo en cuenta que estaba ya al final del embarazo, sin embargo sentí algo diferente con estas, y al volver a la cama me dormí con una sonrisa en los labios y una frase en la cabeza: ¨ya viene¨. Efectivamente la pequeña Chloé llegó al mundo y a mi vida aquella misma tarde. 

Mi nombre es Claudia, y hace 10 meses aproximadamente, descubrí que estaba embarazada. Las que hayáis vivido ese momento sabréis la cantidad de preguntas, sentimientos, alegrías y miedos que invaden tu cuerpo. En mi caso más todavía, al vivir a 10,000km de mi familia y amigos, en Tailandia. 

En ese mismo momento decidí que necesitaba apoyo para digerir todo lo que venía, y así me puse en contacto con Mónica, que me acompañó durante todo el embarazo a través de Skype. Gracias a esto tuve el parto más bello que podía haber deseado, y mi hija llegó al mundo en nuestra casa, rodeada de amor. 

 Fue un martes, y su padre y yo nos levantamos hacia las 7, como de costumbre. Durante el desayuno yo le comenté que tenía contracciones y que creía que eran bastante regulares. Cuando se marchó a trabajar, yo puse música y me puse a bailar. Recogí el salón y preparé toda la lista de cosas que nos había dado la matrona. 

Mis padres habían venido para conocer a su primera nieta, y los últimos días había estado comiendo y pasando la tarde con ellos. Como no quería preocuparles (ya tenían bastante con el parto en casa y con estar en Tailandia) aquel día me fuí a comer con ellos. Lo que no pude fue quedarme a pasar la tarde... Les dije que estaba cansada y volví a mi casa. Al salir mi padre me dijo: ¨tienes más alta la barriga hoy, parece que aún no viene¨, y yo sonreí, aguantando una contracción que ya empezaba a ser fuerte. 

Al llegar a casa tenía contracciones cada 2 minutos, así que avisé a mi amiga Tanya para que viniera a acompañarme. ¨Podemos ver una película¨, le dije, ingenua y me acosté para tratar de dormir un poco. Justo antes de oír su moto ante mi puerta sentí un ¨pop¨, y rompí aguas. 

A partir de entonces fue todo montaña rusa. Yo dejé de percibir lo que pasaba a mi alrededor: recuerdo ver llegar a David, mi pareja, y a la matrona, y verles correr de un lado a otro para preparar la piscina de parto... 7 centímetros; las manos de Tanya masajeando mi espalda; el color marrón del sofá contra mi cara; respirar, respirar; una menos; mi niña Chloé; la piscina, por favor; veo los rayos del sol a través de las hojas del jardín y voy yendo profundo, profundo, hasta no percibir mas que el océano dentro de mi. 


Justo antes de meterme en el agua siento la necesidad de empujar. Lo digo en voz alta, como pidiendo permiso. En cada contracción veo la cabeza de mi hija bajando por un agujero estrecho, y espero impaciente el anillo de fuego. Aprieto las manos de David, que me sostiene sereno, sin decir una palabra, con la mirada. 

Con la mano siento la cabeza de mi hija a punto de salir, lo que me da la fuerza que necesito para terminar de empujarla al mundo con la siguiente contracción. La matrona avisa a David para que vea la cabeza fuera, oigo su exclamación, me incorporo y empujo un poco más, para recibir el pequeño cuerpo de Chloé en mis manos. 

Ha empezado a oscurecer, y la habitación está en penumbra cuando coloco ese cuerpecito húmedo, caliente, pegajoso, sobre mi pecho. Llora un poquito. Se retuerce y algo en su movimiento me resulta familiar, abre los ojos y me mira."

Claudia
27 Noviembre 1014
 Tailandia

Tomando la fuerza de nuestras ancestras para el 2015


Cuando llega final de año solemos hacernos muchos propósitos de futuro que a veces logramos y otras no… Este año te propongo conectar con tus ancestras y pedirles que te den su sostén, apoyo y acompañamiento para este nuevo año, así te sentirás más respaldada para lograr tus propósitos.  Te invito a hacerlo a través de una sencilla meditación que puedes poner en práctica desde ahora mismo y puedes repetirla tantas veces como quieras desde hoy y a lo largo del próximo año.

Tómate un tiempo y un lugar para ti de unos 15 minutos sin que nadie te moleste.
Prepara el espacio: con encender una vela o un incienso ya bastaría y si quieres algo más puedes poner alguna imagen u objeto que te conecte con tus ancestras, limpiar el lugar antes con salvia… o cualquiera otra inspiración que te apetezca para condicionar el espacio para la ocasión.

Ponte cómoda ya sea en postura meditación o sentada en una silla o butaca. Lleva tu atención a la respiración. Puedes ir contando las respiraciones hasta llegar a 10 poniendo especial  atención al momento en que te vacías del aire que entra.  Ese momento de vacío entre una respiración y otra. Simplemente respira dejando pasar los pensamientos, ya los atenderás más tarde, este momento es para ti.

Empieza a visualizar detrás de ti a tu madre, tus  abuelas, tus bisabuelas, tatarabuelas y así vas poniendo a las mujeres de tu familia aunque nos las conozcas, no importa, vas imaginando mujeres detrás tuyo hasta la primera mujer. Más allá de la relación que tengas con tu madre, permítete convocarla simplemente porque te dio la vida.

Tómate unos minutos para sentir como estás, que te llega… Son tus ancestras, tu linaje femenino.  El testigo de la vida ha ido pasando de unas a otras hasta llegar a ti, a través de infinitos cordones umbilicales, cada una dentro del vientre de la otra…

 Empieza por darles las gracias por estar ahí, contigo, y diles que las has convocado para tomar de ellas su fuerza, su pasión, su feminidad, su coraje, su ilusión, su tesón… puedes poner tú tus propias palabras (valores) que deseas tomar para que te acompañen en el próximo año, en la consecución de tus propósitos. Y pídeles su apoyo y bendición para ello.

Cuando esté bien para ti les das las gracias y te despides de ellas. Tómate el tiempo que necesites para ir volviendo al lugar,  a tu centro, a tu cuerpo. Poco a poco empiezas a mover tus pies, manos, tu cuerpo y finalmente abres los ojos.

La fuerza de nuestro linaje femenino está ahí disponible para nosotras para cuando la queramos tomar.

Con cariño

Relato de un parto en un... coche!

Mamá y bebé en la sala de partos del hospital
Te escribo aún emocionada por la experiencia que viví ayer...La mamá a la que tenía que acompañar en su parto en el Hospital Sant Joan de Deu de Barcelona dio a luz en el coche, en el parking del hospital, ella sola acompañada de su pareja, a un hermoso bebé de 4,8 Kg!  En tan solo una hora y media desde que rompió aguas. Yo no estuve en tan maravilloso acontecimiento, estaba paralelamente llegando al hospital en taxi y escuché como las enfermeras hablaban de una mujer que acababa de parir en el parking... Enseguida supe que eran ellos.  Pude acompañarlos en las primeras horas de vida, el piel con piel, las primeras succiones de calostro... Emocionante ver como siempre hay experiencias muy cercanas que nos demuestran que Si se puede, que la naturaleza con su fuerza nos acompaña y que el bebé con su determinación atraviesa todas las puertas.

Y qué decir de la madre, contándome emocionanda y aún en shock por la rapidez de la expereincia, cómo dio a luz en el asiento trasero del coche, la cabeza asomando y luego el cuerpo que fue a parar a las manos de su marido.  Es importante mencionar que la madre estaba en la semana 41 + 5, a un día de la inducción, confiando plenamente, sin tirar la toalla, de que su hijo iba a nacer antes de la inducción, haciendo acupuntura, comiendo toneladas de chocolate, haciendo el amor con su marido, caminando, expresando sus emociones, llorando cuando lo necesitaba, hablando con su hijo, revisando todo lo que tenía pendiente y al final sabéis lo que le funcionó?   Muy sabiamente el día anterior al parto decidió aislarse del mundo, de su madre, de sus hermanos, de sus amigos, de todos, se metió en la 'cueva' con su hijo, alejada de los miles de estímulos diarios y por la noche rompió aguas. La naturaleza es sabia y nosotras, si nos escuchamos, también.


 Hasta pronto,
Mónica Manso

Mujer Montaña...


Hace unos días he estado orgaizando junto con unas amigas una ceremonia ritual para una mujer que cumplía 60 años. Mis compañeras me pidieron que leyera un texto titulado 'Mujer Montaña' el cual desconocía por completo.  La primera vez que lo leí me cautivó, me llegó profundo y cada vez que lo volvía a leer ensayando la entonación para el día del ritual se me enredaba más y más por dentro.  He buscado la autoría, pues no estaba referenciada y ha sido una sorpresa descubrir a una mujer escritora: La Pinche Canela
Te dejo con el texto, tómate tu tiempo, léelo despacio y deseo que te llegue tan profundo como a mí:

 Mujer Montaña


Nací cerca del mar, una serpiente me trajo al mundo entre la arena. Me dio un nombre y me mandó a vivir. Conforme caminé por el sendero me encontré con la muerte varias veces y morí en pedazos y ya no me llamaba igual porque yo ya no era la misma. Cambió mi cuerpo y mi voz, cambió mi mirada y mi corazón, a veces duro, a veces blando

Y seguí caminando con mis diferentes nombres, con mis diferentes pasos. Fui mujer venado, mujer humo, mujer musgo, mujer cántaro. Y mi cabello creció y mis manos se hicieron más hábiles, tanto que pude tejer historias tanto con las gotas de lluvia como con los rayos del sol. Aprendí a usar máscaras y a sentir culpas y remordimientos, y luego tuve que desaprender todo eso.

Recorrí desiertos y floté a la deriva no una vez, sino mil veces. Y en mis naufragios encontré fantasmas que lloraron conmigo. Y me perdí y me encontré para perderme de nuevo. Me aferré a cadáveres y me solté de ellos.

Dancé entre las lunas y dormí entre los soles. Fumé muertes y sembré vidas. Soñé luciérnagas y viví entre moscas. Me convertí en mujer águila y abrí mis alas.

Fui mujer de manos morenas y sonrisa mestiza. Me desangré hasta vaciarme para llenarme de nuevo y me llamaron vacía, y me llamaron repleta.

Me defendí del mundo y me hice coyote. Y mostré mis dientes y destacé con mis garras, después lamí mis heridas y aprendí de mis batallas. Me llamaron salvaje o me llamaron guerrera.

Corrí en cuatro patas hasta entender que no podía escapar de mi y me abracé con fuerza, y me perdoné por todo y por nada. Por la nada y para la nada.

Descuarticé la ilusión de la materia, prendí fuego a los recuerdos y me mirè al espejo: Allí estaba yo, mujer niebla, mujer nube, mujer montaña observándose a si misma hacia dentro.

Texto: de Paola Klug, La Pinche Canela

El poder sanador de los rituales en el siglo XXI



Estos días me estoy releyendo el libro de Sonbofu Somé 'Rituales africanos de bienvenida para la vida'. Hoy me gustaría compartir contigo dos pasajes del libro: uno en el que habla de la importancia de los  rituales en la vida cotidiana y otro en el que nos comparte el ritual de su tribu para el proceso de nacimiento.

Para mi los rituales son como actos psicomágicos, que llegan y actúan directamente en nuestro inconsciente  y deshacen los nudos del alma.

En palabras de Sonbofu:

'Un ritual es una ceremonia en la que pedimos al espíritu que sea el motor, el supervisor de nuestras actividades. Es para nosotros una manera de encontrar un camino a la plenitud, la paz, la autoaceptación y la aceptación de los demás. El ritual nos permite conectar con el yo, con la comunidad y con las fuerzas que nos rodean. El ritual nos ayuda a eliminar las barreras entre nosotros y nuestro verdadero espíritu.
El propósito de los rituales es llevarnos a un lugar de autodescubrimiento y dominio de habilidades. En este sentido el ritual es para el alma lo que el alimento para el cuerpo físico.
Lo importante del ritual es nuestra intención y propósito al hacerlo, porque sin un propósito y una intención claros el ritual no tiene sentido.
Los rituales son una forma de oración continua. Nos ayudan a incorporar conscientemente una evolución espiritual saludable y genuina y vivir en lo sagrado de una manera que verdaderamente nos sane.
El ritual no se limita solamente a los pueblos indígenas, es el lenguaje del espíritu y tiene una dimensión universal.”
Sonbofu Somé

El proceso de nacimiento y su ritual

“Antes de la concepción siempre se asigna una partera a la futura madre. Su trabajo es supervisar cada etapa del embarazo de modo que para cuando llegue el momento del nacimiento, la partera esta en sintonía con la energía de la mujer y sepa lo que le espera. Es como si la partera también estuviera embarazada junto con la mujer. En el parto la mujer y el niño deben alinear sus espíritus para hacer que el transito sea más fácil.

Unos días antes de la fecha en que se espera el parto, la partera hace algunos rituales. Ora al espíritu de todas las parteras que han pasado antes que ella para recibir sus bendiciones para el proceso de parto. Pide a los ancestros que este nacimiento sea lo más tranquilo posible.

Los partos por lo general suceden en el interior de la casa, cerca de los santuarios para la familia y el bebé, excepto en aquellos casos en que el bebé decide nacer en otro lado. Cuando el espíritu del bebe empieza a buscar su camino hacia este plano existencial, la madre comienza a sentir turbulencias, por lo que el comité de bienvenida, los ancianos y las parteras ocupan sus lugares. Mientras esperan el primer signo de las contracciones las mujeres rodean a la futura madre y los hombres al padre. Sin embargo las mujeres son las únicas que participan en el nacimiento.
Un banco especial de parto es traído para que se siente la parturienta, o si no, simplemente se pone en cuclillas y tira de los brazos de las otras mujeres para apoyarse. La partera pone un poco de ceniza en las manos de la futura madre. Al entrar en el trabajo de parto todas lo hacen con ella. 

Las mujeres hacen movimientos hacia abajo mientras cantan 'Siento un espíritu en mi cuerpo, siento que presiona, siento que se mueve allí viene, mmm... Lo estoy dejando salir'.
Cuando el bebé sale, de inmediato se coloca sobre el vientre de la madre. Una poca de la primera sangre del parto se coloca en las manos de la madre y también en el altar de los ancestros. El primer llanto del bebe es recibido con mucho entusiasmo.”
Sonbofu Somé
Rituales africanos de bienvenida para la vida.

Un de los rituales que yo ofrezco es el 'Blessinway" para la futura mamá que va a dar a luz, que llevo tiempo siguiendo y estudiando y que pertenece a los indios Navajos.  Si deseas más información puedes leer sobre ello aquí.

 
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